
C.J. Cherryh es el
nombre detrás del cual se esconde Caroline Janice Cherry (1942-). Una
exitosa, prolífica y polifacética autora, ganadora del Hugo por
Cyteen y La Estación Downbelow. Además es una experta en los
clásicos y el latín.
El futuro que se nos plantea en este cuarteto de novelas es uno de space-opera
pura. Pertenece al universo de la Alianza-Unión que se nos planteaba en
novelas como La Estación Downbelow (1981), Cyteen (1988),
Rimrunners (1989) y Tiempo Muerto (1991). En el universo
Alianza-Unión, las colonias interestelares de la humanidad se han
independizado desde hace mucho y la Tierra sufre un aislamiento
comercial al ser considerada por los dos superpoderes del espacio
conocido –la Alianza y la Unión del título- un rival molesto.
En el Ciclo de Chanur –compuesta por la tetralogía de novelas, El
Orgullo de Chanur (1981), La Aventura de Chanur (1984), La
Venganza de Chanur –ridículamente publicada en los USA con el título
Los Kif Contraatacan- (1985) y El Regreso de Chanur (1986) se
exploran temas como las opciones a la coexistencia entre distintas
especies, la diferencia de géneros y los derroteros que puede seguir una
civilización.
La historia se cuenta desde el punto de vista de los Hani, una
especie de leones antropomorfos donde la hembra es la que impera y hace
las labores importantes, y el macho es mantenido tan solo como un
símbolo de poder. Y particularmente desde el punto de vista de la
capitana de navío estelar Pyanfar Chanur.
El ambiente en el que se desarrolla la historia es uno paralelo a los
hechos del universo Alianza-Unión pero distinto. Es el Pacto: una
organización comercial forjada entre cuatro especies respiradoras de
oxígeno y tres de metano, que varían salvajemente en sus culturas y
hasta en sus modos de pensar. El Pacto carece de poder político, y solo
puede afectar a una especie en el ámbito económico y comercial, de modo
que carece de un tipo de “ley” común y es más un ambiente a lo far west
que hemos visto tantas veces en los libros de Jack Vance. La ley solo
existe en la medida que los eventos afecten la existencia del Pacto.
Sus ciudadanos tampoco son la gran cosa dicho sea de paso: tenemos a los
xenófobos Stsho, una especie pajaril medio esquizofrénica; los Kif, un
pueblo de seres insectoides piratas declarados que cada vez ganan mas
poder militar dentro del Pacto; los Tc’a, un pueblo de serpientes
respiradoras de metano que piensa con una séptuple matriz cerebral y sus
acompañantes los alocados Chi; y a los Knnn, aracnoides respiradores de
metano y una de esas típicas especies incomprensibles de la cual la CF
es prodiga, cuyo concepto del comercio es agarrar a la fuerza lo primero
que les atraiga e intercambiarlo por lo que tengan en stock
independientemente de que sean hasta seres inteligentes o no.
Uno de los aspectos más interesantes de la especie Hani es que fue
llevada a viajar en el espacio por sus vecinos más cercanos, los
simiescos Mahendo’Sat, mucho más avanzada que ellos tecnológicamente y
que los volvieron en una especie espacial a la fuerza desde el primer
contacto al explicarles que tenían como vecinos a joyitas como los Stsho
o los Kif.
La tetralogía narra el difícil contacto entre el Pacto y la humanidad
(específicamente la humanidad terrestre) desde que el último
sobreviviente de una expedición humana busca refugio en la nave de
Pyanfar, a la unión de fuerzas entre las disímiles especies del Pacto
contra la arremetida creciente de los Kif y las intrigas de la humanidad
que se mueve por este, destrozando las delicadas relaciones que se han
formado a lo largo de siglos.
Chanur termina volviéndose una paria al final de los eventos de la
primera novela al salvar la vida de su esposo Khym Mahn, al que debió
dejar morir por ley al perder una pelea con su hijo Kara por el
territorio; en vez de eso, lo vuelve parte de su tripulación. Eso fue un
insulto letal al Han, el colectivo hani, porque un macho es considerado
inestable y rebelde por naturaleza. Pero a lo largo del tríptico, Khym
se mostrará como un aliado confiable y valeroso. Al final Pyanfar solo
podrá contar con las fuerzas de su tripulación, que ira creciendo en
número y especies hasta albergar a Jik, un capitán Mahendo’Sat caído en
desgracia y Skkukkut, un kif “regalo” de uno de los príncipes-piratas
de su pueblo.
Las descripciones de las batallas en el espacio son muy creíbles, y
plantean hasta armas de destrucción masivas hiperespaciales, como lo es
soltar a velocidad casi lumínica meteoros sobre los planetas desde el
hiperespacio. De hecho, en un momento de la narración, se dice que los
Kif hicieron eso con su propio planeta durante su carrera espacial.
Pero lo que resalta aquí es que el alienígena parece un auténtico
alienígena. Hay una sensación de diferencia, de distancia, una
incomprensión mutua entre los Hani y sus vecinos, y entre ellos y los
humanos. Y sin embargo al final el Pacto es retratado –eso si, en un
futuro distante- como una poderosa unidad política bajo el mando de la
mismísima Pyanfar. De modo que en algún momento la comprensión se
alcanza.
Para un prospecto a xenólogo, esta novela está llena de alusiones a
seres y costumbres extrañas. Los Kif por ejemplo, valoran algo solo en
la medida que es ambicionado por otros y que pueda destruirse. Los
clanes Hani son auténticos hervideros de intrigas políticas a medida que
las hembras acumulan o destruyen alianzas, manteniendo a sus machos como
simples íconos que deben pelear entre ellos por el control de las
tierras y los clanes. Un Tc’a no puede mentir porque sus siete matrices
cerebrales siempre deben de estar de acuerdo a la hora de decir algo, de
lo contrario no puede hablar.
Otro detalle interesante es que en esta tetralogía no hay imperios
galácticos per se. El Pacto se ciñe a un volumen de unos 40 años luz de
diámetro, y no hay indicios que alguna de las especies conocidas haya
puesto colonias más allá de sus mundos natales, a excepción de unos
cuantos cientos de estaciones orbitales En cambio la humanidad ha
establecido colonias a lo ancho y largo del espacio conocido y esta
lista para anexarse el Pacto cuando mejor le parezca.
De hecho, Cherryh arma un interesante tríptico a partir de la segunda
novela cuando el humano –Dick James, apodado “Tully” por la tripulación
de Pyanfar- regresa al Pacto para advertir a Chanur que la Tierra y los
Mahendo’Sat tienen un plan para volverse en el poder predominante en el
Pacto y destruir a los Kif y a los Knnn por interferir en sus rutas
comerciales. Todo esto desatará una cadena de eventos que volverá a la
tripulación de La Orgullo de Chanur en un grupo de proscritos y
traidores a su especie, mientras inician una carrera contra el tiempo
para ganar aliados para salvar el mundo que conocen, y ¿quién sabe?,
quizá hasta mejorarlo para todos los bandos en conflicto.
Así pues la aventura espacial está servida.
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© Daniel Mejía; 20-08-05.
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