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Estrenada hace diez años, Shin seiki
Evangelion o Neon Genesis Evangelion (El evangelio de la Nueva Era)
constituye uno de los hitos trascendentales de la animación japonesa en
particular y de la animación en general.
¿Qué hace a Evangelion tan especial? Podríamos hablar de muchos factores (de
hecho, han corrido ya ríos de tinta sobre esta producción en sus diferentes
encarnaciones) pero podemos, me parece, resumirlos en: Una construcción de
personajes sólida, una trama densa y trepidante al mismo tiempo, una
animación técnicamente adecuada que demuestra un manejo notable de los
guiones y storyboards y, finalmente, el desarrollo de un lenguaje nuevo para
la animación.
Desarrollada por el estudio GAINAX y dirigida por Hideaki Anno, Evangelion
surge a partir del viejo (y consabido) molde de las “historias de robots
gigantes” (Mazinger Z, Tetsujin 28, Kotetsu Jeeg y un largo etcétera.)
dándoles un giro total. Si bien los elementos típicos permanecen (el héroe
adolescente, la compañera femenina, las figuras de autoridad, la presencia
de un enemigo alienígena) son las relaciones que estos establecen y la
intensidad de sus personalidades, en permanente conflicto, lo que comienza a
darnos una idea de lo distinta que es Evangelion.
Originalmente emitida como una serie de televisión, narra la defensa de la
tierra de entidades alienígenas llamadas ángeles (en japonés original Shito,
cuya traducción más exacta sería Apóstol) quienes presentan un ADN 99,89%
similar al humano y son descendientes del primero de ellos, Adán, cuya
aparición provocó el desastre llamado Segundo Impacto, en el cual la capa de
hielo antártico se derritió de improviso, matando a millardos de personas y
sumiendo al planeta en un verano eterno.
Tal aparición no había sido casualidad, sino una advertencia de parte de
Dios (un Dios que no se manifiesta explícitamente) acerca de los
experimentos biológicos que la humanidad llevaba a cabo y que la ponían en
la posibilidad de crear vida de la nada. Riesgo que ya había sido advertido
en los rollos del mar muerto.
Para defender a la humanidad de los ángeles (que, presumiblemente, han sido
enviados por Dios para terminar el trabajo) es que la humanidad ha
desarrollado a los Evangelion, una especie de Robot Bioorgánico desarrollado
a partir del conocimiento de Adán y que sólo puede ser pilotado por niños
nacidos desde el día del Segundo Impacto en adelante.
Dramatis Personae
Shinji Ikari, el protagonista de esta historia, es uno de estos pilotos,
forzado a pelear contra su voluntad por su padre, quien nunca estuvo
interesado en criarlo después de la muerte de su madre en un fallido
experimento con el prototipo EVA-01. Por estas mismas razones manifiesta una
inseguridad muy grande y es incapaz de expresar sus emociones con fluidez
(padeciendo lo que la misma serie llama “el dilema del puercoespín” cuanto
más te acercas, más sufres) asume su responsabilidad más por falta de
decisión que por otro motivo mayor.
Sus compañeras pilotos, Rei (Alma) Ayanami y Soryu Asuka Langley, son de
personalidades muy particulares también, siendo extremadamente tímida y
reservada la primera y temperamental, agresiva y con un complejo de
superioridad bastante arraigado la segunda (lo cual es una seña de profundas
inseguridades interiores que la hacen más parecida a Shinji de lo que ella
cree) y deberán cargar sobre sus hombros la responsabilidad de ser la última
línea de defensa del mundo.
Alrededor de ellos, la organización multinacional NERV (nervio, antes
conocida como Gehrin, cerebro) con poderes absolutos, encabezada por Gendo
Ikari, padre de Shinji, que parece ser una persona extremadamente
inteligente, maquiavélica y fría con una agenda propia, aunque dependiendo
de otra organización más secreta aun, SEELE (alma) y su jefe Keel Lorentz,
quienes son los que parecen estar detrás del segundo impacto y el proyecto
EVA.
El segundo al mando de NERV es Kozou Fuyutsuki, antiguo profesor de Gendou y
amigo de la madre de Shinji, Yui. Quien permanece allí por razones que sólo
a él conciernen.
La jefe de tácticas de NERV, Misato Katsuragi, es una alegre veinteañera con
debilidad por la bebida, quien se une a NERV para vengar la muerte de su
padre, acaecida en el segundo impacto del que ella fue testigo presencial.
Sus compañeros de equipo Shigeru Aoba, Makoto Hyuga y Maya Ibuki son
comparsas leales en el trabajo, aunque manifiestan cada uno su propia cuota
de inseguridades, temores y obsesiones.
Finalmente, tenemos a la jefa técnica de NERV, Ritsuko Akagi, quien tiene a
su cargo el computador orgánico MAGI (los tres reyes magos) responsabilidad
que heredó de su madre Naoko, quien falleció en un confuso incidente antes
de inaugurarla.
Estos son solo algunos de los personajes que se presentan en la serie y que
tienen en común una sensación crónica de angustia y ansiedad, el temor que
se siente cuando se sabe, en lo profundo, que las horas de uno están
contadas y que expresan aunque no lo deseen.
Acerca del fin del mundo
Evangelion tiene una fuerte consonancia con las creencias religiosas
judeo-cristianas, los mitos milenaristas, iranios y orientales, y es esta
mixtura de conceptos religiosos lo que le da a la trama una consonancia tan
notoria, así, algunos han querido identificar a la tríada Shinji-Asuka-Rei
con la tríada Adán-Eva-Lilith de los mitos judíos así como con la trimurti
brahmánica o la tríada ego-super ego-Id del psicoanálisis, lo que nos
muestra a las claras que Evangelion es un tejido denso con muchas lecturas y
muchos niveles de interpretación.
No olvidemos que Evangelion es una historia que narra el fin del mundo como
lo conocemos, y en la serie de televisión, los últimos dos capítulos,
narrados desde la perspectiva subjetiva de Shinji nos llevan a reflexión y
asombro al mismo tiempo, recordándonos en su tesitura surrealista a las
novelas de Phillip K. Dick, en especial a La Invasión Divina, en la cual,
tomando a la Cábala como referencia, llega a la conclusión que la lucha
final entre el bien y el mal, el Apocalipsis, ocurrirá dentro de cada uno de
nosotros. No advirtieron los escolásticos de la alta edad media acerca de
las implicancias que tendría para la salvación el hecho de darle al hombre,
como ente creado, conciencia y libertad individual, entonces al igual que el
cielo es para cada uno, el infierno es para cada uno.
El leit-motiv de las conspiraciones a lo largo de Evangelion es el llamado
Proyecto de Instrumentalidad Humana (en homenaje a las novelas de Cordwainer
Smith) cuyo objetivo principal es el elevar al ser humano (cuya evolución se
ha estancado) al siguiente paso de la evolución mediante la tecnología, lo
que se inicia con la capacidad de crear vida de la nada (ingeniería
genética, clonación).
Aparentemente, Adán (el primer ángel) fue enviado a la Tierra a detener este
intento, causando el segundo impacto, pero siendo capturado en el proceso,
junto con su esposa Lilith, que ya estaba en el poder de SEELE.
Ello se lograría a partir de la inducción del tercer impacto por los
humanos, usando a los EVAs como medios para ello, finalmente, cada
conciencia individual se disuelve en el mar de LCL, (el líquido que usan los
pilotos de EVA en sus cabinas y que parece ser la sangre de Lilith)
eliminando la noción de otredad (que aparece con el conocimiento de la madre
y que es el inicio de nuestro derrotero psicológico). El Guión presume que
los seres humanos estamos compuestos de LCL y que se mantiene dentro de un
envase coherente (el cuerpo) mediante el Campo de terror Absoluto (AT-Field,
una noción extraída del estudio del autismo, donde la transgresión del
límite personal induce el terror.) el cual es disuelto en el tercer impacto.
En esto la película es explícita.
Entonces, presenciamos la manifestación de nuestros mayores deseos y
pesadillas, o las ilusiones que nos afanamos en negar, puestas de manifiesto
frente a nosotros. Y surge un mundo donde la perspectiva personal es la que
prevalece. Es decir, al desaparecer la otredad, desaparece la
individualidad, pero no la soledad.
Shinji, quien asume la responsabilidad de cargar el mundo sobre sus hombros,
se ve enfrentado a su lado más oscuro y decide comenzar de nuevo: en un
mundo donde el mar es de LCL y los cadáveres de los EVAs crucificados
dominan el paisaje: un mundo nuevo sí, con un nuevo Adán (Shinji) y una
nueva Eva (Asuka).
Los ojos que miran
Shin seiki Evangelion representa una revolución en varios aspectos: la
creación de personajes, el tratamiento de la animación y la construcción de
la historia.
Recordemos que GAINAX, la productora detrás de esta obra está compuesta por
fanáticos acérrimos del manganime, y esta es al mismo tiempo, una
declaración de principios respecto a su visión del mundo y a su forma de
hacer animación.
Las secuencias de animación, a pesar de no ser de una gran calidad
(comparadas en especial a lo producido en estos últimos años) destacan por
su agilidad en los momentos de pelea y manejo diversificado en las diversas
secuencias de la historia, con tendencia a los contraplanos o a secuencias
de imágenes sueltas seguidas de diálogo, para enfatizar el discurso interno
de un personaje o los memorables “momentos muertos” en que una toma
permanece estática pero el diálogo continúa, a veces en un plano, en otros
en un picado aberrante, lo que cumple una doble utilidad: enfatiza el
diálogo y a la vez sirve para quemar tiempo de animación. Todo ello sumado a
una música que agrega tonos dramáticos a las escenas (entre las cuales se
pueden hallar piezas de Bach y Pachelbel) terminan de redondear la
propuesta.
Con una historia lejos de terminar en el manga, dos spin-offs editados en
videojuegos y una larga serie de mercadería asociada, así como la influencia
que podemos encontrar en otras producciones posteriores (como por ejemplo
Rah Xephon, anteriormente reseñada o la mas reciente Sokyuu no Fafner: Dead
Agresor) nos dicen a las claras que este Mito de La animación está bastante
vivo y bien y que seguirá allí, dispuesto a recordarnos muchas cosas acerca
de nosotros mismos.
© Isaac Robles;
22-11-05.
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