ENTREVISTA A KIM STANLEY ROBINSON

SFW: Se ha vuelto famoso en la última década por sus historias futuras y de tiempos alternos, pero ahora ha decidido llevar a cabo una trilogía de novelas de suspenso ambientadas en un futuro cercano ¡Por qué este cambio de paso y cuál será el enfoque general de la nueva trilogía?
KSR: No siento que haya un paso que cambiar. Todos los libros toman el tiempo suficiente para que la mayoría de ellos se sientan como todo lo que he hecho.
La CF de Futuros cercanos es crucial si el género quiere hacer un intento completo de avizorar o modelar la historia futura. También es una prueba incremental de nuestra habilidad de ponernos a la par con el presente. Cuando todo está cambiando ante nuestros ojos ¿Podemos aun escribir acerca de la forma de las cosas por venir? Es una pregunta abierta.
La forma de la nueva trilogía también es una pregunta abierta.
SFW: La principal Preocupación de “Forty Signs of rain” es la amenaza puesta de manifiesto por el calentamiento global. En tu opinión ¿Qué tan certera es esta amenaza? ¿Dejará algún aspecto de la vida contemporánea sin cambios?
KSR: No lo sé. Estoy seguro que el calentamiento global ya ha comenzado, pero claramente el clima fluctúa, y la amenaza física está vez a la Civilización Humana le es más difícil de tratar. Somos mucho más tecnológicos; por otra parte ya estamos aquejados de problemas de sobrepoblación y consumo. Así, Es difícil de decir. Ese es parte del interés de escribir sobre el tema.

Los datos de la capa de Hielo de Groenlandia demuestran que el “cambio climático abrupto” ha ocurrido antes, y cuando ocurre suscita grandes cambios en Norte América y Europa, algunas veces con tan poco intervalo como tres años. Es un caso de la ciencia sugiriendo otro asombroso escenario.

El calentamiento global es también una forma de dramatizar o simbolizar las tormentas sociales que se nos acercan, mientras nuestra forma de vida continúe dañando el planeta y exacerbando la brecha entre ricos y pobres. Clima tormentoso, si, nunca he tenido aversión a comprometerme a falacias patéticas, realmente amo esta historia. El clima es de emoción hasta donde puedo ver.
SFW: “Forty Signs”, ambientada largamente en Washington D.C., se trata con mucho de la necesidad que el gobierno de los EE.UU reconozca y responda proactivamente al Cambio Climático global. En tu modo de ver, ¿El gobierno Federal, con su proceso en curso de cerradura hermética y clientelismo político, capaz de una respuesta coherente, constructiva?
KSR: ¿Es la sociedad capaz de tal respuesta? Quizás, quizás no, pero si lo somos, luego, el gobierno de EE.UU no va a ser parte de ello. El gobierno es donde colamos lo que la mayoría quiere hacer. Piense en el New Deal en los '30. Pero toma una buena mayoría de la cultura trabajando en ello, y un plan o el deseo de elaborar un plan. Eso será difícil de comenzar, porque hay mucha gente trabajando todo el día para mantener los candados cerrados. Billones de dólares se han dedicado a ello, y trillones luego se sifonean por los costados. Cambiar eso será muy difícil. Pero no intentaría culpar por las dificultades al gobierno; eso es desplazamiento, creo, y un argumento bastante usado por los fundamentalistas del “libre mercado” en su intento por apuntar al problema incorrecto y deshabilitar al gobierno con ello.
SFW: “Forty signs” examina en detalle la interacción, la sinergia potencialmente transformadora de la Ciencia y la Política. Claramente, se ven serias fallas al respecto en los tiempos actuales; Como puede –debería- esa relación ser reformada? ¿Puede la ciencia hacer de la Política algo más racional y humano?
KSR: Va a tomarme tres volúmenes pensar sobre ello. Últimamente, he estado pensando en ello más o menos de este modo: que en la Segunda Guerra mundial la ciencia se entendía como el supremo recurso de guerra, dándole a los aliados el radar y la bomba atómica y muchas, muchas otras ventajas militares; y así fue durante el tiempo que la ciencia fue colocada fuera de la política, de modo que habría un “Control Civil” del último poder (fuerza) social. Después de la guerra, Truman tuvo la intención de subordinar la Ciencia al control civil o de cualquier persona que no fuese científico, y la organización del apoyo federal a la Ciencia refleja eso. Las instituciones científicas han sido mantenidas fuera de la elaboración de políticas federales desde entonces, sólo pueden rogar por fondos y esperar lo mejor; pero lo que sigue es que el método científico también ha sido por la mayor parte del tiempo excluido de la generación de políticas federales.

Ese es un efecto colateral bastante desafortunado, porque el método científico es demasiado bueno, demasiado útil y justo, para que seamos capaces de pagar el costo de mantenerlo fuera de los procesos que rigen nuestros asuntos. Pero, desde luego, mantenerlo fuera es muy útil para aquellos bolsones de privilegio injustificado e irracional que en cualquier análisis científico de costo-beneficio se revelarían como parasitarios en la sociedad a la larga, un conjunto de injusticias residuales de los malos viejos tiempos que deberían ser alterados en un nuevo sistema. Así que ahora, en este sentido, la ciencia y la difusión del conocimiento científico en el gobierno debe ser visto como parte de la resistencia contra la injusticia.

Así, mi historia emplea algo de eso.
SFW: Sus detalladas dramatizaciones de los procedimientos en la Fundación Nacional de la Ciencia, junto con sus descripciones paralelas de la vida laboral de una firma californiana de Biotecnología, ofrecen avances fascinantes en las diferencias entre la ciencia como un emprendimiento público y la ciencia como una empresa privada, orientada a las ganancias. Su crítica continua a lo largo de su carrera al capitalismo entra en juego aquí; en su opinión, ¿Por qué no constituyen una combinación productiva la ciencia y el capitalismo?
KSR: Bueno, nada puede constituir una combinación productiva con el capitalismo. Es parasitario por definición.
Una población de trabajadores hace su pegote nutriente (plusvalía, fuerza de vida, cosa) y le es extraída por una pequeña minoría con una fuerza superior bajo su mando. Como las hormigas y los áfidos. Pretendemos no saberlo y somos muy buenos fingiendo. Pero las viejas jerarquías nunca fueron sacadas de raíz, solo se licuaron. Las cosas son más fluidas ahora, todo puede ocurrir más rápido, pero es la misma gran inequidad. El capitalismo es una suerte de Feudalismo Tardío, o un arreglo-hormigas-y-cigarras, escoja su imagen.

Entiéndase que el “Capitalismo” no es “Creación de Capital,” lo cual es usualmente algo muy bueno, sino el sistema de reglas de distribución y control de ese capital. Y el sistema en el que vivimos actualmente está errado –injusto, insostenible, contra todas las religiones y sistemas de valor. Sus defensores (siempre privilegiados en el sistema) tienen que recurrir a raras versiones de una naturaleza “roja en dientes y garras,” o argumentos religiosos gruesamente distorsionados (“Dios quiso que fuéramos ricos y estaremos en el cielo”) para hacerlo ver pasable, pero tiene a las armas listas para desplegar con tal de mantener esas ridículas excusas de caerse a pedazos.

Digamos entonces que la Ciencia es un intento de moverse fuera de todo eso, una proto-política o política alterna en la cual valores ostensiblemente neutrales o metodologías son puñaladas de espacios utópicos donde rige la justicia. La búsqueda racional en todo, en parte para lograr la reducción del sufrimiento- es algo casi ético de modo que, naturalmente, el capitalismo se ofende ante ello y trata de comprarlo, trata especialmente duro ya que la ciencia hace todos los nuevos juguetes. Quizás el capitalismo comprará a la ciencia. Quizás la ciencia ayudará a los otros movimientos de justicia a mejorar al capitalismo en una cultura permanente, como en un tipo de proyecto de Ingeniería Genética Institucional (historia) Mutación antropogénica. Estamos en medio de la historia, parte de ella.
SFW: Como hemos discutido ya, asuntos críticamente significativos de “Forty Signs”; un montón de investigación práctica y consultas a expertos han contribuido a la verosimilitud y exactitud factual de la novela ¿Puede describir las tendencias generales de su investigación, cualquier hallazgo especial?
KSR: En vez de “asuntos críticamente significativos” digamos “nuevas divertidas ideas para la historia.” Humanos tratando de controlar la naturaleza, mejorar el mundo, siempre propensos a arruinarla más o menos. Mis herramientas actuales podrían por lo tanto ser pensadas como intentos de un nuevo sub-género, llamémoslo “farsa utópica” o “comedia negra utópica” ¿Cómo se leería eso?

Eso está más cerca de la manera en la que estoy pensando. Siempre trato de imaginar como sería para la gente atrapada en esas situaciones. Nuevos escenarios haciendo nuevas demandas a la gente. Así que estoy explorando esas áreas porque me gustan las nuevas historias que generan. Liando con el desastre, clima serio, gente pretendiendo ser razonable, nuevas estafas, nuevos problemas –me divierte y hace chispear mi pensamiento. Los libros de futuros cercanos así están entre mis lecturas favoritas –como Air de Geoff Ryman o Signs of Life de M. John Harrison o The Business de Iain Banks o Bold as love sequence de Gwyneth Jones. Las cosas son tan extrañas en estos días que las viejas preguntas de la CF “¿Qué viene después?” Y “¿Cómo se siente el ahora?” Están generando historias nuevas muy interesantes.

Para mi investigación esta vez, tuve algunas grandes oportunidades. Un héroe del libro es la Fundación Nacional de la Ciencia, la cual me envió a la Antártica [en 1995], y más tarde a Washington D.C., donde participe en paneles para el programa en el que había trabajado. El programa de Escritores y Artistas Antárticos Norteamericanos tienen sus paneles en la FNS, así que pude experimentar como es que distribuye buena parte de su dinero de Auspicios (como cinco mil millones de dólares al año.) Fue fascinante –otro lugar en la Ciencia que es intensamente dramático y subjetivo, pero raramente tomado en cuenta por la ciencia-ficción, o en la ficción o no-ficción de cualquier tipo. De modo que fue divertido.

También tuve la oportunidad de hacerle de sombra a un amigo en San Diego mientras trabajaba en una de las empresas de Biotecnología por allá. Es uno de mis más viejos amigos, y en nuestras caminatas de verano me informa sobre su trabajo, así en su laboratorio fui capaz de ver los espacios donde estas historias ocurrieron, y ver a la gente trabajando.

También, hice muchas preguntas a amigos en otras ocupaciones discutidas en el libro, tales como capitalistas de riesgo, lobbistas en Washington, Transferencia Tecnológica en universidades y climatología, y sus detalladas respuestas me ayudaron a pensar la trama. Y las conversaciones fueron harto divertidas. Aun hago mucha investigación bibliográfica, tienes que hacerlo, pero estoy hallando las conversaciones mucho más estimulantes para las tramas de mis libros.
SFW: Es conocido por sus fuertes y simpáticas caracterizaciones de personajes; “Forty Signs” muestra esto en abundancia. Hablemos de Charlie Ouibler, el asesor senatorial en políticas ambientales el cual es uno de los mayores constructores de puntos de vista en la obra. Un “esposo-en-casa” criando a sus dos jóvenes hijo: ¿Es Charlie un autorretrato?
KSR: Sólo en el sentido superficial que he hecho algunas de las cosas que él hace en su vida diaria. Puedo escribir eso de primera mano, con brío, pero también puede hacerlo cualquiera. Mi vida no es tan inusual, de hecho es usualmente el promedio de ordinariedad de la California Suburbana, ¿no es eso una aventura acaso, no es eso mi Macondo o mi nave Enterprise? Me vuelvo loco o colapso riendo casi todos los días, y pareciera que mis novelas deberían en algún momento tratar de capturar esa parte de la vida también.

Por otro lado, el trabajo de Charlie y su flujo interno de conciencia no son un intento de auto-retratarme. Sabes el cliché –Estoy en todos mis personajes. Pero ellos son personajes, ficciones que me siento libre de modificar de este modo y así, como la historia demanda. Diré cosas acerca de ellos o a través de ellos de acuerdo a lo que la novela necesite decir, sin respeto alguno por las fuentes en la vida real. Charlie es Charlie.
SFW: La esposa de Charlie, Anna, es madre y una autoritaria Administradora de la FNC todo a la vez. La conexión cercana entre la actividad política de los Quibler y sus intensamente naturales métodos de crianza: ¿Es esa una metáfora para la necesidad de introducir el entendimiento orgánico –la simple humanidad- en el esteril ambiente político de Washington D.C.?
KSR: No estoy tan seguro de que la actividad de crianza de los Quibler (o de cualquiera) sea natural, o muy inusual. Muchas parejas que trabajan en el D.C. hacen muchas cosas como los Ouibler –tienen vidas familiares agitadas porque estamos conectados a toda velocidad ahora, pero también somos felices, frecuentemente. No, sólo quería explorar más de las vidas de mis personajes. El suspenso diario de mantener el trabajo, la familia, todo lo demás. Esos malabares actúan como trama.
SFW: Otro personaje importante es Frank Vanderwal, un cínico antropológico cuya visión del mundo es revolucionada mientras “Forty Signs” prosigue: misticismos, o cuasi-misticismo, infectando a una racionalidad vulgar. ¿Es su cambio de conciencia un indicativo de uno que le gustaría ver ocurrir en la vida real?
KSR: No, Frank va a través de algo que sería demasiado para deseárselo a alguien más, espero. Un cambio de paradigma en una persona es una cosa chocante. Frank tiene que dejar de aplicar la Sociobiología a la vida diaria, y dejar de lado la idea que la razón debe estar libre de emociones. La razón apasionada –la ciencia como un panorama de la vida apasionadamente moral o religiosa, quizá como el budismo- eso es lo que exploro en la historia de Frank, pero está lejos de terminar, así que no puedo decir más.
SFW: El budismo es por cierto fuerte en la historia: en “Forty Signs,” los representantes de una nación isleña budista llegan a Washington, constituyen una embajada e interactúan en un nivel profundo con Frank y los Quibler. Esta no es la primera vez que el Budismo figura prominentemente en tu trabajo –uno piensa en Escape From Kathmandu, y el ciclo de la reencarnación en Tiempos de Arroz y Sal. ¿Se ha vuelto un budista en un sentido manifiesto, o simplemente está interesado en las muchas resonancias filosóficas con un idealismo político tal como el suyo?
KSR: He estado interesado en el Budismo por 30 años, pero si eso me hace un budista o no, no estoy seguro de ello. Quizás alguna versión californiana, hippie y marica, nacida de Ram Dass y Gary Snyder y todos ellos. Pero seguramente todas las religiones son mezclas personales. En mi vida se ha sentido correcto. Las ideas budistas me ayudan a ponerme en mi lugar, en los momentos diarios y en una escala mayor. Algunas de ellas me recuerdan a la “Visión Científica,” y también me parece un existencialismo o una filosofía de trabajo. Con otras parte de este simplemente no estoy de acuerdo. No creo que esto sea de preocupación para budista alguno. No escuchas mucho acerca de fundamentalistas budistas acusando de herejes a otras personas.

Soy principalmente lo que sea que la novela en la que estoy trabajando en el momento necesite que sea. Cortar madera, llevar agua –correr cinco millas, escribir cinco páginas- ¡llámalo religión! No tanto Budista Zen como novelista Zen. Debería ser como:
P: ¿Cuál es tu religión?
R: La Novela.
SFW: En el caso del Senador Phil Chase, “Forty Signs” no es la primera novela en incluirlo- es un personaje secundario en Antarctica(1997), un eco-thriller de futuro cercano en el cual su asistente mayor, Wade Norton, juega un rol importante. ¿Qué tan cercanamente deben los lectores entender Antarctica como enlazada a su actual Trilogía? ¿Se traslaparán eventos en las dos novelas directamente?
KSR: La trilogía y Antarctica tienen lugar en la misma historia futura. Estoy pensando en un espacio ficticio colgando perpetuamente unos años allende mío, algo que visitar más de una vez, siguiendo a varios personajes e hilos argumentales. Averiguaré después como funciona aquello. Los eventos en Antarctica depredan a los eventos que estoy diciendo ahora, así que no habrá ningún traslapamiento actual.
SFW: Otro personaje menor: El presidente republicano en “Forty Signs” está hábilmente descrito, astuto sino intelectual. ¿Es él, en efecto, George W. Bush?
KSR: Definitivamente no. Este libro es una comedia, y no hay nada divertido acerca de George W. Bush. Es un desastre, y no querría escribir sobre él, envenenaría un libro el hacerlo. No, en mi novela la Casa Blanca está ocupada por un abuelo benigno y astuto, pretendiendo ser un vaquero por diversión y ganancias. Como Reagan pero más amable, al menos espero que eso permanecerá verdadero.
SFW: Partes de “Forty Signs” están ambientadas en California, evocando sus espléndidos paisajes costeros y la ética de servicio publico de su Alma Mater, la Universidad de California en San Diego. ¿Cuán importante es California como un ejemplo ecológico, tanto en el sentido positivo como negativo, para el resto de los EE.UU. y el mundo?
KSR: No lo sé. Quizás no mucho. Quiero decir, vivir en California se siente como estar en una pecera hasta cierto punto, y en el límite de la historia y todo eso. Y demasiada gente de cualquier otro lugar de la Tierra están entrando aquí y destruyendo el lugar, por ninguna otra razón que no sea Hollywood, creo, y algunas ideas más viejas, y el buen clima y montones de trabajos. Difícil de decir, pero se siente como un lugar comenzando a hebillarse bajo la irrupción de la gente. Creo que muchos californianos viven con un sentido de su hogar siendo destruido frente a sus ojos. Pero creería que ese es el sentimiento en cualquier lugar donde la población crece rápidamente.

He pasado algunos meses de los últimos dos años luchando para mantener algunos campos de investigación agrícola en la Universidad aquí [en Davis] de ser allanados para otros bonitos bienes raíces, y de lo que he experimentado, los prospectos de hacer lo correcto y evitar otra Urbanización tipo Condado Orange en el Valle Central (lo cual devastaría la producción de comidas para mucho más que California) me parece bastante pobre. Es como tu pregunta referida a lo que sugiere el Gobierno Federal –necesitamos un cambio que sea posible, pero parece poco probable porque interfiere con la codicia y el poder. Así la elección de Schwarzenegger, creo. La gente siente la disfunción social, los efectos de vivir en un tipo de ciclón capitalista del dinero y el deseo. Ellos piensan “Cualquier cosa sería mejor, todo valdría la pena.” Quizás el “Cualquiera” de una de esas veces será algo que realmente sea mejor.
SFW: Para cerrar: ¿Cómo va el volumen dos de la Trilogía, la continuación de Forty Signs of rain? ¿Ha emergido ya un título para el libro como está?
KSR: Sin título aún. Lo estoy escribiendo ahora, y está bochando justo hacia delante.

© Science Fiction Weekly (Entrevista por: Nick Gevers)
Traducido para Velero 25 por: Isaac Robles.

 
Kim Stanley Robinson
Uno de los gigantes contemporáneos de la CF Americana, Kim Stanley Robinson es un notable idealista utópico, quizás el más importante vocero creativo para el ala izquierda del género. Su profundo entendimiento de la historia, su estilo de prosa, fino y fluido, sus soberbias evocaciones de paisajes, su don para crear personajes con complejidades carismáticas y humanas: todas esas cualidades han hecho a Robinson un autor aclamado por la crítica y muy popular en las últimas dos décadas, siendo repetidas veces ganador de los premios Hugo y Nebula.

Sus novelas a la fecha son: La trilogía de las tres Californias: compuesta de La Costa Salvaje (1984), La Costa Dorada (1988) y El Límite del Pacífico (1990); la Trilogía de Marte, compuesta de Marte Rojo (1992), Marte Verde (1993) y Marte Azul (1996), junto con una colección de cuentos anexa: Los Marcianos (1999); y los libros independientes Icehenge (1984), The Memory of whiteness (1985), Antarctica (1997) y Tiempos de Arroz y Sal (2002). Sus (excelentes) recopilaciones de cuentos son The Planet on the Table (1986), Escape from Katmandú (1989), Remaking History (1991), Down and Out in Year 2000 (1992) y Vinland the Dream (2002). Una nueva novela, primera de una trilogía, aparecerá en 2004: Forty Signs of Rain.

Stan Robinson vive en Davis, California. Lo entrevisté por e-mail en Noviembre de 2003, concentrándonos en el tema de Forty Signs of Rain.

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Mayo 2005

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