ESE MITO LLAMADO AMOR

El amor en la CF se puede dar de muchas formas. Un autor que cultivó casi todas las posibilidades en que este podía darse fue Theodore Sturgeon (1918-1985) quien mostró una auténtica visión peligrosa dentro de la antología del mismo nombre, donde narra en el cuento “Si todos los hombres fuesen hermanos, ¿dejarías que se acostasen con tu hermana?”, una sociedad donde el incesto ha traído paz y prosperidad absolutas al mundo de Vexvelt y por eso es odiado por el resto de la galaxia. Alguien que lo iguala es Philip José Farmer con las historias exóticas de su recopilación de cuentos "Relaciones Extrañas" donde narra amores entre humanos y extraterrestres de las formas más exóticas (desde un hombre que vive dentro de su amante hasta un submarino enamorado de otro). Otro trabajo notable de Farmer, bien conocido en el medio y en la misma línea es “Los Amantes”, historia en la cual un colono de un planeta lejano se enamora de una nativa humanoíde de la especie de las “Lalithas”, quienes en realidad son el máximo grado de perfección mimética de una raza de insectos inteligentes que parasita al ser humano para reproducirse.

En "La Guerra Interminable" de Joe Haldeman, opera prima del conocido y famoso escritor de CF norteamericano, la humanidad se volvía homosexual durante el transcurso de la guerra del título como una forma de controlar la población por parte del gobierno. En “El Hombre Estrella”, del español Gabriel Bermúdez Castillo, se muestra el rol de los sexos totalmente invertido, con un sexo “débil” que hace todos los trabajos y actúa de forma marimacha, y un sexo “Fuerte” que es escaso en número, se comporta de manera afeminada y hasta es rifado entre el primero

En "La mano izquierda de la oscuridad" de Ursula K. Le Guin, se nos introduce al peculiar planeta Invierno, donde los habitantes son hermafroditas y suelen pasar por la fase “kemmer” donde son asexuales; otra de sus historias, ambas pertenecientes al universo del Ekúmen se nos presenta al planeta O, donde las relaciones son de a cuatro entre la Gente de la Mañana y la Gente de la Tarde quienes habitan ese planeta.

Como me lo ha indicado sabiamente Oannes, uno de los afincados en sedice escritoras de corte feminista radical como Joanna Russ y James Tiptree Jr. (1915-1987) (alias Alice “Racoona” Sheldon) han escrito acerca de sociedades exclusivamente femeninas como retratando cierto odio hacia el sexo masculino. Russ en "Cuando las cosas cambiaron" y Tiptree en "¿Houston, Houston, me recibe?", una divertida historia donde un grupo de astronautas enviados por accidente al futuro han encontrado que debido a una plaga, el sexo masculino se ha extinguido y las mujeres se reproducen ahora por clonación. Otras féminas que han escrito sobre relaciones “extrañas” son Sheri S. Tepper con su novela "Puerta al País de las Mujeres", donde se retrata un mundo post-apocalíptico donde hombres y mujeres viven separados y sólo se juntan algunas veces al año en los llamados carnavales, para procrear. Lois McMaster Bujold también entra en esta línea pero desde otro ángulo: en su saga del universo de Miles Vorkosigan, se ambienta la novela "Ethan de Athos", donde se describe toda una sociedad planetaria de hombres homosexuales a los que el protagonista del título pertenece; además uno de los comandantes de Miles es un hermafrodita perteneciente a una elite creada con experimentos genéticos (¿alguien dijo X-Men?); y en “Cetaganda”, perteneciente al mismo ciclo, se describe una intrincada relación entre el patriarcado reinante y el matriarcado de expertas que sostiene el sistema.

Continuando con las escritoras, Eleanor Arnason en su novela “Círculo de espadas” describe a una especie alienígena, los hwarhath, quienes practican la homosexualidad y consideran una perversión la atracción por el sexo opuesto. Vonda N. McIntyre en su novela "Serpiente de sueño", explica el serio problema de reproducción de las citadas serpientes (cuyo veneno se usa para la curación), donde la protagonista descubre que no se reproducen por parejas, sino en tríos. Y claro esta, tenemos el clásico moderno de la saga "Xenogénesis" por Octavia Butler, donde se estudia a fondo la interrelación sexual entre la humanidad y una especie de hábiles mercaderes genéticos llamados los Oankali, que necesitan emparejarse con otras especies para sobrevivir; y más aún necesita tener una descendencia compartida (que no las ve nada fáciles para sobrevivir en un mundo que los considera como algo extraño desde ambos puntos de vista: el humano y el alienígeno). Y la autora española Elia Barceló también ha aportado su granito de arena al castillo con la novela "Consecuencias naturales", donde un español cualquiera termina enamorando a una extraterrestre que está como un tren, con las “consecuencias naturales” del caso.

Cordwainer Smith (1913-1966) en el ciclo de la Instrumentalidad, tiene una curiosa (y terrible) historia corta llamada “El Crimen y la Gloria del Almirante Sudzal” donde narra, entre otras cosas, la vida en el planeta Aracosia, donde la feminidad se vuelve cancerígena, forzando a las mujeres a usar técnicas extremas de manipulación genética para volverse hombres homosexuales en orden de sobrevivir. Y en “La Balada de la perdida G'mell” narra el amor entre G'mell, una habitante del Subpueblo, seres animales genéticamente mejorados para servir a los humanos, y un Señor de la Instrumentalidad, el gobierno de facto del universo conocido.

Ya que hablamos de costumbres extrañas, como ibamos a olvidarnos de uno de sus mejores cultivadores, Jack Vance. En “Marune: Alastor 933” del ciclo de Álastor, los aristócratas del pueblo rhune consideran el acto sexual algo impuro, y sólo copulan cuando se producen eclipses, momento en el cual pierden todas las inhibiciones. Mientras que en el cuarto libro de los Príncipes Demonio, “El Rostro”, el protagonista Kirth Gersen, termina a la fuerza en el planeta Dar Sai, donde a las mujeres les crece un tupido bigote al alcanzar la madurez, reduciendo en gran medida su atractivo. La única manera de conseguir un cónyuge es secuestrándolo. Para ello usan como cebo a mujeres jóvenes, barbilampiñas todavía.

El gran sucesor de Heinlein, John Varley, crea en sus Ocho Mundos, una sociedad post-singularidad que se retrata en sus novelas “Y mañana serán clones”, “Playa de Acero”, “El Globo de Oro” y sus recopilaciones de cuentos como “Blue Champagne” y “La persistencia de la visión” donde se retrata un mundo altamente avanzado donde cambiar de sexo, de apariencia y de orientación sexual es tan fácil como cambiarse de ropa hoy en día. Algo similar retrata Samuel R. Delany en su novelón “Tritón”, centrado más en el uso del lenguaje y la narrativa que en la sociedad que construye. Varley de hecho llega a retratar algo tan controversial como la zoofilia en la trilogía de Gaia (incompleta en nuestro idioma) en su segundo tomo “La Hechicera) al narrar las exóticas relaciones sexuales entre los humanos y las varias formas de vida que habitan el satélite de Saturno, Titán, que en realidad es una sofisticado hábitat espacial artificial.

En la novela de Donald Kingsbury, “Rito de Cortejo”, se narra una sociedad inusual donde la “célula matrimonial”, o unión de varias personas, remplaza al matrimonio usual. El "matrimonio" protagonista es uno de cinco personas que está formado por tres hermanos que están casados los tres a la vez con las mismas dos mujeres y el problema surge cuando se enamoran colectivamente de una tercera mujer con la que les impiden casarse. Y volviendo a los clásicos, esta “La Luna es una Cruel Amante” de Heinlein, por la escasez de mujeres entre los habitantes de la Luna, lo normal es la poliandria y los matrimonios de clanes. Un clásico menor es John Wyndham con su relato “Mira sus caminos y hazte sabio” donde los hombres se extinguen. Volviendo a los clásicos en la serie de Rama de Arthur C. Clarke, probablemente uno de los pocos Grandes Maestros aún con vida, son comunes los matrimonios entre dos hombres y una mujer o viceversa. En “Un Mundo Feliz” de George Orwell las orgías son parte del aparato de represión intelectual de la población. Y terminando este apartado en la serie del Mundo del Río de Farmer, los “lazaros” o resucitados que lo habitan consumen una especie de goma de los sueños afrodisíaca que causa ganas inmediatas de copular.

Respecto a obras más recientes en la saga del Mundo Anillo (Especialmente en los tomos dos y tres, se narra la orgía entre múltiples especies de humanoídes derivados de los sofisticados Protectores Pak (aquí nombrada rishatra), como moneda común de los tratos comerciales. El gran escritor polaco Stanislav Lem en "Retorno de las estrellas" narra una relación entre un astronauta que retorna a la Tierra cientos de años después de su nacimiento encontrando un mundo totalmente diferente tanto en su sociedad como en sus costumbres y lo dificil que le resulta hallar pareja en un mundo así. Y el los “Diarios Estelares de Ijon Tichy” del mismo autor en el viaje vigésimo primero, narra las alocadas experiencias de Tichy junto a los padres destruccianos, historia que sirve para hacer una crítica cruel a las consecuencias de la cirugía estética.

Asimov, en los últimos libros de la Fundación narra el romance entre la androide Dors Venablis y el famoso psicohistoriador Hari Seldon. Un romance similar se encuentra en una de las novelas del ciclo de los Robots del mismo autor, más específicamente en "Los robots de Aurora" donde la relación es a la inversa, entre una habitante del planeta Solaria y un robot. Fritz Leiber con su maestría de siempre le saca una vuelta de tuerca al tema en "El Planeta Errante", donde hace que la protagonista femenina Tigerishka (una extraterrestre)declare que el sexo con humanos le parece un acto de zoofilia degradante y vergonzante.

Para cerrar cabe mencionar al soñador poeta Daniel de "En alas de la Canción" de Thomas M. Disch, quien en un EE.UU. represivo a más no poder vive condicionado por el amor. Y la posibilidad de volar. Y los dejo con un alocado relato de relaciones sexuales ínter especies: "Delta" de los franceses Christine Renard y Claude Cheinisse, publicado en la legendaria Nueva Dimensión 11; nos muestra a una peculiar especie de arturianos con tres sexos donde nada, absolutamente nada es lo que parece. Lo pueden encontrar en la pagina de Sadrac.

Bueno, si algo nos ha enseñado este largo recorrido es que el amor no acepta parámetros ni restricciones de ningún tipo.
 

© Daniel Mejía; 17-10-05.
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Como siempre las gracias a Jaurias, temucano, Anraman, Oannes, Alex, Inanna, Kaoss, FranOntanaya, TwRcH, Rickard, Noal_Mordecai, Legna, Zarox, JuanCarlos, Naturopata, Platanomacho y el resto de muchachos de sedice siempre al pie del cañón cuando uno los necesita.

 
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Octubre 2005

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