
SFW: Se ha vuelto famoso en la
última década por sus historias futuras y de tiempos alternos, pero
ahora ha decidido llevar a cabo una trilogía de novelas de suspenso
ambientadas en un futuro cercano ¡Por qué este cambio de paso y cuál
será el enfoque general de la nueva trilogía?
KSR: No siento que haya un paso que
cambiar. Todos los libros toman el tiempo suficiente para que la mayoría
de ellos se sientan como todo lo que he hecho.
La CF de Futuros cercanos es crucial si el género quiere hacer un
intento completo de avizorar o modelar la historia futura. También es
una prueba incremental de nuestra habilidad de ponernos a la par con el
presente. Cuando todo está cambiando ante nuestros ojos ¿Podemos aun
escribir acerca de la forma de las cosas por venir? Es una pregunta
abierta.
La forma de la nueva trilogía también es una pregunta abierta.
SFW: La principal Preocupación de “Forty
Signs of rain” es la amenaza puesta de manifiesto por el calentamiento
global. En tu opinión ¿Qué tan certera es esta amenaza? ¿Dejará algún
aspecto de la vida contemporánea sin cambios?
KSR: No lo sé. Estoy seguro
que el calentamiento global ya ha comenzado, pero claramente el clima
fluctúa, y la amenaza física está vez a la Civilización Humana le es más
difícil de tratar. Somos mucho más tecnológicos; por otra parte ya
estamos aquejados de problemas de sobrepoblación y consumo. Así, Es
difícil de decir. Ese es parte del interés de escribir sobre el tema.
Los datos de la capa de Hielo de Groenlandia demuestran que el “cambio
climático abrupto” ha ocurrido antes, y cuando ocurre suscita grandes
cambios en Norte América y Europa, algunas veces con tan poco intervalo
como tres años. Es un caso de la ciencia sugiriendo otro asombroso
escenario.
El calentamiento global es también una forma de dramatizar o simbolizar
las tormentas sociales que se nos acercan, mientras nuestra forma de
vida continúe dañando el planeta y exacerbando la brecha entre ricos y
pobres. Clima tormentoso, si, nunca he tenido aversión a comprometerme a
falacias patéticas, realmente amo esta historia. El clima es de emoción
hasta donde puedo ver.
SFW: “Forty Signs”, ambientada largamente
en Washington D.C., se trata con mucho de la necesidad que el gobierno
de los EE.UU reconozca y responda proactivamente al Cambio Climático
global. En tu modo de ver, ¿El gobierno Federal, con su proceso en curso
de cerradura hermética y clientelismo político, capaz de una respuesta
coherente, constructiva?
KSR: ¿Es la sociedad capaz de
tal respuesta? Quizás, quizás no, pero si lo somos, luego, el gobierno
de EE.UU no va a ser parte de ello. El gobierno es donde colamos lo que
la mayoría quiere hacer. Piense en el New Deal en los '30. Pero toma una
buena mayoría de la cultura trabajando en ello, y un plan o el deseo de
elaborar un plan. Eso será difícil de comenzar, porque hay mucha gente
trabajando todo el día para mantener los candados cerrados. Billones de
dólares se han dedicado a ello, y trillones luego se sifonean por los
costados. Cambiar eso será muy difícil. Pero no intentaría culpar por
las dificultades al gobierno; eso es desplazamiento, creo, y un
argumento bastante usado por los fundamentalistas del “libre mercado” en
su intento por apuntar al problema incorrecto y deshabilitar al gobierno
con ello.
SFW: “Forty signs” examina en detalle la
interacción, la sinergia potencialmente transformadora de la Ciencia y
la Política. Claramente, se ven serias fallas al respecto en los tiempos
actuales; Como puede –debería- esa relación ser reformada? ¿Puede la
ciencia hacer de la Política algo más racional y humano?
KSR: Va a tomarme tres
volúmenes pensar sobre ello. Últimamente, he estado pensando en ello más
o menos de este modo: que en la Segunda Guerra mundial la ciencia se
entendía como el supremo recurso de guerra, dándole a los aliados el
radar y la bomba atómica y muchas, muchas otras ventajas militares; y
así fue durante el tiempo que la ciencia fue colocada fuera de la
política, de modo que habría un “Control Civil” del último poder
(fuerza) social. Después de la guerra, Truman tuvo la intención de
subordinar la Ciencia al control civil o de cualquier persona que no
fuese científico, y la organización del apoyo federal a la Ciencia
refleja eso. Las instituciones científicas han sido mantenidas fuera de
la elaboración de políticas federales desde entonces, sólo pueden rogar
por fondos y esperar lo mejor; pero lo que sigue es que el método
científico también ha sido por la mayor parte del tiempo excluido de la
generación de políticas federales.
Ese es un efecto colateral bastante desafortunado, porque el método
científico es demasiado bueno, demasiado útil y justo, para que seamos
capaces de pagar el costo de mantenerlo fuera de los procesos que rigen
nuestros asuntos. Pero, desde luego, mantenerlo fuera es muy útil para
aquellos bolsones de privilegio injustificado e irracional que en
cualquier análisis científico de costo-beneficio se revelarían como
parasitarios en la sociedad a la larga, un conjunto de injusticias
residuales de los malos viejos tiempos que deberían ser alterados en un
nuevo sistema. Así que ahora, en este sentido, la ciencia y la difusión
del conocimiento científico en el gobierno debe ser visto como parte de
la resistencia contra la injusticia.
Así, mi historia emplea algo de eso.
SFW: Sus detalladas dramatizaciones de los
procedimientos en la Fundación Nacional de la Ciencia, junto con sus
descripciones paralelas de la vida laboral de una firma californiana de
Biotecnología, ofrecen avances fascinantes en las diferencias entre la
ciencia como un emprendimiento público y la ciencia como una empresa
privada, orientada a las ganancias. Su crítica continua a lo largo de su
carrera al capitalismo entra en juego aquí; en su opinión, ¿Por qué no
constituyen una combinación productiva la ciencia y el capitalismo?
KSR: Bueno, nada puede constituir
una combinación productiva con el capitalismo. Es parasitario por
definición.
Una población de trabajadores hace su pegote nutriente (plusvalía,
fuerza de vida, cosa) y le es extraída por una pequeña minoría con una
fuerza superior bajo su mando. Como las hormigas y los áfidos.
Pretendemos no saberlo y somos muy buenos fingiendo. Pero las viejas
jerarquías nunca fueron sacadas de raíz, solo se licuaron. Las cosas son
más fluidas ahora, todo puede ocurrir más rápido, pero es la misma gran
inequidad. El capitalismo es una suerte de Feudalismo Tardío, o un
arreglo-hormigas-y-cigarras, escoja su imagen.
Entiéndase que el “Capitalismo” no es “Creación de Capital,” lo cual es
usualmente algo muy bueno, sino el sistema de reglas de distribución y
control de ese capital. Y el sistema en el que vivimos actualmente está
errado –injusto, insostenible, contra todas las religiones y sistemas de
valor. Sus defensores (siempre privilegiados en el sistema) tienen que
recurrir a raras versiones de una naturaleza “roja en dientes y garras,”
o argumentos religiosos gruesamente distorsionados (“Dios quiso que
fuéramos ricos y estaremos en el cielo”) para hacerlo ver pasable, pero
tiene a las armas listas para desplegar con tal de mantener esas
ridículas excusas de caerse a pedazos.
Digamos entonces que la Ciencia es un intento de moverse fuera de todo
eso, una proto-política o política alterna en la cual valores
ostensiblemente neutrales o metodologías son puñaladas de espacios
utópicos donde rige la justicia. La búsqueda racional en todo, en parte
para lograr la reducción del sufrimiento- es algo casi ético de modo
que, naturalmente, el capitalismo se ofende ante ello y trata de
comprarlo, trata especialmente duro ya que la ciencia hace todos los
nuevos juguetes. Quizás el capitalismo comprará a la ciencia. Quizás la
ciencia ayudará a los otros movimientos de justicia a mejorar al
capitalismo en una cultura permanente, como en un tipo de proyecto de
Ingeniería Genética Institucional (historia) Mutación antropogénica.
Estamos en medio de la historia, parte de ella.
SFW: Como hemos discutido ya, asuntos
críticamente significativos de “Forty Signs”; un montón de investigación
práctica y consultas a expertos han contribuido a la verosimilitud y
exactitud factual de la novela ¿Puede describir las tendencias generales
de su investigación, cualquier hallazgo especial?
KSR: En vez de “asuntos
críticamente significativos” digamos “nuevas divertidas ideas para la
historia.” Humanos tratando de controlar la naturaleza, mejorar el
mundo, siempre propensos a arruinarla más o menos. Mis herramientas
actuales podrían por lo tanto ser pensadas como intentos de un nuevo sub-género,
llamémoslo “farsa utópica” o “comedia negra utópica” ¿Cómo se leería
eso?
Eso está más cerca de la manera en la que estoy pensando. Siempre trato
de imaginar como sería para la gente atrapada en esas situaciones.
Nuevos escenarios haciendo nuevas demandas a la gente. Así que estoy
explorando esas áreas porque me gustan las nuevas historias que generan.
Liando con el desastre, clima serio, gente pretendiendo ser razonable,
nuevas estafas, nuevos problemas –me divierte y hace chispear mi
pensamiento. Los libros de futuros cercanos así están entre mis lecturas
favoritas –como Air de Geoff Ryman o Signs of Life de M. John Harrison o
The Business de Iain Banks o Bold as love sequence de Gwyneth Jones. Las
cosas son tan extrañas en estos días que las viejas preguntas de la CF
“¿Qué viene después?” Y “¿Cómo se siente el ahora?” Están generando
historias nuevas muy interesantes.
Para mi investigación esta vez, tuve algunas grandes oportunidades. Un
héroe del libro es la Fundación Nacional de la Ciencia, la cual me envió
a la Antártica [en 1995], y más tarde a Washington D.C., donde participe
en paneles para el programa en el que había trabajado. El programa de
Escritores y Artistas Antárticos Norteamericanos tienen sus paneles en
la FNS, así que pude experimentar como es que distribuye buena parte de
su dinero de Auspicios (como cinco mil millones de dólares al año.) Fue
fascinante –otro lugar en la Ciencia que es intensamente dramático y
subjetivo, pero raramente tomado en cuenta por la ciencia-ficción, o en
la ficción o no-ficción de cualquier tipo. De modo que fue divertido.
También tuve la oportunidad de hacerle de sombra a un amigo en San Diego
mientras trabajaba en una de las empresas de Biotecnología por allá. Es
uno de mis más viejos amigos, y en nuestras caminatas de verano me
informa sobre su trabajo, así en su laboratorio fui capaz de ver los
espacios donde estas historias ocurrieron, y ver a la gente trabajando.
También, hice muchas preguntas a amigos en otras ocupaciones discutidas
en el libro, tales como capitalistas de riesgo, lobbistas en Washington,
Transferencia Tecnológica en universidades y climatología, y sus
detalladas respuestas me ayudaron a pensar la trama. Y las
conversaciones fueron harto divertidas. Aun hago mucha investigación
bibliográfica, tienes que hacerlo, pero estoy hallando las
conversaciones mucho más estimulantes para las tramas de mis libros.
SFW: Es conocido por sus fuertes y
simpáticas caracterizaciones de personajes; “Forty Signs” muestra esto
en abundancia. Hablemos de Charlie Ouibler, el asesor senatorial en
políticas ambientales el cual es uno de los mayores constructores de
puntos de vista en la obra. Un “esposo-en-casa” criando a sus dos
jóvenes hijo: ¿Es Charlie un autorretrato?
KSR: Sólo en el sentido
superficial que he hecho algunas de las cosas que él hace en su vida
diaria. Puedo escribir eso de primera mano, con brío, pero también puede
hacerlo cualquiera. Mi vida no es tan inusual, de hecho es usualmente el
promedio de ordinariedad de la California Suburbana, ¿no es eso una
aventura acaso, no es eso mi Macondo o mi nave Enterprise? Me vuelvo
loco o colapso riendo casi todos los días, y pareciera que mis novelas
deberían en algún momento tratar de capturar esa parte de la vida
también.
Por otro lado, el trabajo de Charlie y su flujo interno de conciencia no
son un intento de auto-retratarme. Sabes el cliché –Estoy en todos mis
personajes. Pero ellos son personajes, ficciones que me siento libre de
modificar de este modo y así, como la historia demanda. Diré cosas
acerca de ellos o a través de ellos de acuerdo a lo que la novela
necesite decir, sin respeto alguno por las fuentes en la vida real.
Charlie es Charlie.
SFW: La esposa de Charlie, Anna, es madre y
una autoritaria Administradora de la FNC todo a la vez. La conexión
cercana entre la actividad política de los Quibler y sus intensamente
naturales métodos de crianza: ¿Es esa una metáfora para la necesidad de
introducir el entendimiento orgánico –la simple humanidad- en el esteril
ambiente político de Washington D.C.?
KSR: No estoy tan seguro de
que la actividad de crianza de los Quibler (o de cualquiera) sea
natural, o muy inusual. Muchas parejas que trabajan en el D.C. hacen
muchas cosas como los Ouibler –tienen vidas familiares agitadas porque
estamos conectados a toda velocidad ahora, pero también somos felices,
frecuentemente. No, sólo quería explorar más de las vidas de mis
personajes. El suspenso diario de mantener el trabajo, la familia, todo
lo demás. Esos malabares actúan como trama.
SFW: Otro personaje importante es Frank
Vanderwal, un cínico antropológico cuya visión del mundo es
revolucionada mientras “Forty Signs” prosigue: misticismos, o cuasi-misticismo,
infectando a una racionalidad vulgar. ¿Es su cambio de conciencia un
indicativo de uno que le gustaría ver ocurrir en la vida real?
KSR: No, Frank va a través de algo
que sería demasiado para deseárselo a alguien más, espero. Un cambio de
paradigma en una persona es una cosa chocante. Frank tiene que dejar de
aplicar la Sociobiología a la vida diaria, y dejar de lado la idea que
la razón debe estar libre de emociones. La razón apasionada –la ciencia
como un panorama de la vida apasionadamente moral o religiosa, quizá
como el budismo- eso es lo que exploro en la historia de Frank, pero
está lejos de terminar, así que no puedo decir más.
SFW: El budismo es por cierto fuerte en la
historia: en “Forty Signs,” los representantes de una nación isleña
budista llegan a Washington, constituyen una embajada e interactúan en
un nivel profundo con Frank y los Quibler. Esta no es la primera vez que
el Budismo figura prominentemente en tu trabajo –uno piensa en Escape
From Kathmandu, y el ciclo de la reencarnación en Tiempos de Arroz y
Sal. ¿Se ha vuelto un budista en un sentido manifiesto, o simplemente
está interesado en las muchas resonancias filosóficas con un idealismo
político tal como el suyo?
KSR: He estado interesado en
el Budismo por 30 años, pero si eso me hace un budista o no, no estoy
seguro de ello. Quizás alguna versión californiana, hippie y marica,
nacida de Ram Dass y Gary Snyder y todos ellos. Pero seguramente todas
las religiones son mezclas personales. En mi vida se ha sentido
correcto. Las ideas budistas me ayudan a ponerme en mi lugar, en los
momentos diarios y en una escala mayor. Algunas de ellas me recuerdan a
la “Visión Científica,” y también me parece un existencialismo o una
filosofía de trabajo. Con otras parte de este simplemente no estoy de
acuerdo. No creo que esto sea de preocupación para budista alguno. No
escuchas mucho acerca de fundamentalistas budistas acusando de herejes a
otras personas.
Soy principalmente lo que sea que la novela en la que estoy trabajando
en el momento necesite que sea. Cortar madera, llevar agua –correr cinco
millas, escribir cinco páginas- ¡llámalo religión! No tanto Budista Zen
como novelista Zen. Debería ser como:
P: ¿Cuál es tu religión?
R: La Novela.
SFW: En el caso del Senador Phil Chase,
“Forty Signs” no es la primera novela en incluirlo- es un personaje
secundario en Antarctica(1997), un eco-thriller de futuro cercano en el
cual su asistente mayor, Wade Norton, juega un rol importante. ¿Qué tan
cercanamente deben los lectores entender Antarctica como enlazada a su
actual Trilogía? ¿Se traslaparán eventos en las dos novelas
directamente?
KSR: La trilogía y Antarctica
tienen lugar en la misma historia futura. Estoy pensando en un espacio
ficticio colgando perpetuamente unos años allende mío, algo que visitar
más de una vez, siguiendo a varios personajes e hilos argumentales.
Averiguaré después como funciona aquello. Los eventos en Antarctica
depredan a los eventos que estoy diciendo ahora, así que no habrá ningún
traslapamiento actual.
SFW: Otro personaje menor: El presidente
republicano en “Forty Signs” está hábilmente descrito, astuto sino
intelectual. ¿Es él, en efecto, George W. Bush?
KSR: Definitivamente no. Este libro
es una comedia, y no hay nada divertido acerca de George W. Bush. Es un
desastre, y no querría escribir sobre él, envenenaría un libro el
hacerlo. No, en mi novela la Casa Blanca está ocupada por un abuelo
benigno y astuto, pretendiendo ser un vaquero por diversión y ganancias.
Como Reagan pero más amable, al menos espero que eso permanecerá
verdadero.
SFW: Partes de “Forty Signs” están
ambientadas en California, evocando sus espléndidos paisajes costeros y
la ética de servicio publico de su Alma Mater, la Universidad de
California en San Diego. ¿Cuán importante es California como un ejemplo
ecológico, tanto en el sentido positivo como negativo, para el resto de
los EE.UU. y el mundo?
KSR: No lo sé. Quizás no
mucho. Quiero decir, vivir en California se siente como estar en una
pecera hasta cierto punto, y en el límite de la historia y todo eso. Y
demasiada gente de cualquier otro lugar de la Tierra están entrando aquí
y destruyendo el lugar, por ninguna otra razón que no sea Hollywood,
creo, y algunas ideas más viejas, y el buen clima y montones de
trabajos. Difícil de decir, pero se siente como un lugar comenzando a
hebillarse bajo la irrupción de la gente. Creo que muchos californianos
viven con un sentido de su hogar siendo destruido frente a sus ojos.
Pero creería que ese es el sentimiento en cualquier lugar donde la
población crece rápidamente.
He pasado algunos meses de los últimos dos años luchando para mantener
algunos campos de investigación agrícola en la Universidad aquí [en
Davis] de ser allanados para otros bonitos bienes raíces, y de lo que he
experimentado, los prospectos de hacer lo correcto y evitar otra
Urbanización tipo Condado Orange en el Valle Central (lo cual devastaría
la producción de comidas para mucho más que California) me parece
bastante pobre. Es como tu pregunta referida a lo que sugiere el
Gobierno Federal –necesitamos un cambio que sea posible, pero parece
poco probable porque interfiere con la codicia y el poder. Así la
elección de Schwarzenegger, creo. La gente siente la disfunción social,
los efectos de vivir en un tipo de ciclón capitalista del dinero y el
deseo. Ellos piensan “Cualquier cosa sería mejor, todo valdría la pena.”
Quizás el “Cualquiera” de una de esas veces será algo que realmente sea
mejor.
SFW: Para cerrar: ¿Cómo va el volumen dos
de la Trilogía, la continuación de Forty Signs of rain? ¿Ha emergido ya
un título para el libro como está?
KSR: Sin título aún. Lo estoy
escribiendo ahora, y está bochando justo hacia delante.
©
Science Fiction Weekly (Entrevista
por: Nick Gevers)
Traducido para Velero 25 por: Isaac Robles. |