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En la CF tenemos ejemplos directos y algunos
más bien dispares de la medicina tanto como profesión o como especulación
(no me recuerden a esos estúpidos doctores de Star Trek que resuelven plagas
planetarias cada dos por tres).
El ejemplo por excelencia sería el de la serie del Sector General de
James White (1928-1999), escritor británico que creó un universo poblado por
decenas de especies alienígenas muy exóticas, y donde la presencia
extraterrestre es cosa de todos los días. White desarrolla el concepto del
Hospital Espacial y analiza su funcionamiento y los problemas que tendría
que resolver. En los catorce relatos -publicados originalmente en la revista
New Worlds y que luego se recopilaron en el libro Hospital Station-
White, nos presenta casos de enfermedades misteriosas que deben resolverse
de modo detectivesco y a veces hasta humorístico.
Un “clon” de esta serie sería la del libro Doctor de las Estrellas de
Murray Leinster (1896-1975) donde se expone el concepto del Servicio Medico
Interestelar. Allí Leinster presenta al medico Calhoun y su compañero
Murgatroyd "El Tormal" una especie de laboratorio biológico viviente,
quienes viven una serie de peripecias en diferentes planetas y resuelven
problemas aparentemente insolubles.
Una novela que trata de modo dramático y humanístico una enfermedad es
Flores para Algernon de Daniel Keyes, donde un retrasado mental es
sometido a un procedimiento medico que le da temporalmente una inteligencia
normal. En la serie de los Mendigos de Nancy Kress ya se tratan temas más
modernos como la manipulación genética en seres humanos y la bioingeniería
de punta expresada en las “Jeringas del cambio”, jeringas con nanotecnología
que curan al instante cualquier enfermedad. A lo largo de la serie se ve la
extrema dependencia de los “Vividores” o humanos normales respecto a los
“mendigos”, humanos modificados para no dormir y de una inteligencia
superior. En la serie de Pórtico de Frederik Pohl, se habla de
certificados médicos completos que permiten reemplazar cualquier órgano del
cuerpo en caso de enfermedad que primero se obtienen de donadores y luego
son hechos sintéticamente.
Un mundo futuro donde los doctores han asumido el poder político total se
narra en “Salud Mortal” de Gabriel Bermúdez Castillo, un autor español. Los
horrores de la guerra bacteriológica (que Bush trata de usar para manipular
la opinión pública a diario) fueron narrados ya hace dos siglos por
H.G.Wells en “La Guerra de los Mundos” y su cuento corto ”El bacilo robado”.
En una clave más didáctica y tendiendo a la ciencia fantástica está la
película de “Viaje Alucinante” novelizada por Asimov que narra una
expedición mediante miniaturización al interior del cuerpo humano. En la
novela Tránsito, Connie Willis explora el tema de las controvertidas
experiencias cercanas a la muerte o ECM. En El Fuego Sagrado, Bruce
Sterling, famoso autor de cyberpunk trata de tecnologías que prolonguen la
vida. Y en Homo Plus, Frederik Pohl expone de manera seria como
podría ser el primer cyborg.
Una serie donde la medicina y la tecnología se unen de manera radical es en
la serie de los Ocho Mundos de John Varley: humanos con plantas como
formas de vida simbióticas; cabezas decapitadas que viven perfectamente;
astronautas con solo un lado de su cuerpo funcional; longevidad artificial;
nanotecnología; implantes magnéticos puestos bajo la piel que alteran la
forma a voluntad; cualquier parafernalia que haya sido usada antes, Varley
la tiene.
En clave de thirller tenemos La Amenaza de Andrómeda que es un
estudio muy detallado del autor bestselleresco Michael Crichton sobre el
impacto de una posible enfermedad del espacio en la Tierra. Por el lado de
la ética médica está Edad:143 años de Jordi Fabra i Serra donde se
narra el drama de cientos de personas congeladas en hibernación artificial
que esperan ser revividas de sus males pero el futuro prometedor donde se
halla la tecnología para curarlas no está tan dispuesto a dejarlas
despertar…
Dos grupos que destacan por su dominio de la genética y la autocuración son
las Bene Gesserit (de la saga de Dune, de Herbert) y los Oankali (De
la saga de Xenogénesis de Octavia Butler). Las primeras son un
matriarcado que en secreto han dictado el destino de las varias dinastías
del imperio galáctico con su programa de reproducción selecto para crear al
Kwizatz Haderach, un ser con poderes físicos y mentales superiores; para tal
objetivo han desarrollado y controlado la disciplina prana-bindu que les
permite tomar control de su cuerpo a nivel celular. Los segundos son una
especie de geneticistas pacíficos que deben intercambiar su material
genético con otras especies de vez en cuando para mantener su genoma y
adquirir sus mejores características biológicas de acuerdo a la evolución de
la especie. Solo que cuando contactan a la humanidad esta casi se ha
destruido por la guerra nuclear, y deben forzarla a emparejarse con ellos
para que ambas especies tengan un futuro genético
Finalmente, como no íbamos a mencionar una de las sagas más originales de
los últimos tiempos: la serie de Proteo de Charles Sheffield
(1935-2002) donde una revolucionaria técnica de quimioterapia y técnicas de
retroalimentación eliminan la enfermedad y la fealdad del mundo y hasta
permiten elegir la forma que uno necesita para vivir en diferentes mundos.
Si algo es seguro es que los habitantes de los mundos de la CF tienen un
seguro médico asegurado de una u otra forma.
© Daniel Mejía;
16-01-05.
(Gracias a AAG98, vorkosigan,
miguelo, BLUE, temucano, odo, Ricardosf, hober, trafalmadore, dogonzalod y
JRRR por sus contribuciones y a los chicos de cyberdark; respecto al
artículo de los autores españoles voy a rehacerlo, sorry. |