ENTREVISTA A ROBERT SHECKLEY

SFW: ¿cuándo decidió abordar la vena humorística en su CF?
Sheckley: Para mí no hubo ninguna decisión en ello. Pienso en número de modos –humorísticamente, paródicamente y hay otras palabras, pero no sería modesto de mí parte e imposible para mí decirte que es lo que hace mi estilo. No hubo que escoger. El humor es una de las cosas que hago, no en las que pienso. Si una idea de historia involucra una respuesta humorística en mí, la sigo. Luego hay el tipo de humor en la situación global.

Encuentro también que mientras envejezco, el humor se hace más difícil de obtener. Eso es porque tantas cosas ahora me golpean como trágicas o desafortunadas. No puedo alzarme sobre ellas tan fácilmente como quizás pude una vez.

SFW: Los temas que solían ser la fuerza motriz de mucha CF en la Edad de Oro, como el viaje interestelar, parecen haber perdido algo de su encanto. ¿Está de acuerdo o no? ¿Y cuáles piensa que son las preocupaciones que la gente quiere ver reflejadas en la CF de hoy?
Sheckley: Heredé mis temas de los escritores que vinieron antes que yo, Heinlein, Van Vogt, Kuttner, Leiber y muchos otros. Fueron temas importantes, nadie lo discute. Pero ahora me hallo a mí mismo en una edad donde la justificación de la codicia y las racionalizaciones para usar la Tierra y dañar sus especies es considerada de una importancia mucho mayor. La masa electoral ha votado, inferencialmente, al menos, para tener armas y luchar por las religiones. La gente en su sabiduría ha votado para mantener una forma de gobierno donde los lobbistas son poderosos y hacen las cosas como quieren. Donde nuestra prosperidad actual en Estados Unidos y mucho de La Europa Occidental se logra por tener gente más pobre que nosotros haciendo nuestro trabajo legal, nuestra investigación y manufactura. Esta gente está contenta –por ahora- con salarios mucho menores que los nuestros. Cuánto tiempo más permanecerán contentos aun está por verse. Hay un tema aquí, porque los americanos queremos todas las cosas correctas de los viejos días de la Ciencia ficción, pero no es justo que no luchemos por ello. Pero estamos abrumados por el más grande demonio de todos –El poder de seguir en nuestros asuntos del modo usual. Mira, no quiero probar hacer un artículo razonado de esto. Son sólo pensamientos que tengo, preocupaciones mías, temores. Sólo los arrojaré por ahí y esperaré que alguien más no se moleste en ponerles mejores razones.

Es una guerra ideológica que estamos peleando aquí en los EE.UU. ¿y cuál es el punto de esta? Que nosotros y nuestros niños tenemos más seguridad que nuestros vecinos, esposas de mejor ver, también, si llegamos a eso. Y que ellos deberían hacer lo mismo por sus niños. Que deberíamos manejar nuestros autos hasta que todo el combustible se termine. La gasolina va a matarnos a todos.

Mi opinión personal sobre la guerra de Irak: creo que deberíamos haber ido, bombardeado todo el maldito lugar y luego salir de allí de inmediato. Dejarlos en paz, para reparar su infraestructura dañada, formar su propio gobierno, y ver que este fuera tomado por el siguiente hombre fuerte. Cuando se vuelva muy peligroso para nuestros intereses, podríamos volver a entrar y destruir sus cosas. Mientras entremos sin hacernos de la imposible tarea de cambiar los corazones y mentes de esos millones. Nuestro grandioso y noble plan parece ahora construir dos estados clientes, Afganistán e Irak, y de alguna manera hacerlos funcionar como una ideal democracia occidental. Un ideal que es mayormente grandes palabras, pero lleno, en nuestro caso, con deberes triviales. Queremos pacificar a los iraquíes, no democratizarlos. Exactamente como queremos pacificar nuestras propias poblaciones difíciles de controlar.

Bueno, todo esto es un poco vago. Pero esta es la clase de cosas que siento. Y hacer el humor al escribir, o, por cierto, cualquier otra cosa, bastante difícil.

SFW: ¿Qué le hizo escribir su primera novela?
Sheckley: En aquellos tiernos años de mi carrera de escritor, aun estaba tratando de probarme a mí mismo que era por cierto un escritor. En un corto tiempo, había logrado dos de mis metas: había escrito y vendido varios cuentos, y después de eso armé y vendí una colección de mis cuentos. La siguiente cosa que necesitaba hacer, para probármelo a mí mismo, era escribir y vender una novela. Aunque las historias cortas parecían ser mi elemento natural, amaba también la novela, y quería ser excelente en ella. También, después de unos pocos años de escribir cuentos, me percaté de cuán difícil era vivir solamente de escribir historias. Me dediqué a la forma de la novela, no sólo por interés, sino en defensa propia también.

No tenía idea si podría escribir una novela o no. Asumí que podría. También asumí que podría escribir una lo suficientemente buena para vender. Había tenido una idea para novela por años. Me senté e hice un resumen de toda esta, presentándola como un serial de cuatro partes para una revista. Le mostré mi resumen a Horace Gold de Galaxy, el mercado principal para mis cuentos, y el aceptó comprar los derechos de publicación en revista para Galaxy. No fue un gran esfuerzo venderla. El esfuerzo estuvo en escribirla. Escribir en gran longitud no era una habilidad natural para mí. Tanto los cuentos como la escritura humorística pedían ser conciso. Las escenas que diseñaba y pensaba que ocurrirían, en, digamos. 5000 palabras, usualmente ocurrían en una o dos. No quería alargar las cosas. Hice lo mejor que pude, inventando nuevo material más que tratando de alargar lo viejo.

Mi primera esposa y yo fuimos a Acapulco para nuestra luna de miel, y para escribir mi novela. Pensé que era una noción romántica el ir a alguna parte para escribir una novela. Rentamos una bonita cabaña pequeña en Bahía Hornitos. Vivíamos encima de un indigente que vivía en una covacha a cien yardas de nuestra cabaña. Su única posesión era una radio, y la escuchaba día y noche. También había otras dificultades, como irnos a la quiebra. Finalmente, mi esposa viajó a los Estados Unidos y encontró el apartamento de un amigo que podíamos usar. Estaba en la plaza Sheridan en la Villa [Greenwich], y terminé la novela allí. Después de la venta por entregas a la revista, vendí la novela a Bantam Books, y para la venta de tapa dura, a Dutton. Estaba muy complacido hasta el día que descubrí que mi editor nunca había leído mi libro. Dutton lo estaba comprando, hasta donde sabía, porque su porción del dinero de Bantam garantizaría su costo de producción. Me molesté y retiré el libro- Bantam tampoco se caracterizaba por vender novelas inéditas, sólo reimpresiones. Así que dejé Bantam también. Aun estoy sorprendido de mi atrevimiento. Pero funcionó bien. Le mostré la novela a Ian y Betty Galantine, y aceptaron publicarla.

No recuerdo todos los detalles de ello ahora, pero creo que vendí Immortality, Inc. Mientras Immortality estaba pronta a ser vendida como edición original por Avalon Books. Mis editores, sin embargo, eran personas religiosas de conciencia, aunque no la suficiente como para decirme de sus escrúpulos antes de reescribir el final de modo que mi héroe fuera asesinado antes que suicidarse. Demandé que esa edición se retirara, y vendí el libro después de esto a los Ballantine.

SFW: Desde que ha sido llamado “El primer cultor del absurdo en la CF” ¿Qué efecto ha visto que el absurdo tiene en la CF contemporánea?
Sheckley: Ha sido mi argumento por largo tiempo que ser un absurdista no implica ni lo califica a uno en ser un experto en el absurdo, el absurdismo en la CF, o cualquier otra clase de absurdismo por cierto, estudiar el absurdo es un camino seguro a no entenderlo. Adquirí un gusto por lo absurdo leyendo material de Raymond Queneau y otros. Después de ello, fue sólo una cuestión de mi habilidad natural o la falta de esta.

SFW: ¿Se toma la CF muy en serio a sí misma en estos días?
Sheckley: leo muy poca CF en estos días. Pero estoy bastante seguro que comparto la tendencia norteamericana a tomarse en serio muy seriamente, siendo América un lugar donde la proporción de tu pago asciende a medida de que tan significativa es la pieza.

SFW: ¿Cree que la tecnología moderna, en la medida que crea nuevas maneras de comunicarse, puede poner en peligro, o disminuir la importancia en la vida cultural de la especie? ¿Cómo ve esta situación?
Sheckley: La tecnología moderna… tan diferente de la tecnología de máquina de escribir con la que crecí. La importancia de lo que se dice parece disminuir con el número de maneras que tienes de decirlo. Pero no puedes retroceder. Somos espuma en la siempre remontante ola del futuro.

SFW: ¿Puede la CF del absurdo ser enfocada adecuadamente en un medio visual, p. ej. Red Dwarf?
Sheckley: Si el absurdismo ciertamente parte de lo absurdo, no hay razón por la que no pueda ser enfocado adecuadamente en un medio visual. No he visto Red Dwarf, pero le deseo buena suerte.

SFW: La Sátira es un elemento predominante en su trabajo. ¿Quiénes fueron los cultores de la sátiras que leyó? Y ¿Por qué siente que el humor y la CF trabajan bien juntos? ¿Es fácil o difícil satirizar a la CF distópica?
Sheckley: La sátira… otra pregunta de tipo escolástico. Hago sátira por el poder de la mueca. Es todo lo hay en ello. En lo que respecta a satirizar CF de distopías –uno puede satirizar cualquier cosa. Las sátiras de sátiras son un poco difíciles para algunos lectores, pero eso no es razón para excluirlas.

SFW: ¿Cuál es su opinión del humor usado como parodia en películas como Galaxy Quest?
Sheckley: No he visto Galaxy Quest, pero probablemente no me gustaría si la viera.

SFW: ¿Considerará al último Douglas Adams como un contemporáneo? ¿Cómo se siente sobre otros escritores que escriben CF satírica como Connie Willis y Frederik Pohl?
Sheckley: Douglas Adams es definitivamente un contemporáneo por definición común. He leído poco de Connie Willis, y menos de Fred Pohl. Ambos tienen mi permiso para continuar haciendo lo que sea que hagan

SFW: ¿Cómo mantiene su fascinación por la CF?
Sheckley: Mi fascinación por la CF se término hace mucho tiempo. Pero aun tengo un interés en qué es lo que pasa alrededor mío. En el deterioro, me refiero.

SFW: Usted escribió la adaptación de Babilonia 5: Una llamada a las Armas ¿era un fan del programa?
Sheckley: nunca vi Babilonia 5 hasta que firmé un contrato para escribir “Una llamada a las armas.” Así que no podría ser llamado un fan del programa. Esto es debido en gran parte a mi incapacidad de recibir el programa en mi pequeño y mínimo televisor.

SFW: ¿Cuáles son algunas de sus películas de CF favoritas a través de los años?
Sheckley: Películas favoritas de CF. Realmente me gustó la que hicieron sobre una historia de Philip K. Dick de una Los Angeles moderna, replicantes y Harrison Ford, Blade Runner.

SFW: ¿Palabras finales?
Sheckley: Elliot estaba en lo correcto. Escribió, “he de envejecer, he de envejecer, usaré la basta de mis pantalones remangada.”

© Science Fiction Weekly (Entrevista por: Cristopher Hennessey-DeRose y Michael McCarty)
Traducido para Velero 25 por: Isaac Robles.
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Robert Sheckley
En la desternillante CF de Robert Sheckley, la “S” siempre va por sonrisa.

En un género que es frecuentemente pasquinado o satirizado o del que simplemente se hace mofa, Robert Sheckley ha hecho justo eso –sólo que desde dentro antes que desde fuera- y ha construido una carrera legendaria por ello. Sus trabajos tales como “Traedme la cabeza del Príncipe encantador”, “Si en Fausto no tienes éxito" y "Una farsa digna de temer” (todas co-escritas con Roger Zelazny) son un testimonio no sólo de su maestría en la narración, sino también a su obvio amor por el género de Ciencia-ficción. Puede chulear, pero nunca es mal intencionado.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, y criado en Nueva Jersey, Scheckley fue al ejercito de los EE.UU después de graduarse en la secundaría y sirvió en Corea. Después de su baja, asistió a la Universidad de Nueva York, donde se graduó en Arte. Luego iría a escribir para las series de televisión Captain video y The people Trap, de las cuales la última se convirtió en un especial de dos horas para televisión.

Aquellos no familiarizados con sus escritos pueden haber visto la adaptación para el cine de su obra Immortality, Inc., bajo el título de "Freejack". También escribió la historia en la cual se basó el film "La décima víctima". Sigue siendo una voz cantante en la escuela del pensamiento fantástico tras 50 años de ficción provocadora.

Muchas de las historias de Robert Sheckley como su incomparable "Un pasaje para Tranai" -una sátira mordaz de todo aquello que consideramos ideal- pueden ser leída en el sitio de Sadrac.

Sitio web de Robert Sheckley

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Octubre 2005

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