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Basada en la historieta de Masamune Shirow,
Appleseed es una producción de animación con muchos ápices y especialmente
resaltante en el campo visual.
La historia, ya llevada sin mucho éxito al formato OVA (sólo para vídeo) en
1988 nos narra un futuro post-apocalíptico (año 2131) tras una terrible
tercera guerra mundial, con una humanidad casi extinta y armas demasiado
poderosas ocultas.
Su director Shinji Aramaki (Tokio, 1960) reconocido por su trabajo como
diseñador mecánico en series tales como Genesis Climber Mospeada (1983),
Iczer One (1985), Megazone 23(1987), Bubblegum Crash (1989), Gasaraki
(1998), S.CRY.ED (2001) y Wolf’s Rain (2003) y como autor de Bubblegum
Crisis (1987) ha optado en este caso por un relato bastante lineal en el que
se premian las secuencias de acción sobre el desarrollo de trama y
personajes.
El mundo de Appleseed se centra, inicialmente, alrededor de la destrucción
de la humanidad o su mayor parte en la Tercera Guerra mundial, y el
surgimiento de otras formas de vida artificial llamadas Bioroids,
sorprendentemente parecidas a los humanos y responsables, en mérito a su
mayor estabilidad emocional y racionalidad, a parte del manejo de la ciudad
de Olimpos, último bastión y esperanza de Utopía de la Humanidad, a la cual
tratan de sumar a todas sus facciones restantes.
A esta ciudad es llevada la soldado Deunan Knute, sobreviviente de la guerra
y huyendo en medio de las ruinas, por Hitomi, bioroid relacionada con las
altas esferas del Gobierno de la ciudad, siendo “convencida” de ayudar a
Olimpos y su naciente cuerpo de Policia ESWAT, en la cual su antiguo –y dado
por muerto- amante Briareos Hectaconquires trabaja convertido en un cyborg.
Esta fuerza del orden es paralela al Ejercito Oficial de Olimpos.
La elección de este nombre para la ciudad no es casual, regida por Atena
(una Bioroid) y un consejo de Ancianos, y teniendo como peligros mayores al
General Hades (jefe del Ejercito de Olympos y muy hostil a los Bioroids) y
su subalterno el comandante Uranus, al parecer viejo conocido de Deunan y
Briareos
La debilidad de los Bioroids, incapaces de reproducirse por un bloqueo
bioquímico y metabolicamente incompletos, dependientes de la fabrica
biotecnológica que corona la ciudad, y donde el consejo de Ancianos (“Los
Abuelos,” según Hitomi) co-gobierna, conectado al ordenador central que rige
los destinos de la ciudad y responden frente al parlamento, que al parecer
también tienen una agenda propia.
Estos elementos nos llevan a un inevitable conflicto en el cual no todos los
bandos sabrán realmente a quienes contar como aliados.
En el apartado del diseño mecánico, toma los elementos (ya bastante bien
logrados del manga) y en una realización 3D, expande sus posibilidades,
logrando imágenes de una excelente fluidez de movimientos (especialmente si
la comparamos con otras producciones en 3D como la ancestral Reboot o la no
tan bien recibida Final Fantasy: The Spirits Within) los diseños de la
ciudad nos muestra una megapolis jardín, aparentemente bien integrada a su
entorno, en la cual la dependencia de los artilugios cibernéticos es
notoria.
Los robots, tanto las Armaduras Landmate de la ESWAT como los Temibles
Tanques Multipatas (arma legendaria bajo control de los ancianos) muestran
diseños impresionantes y bastante cercanos a lo biológico, llevando los
diseños concebidos por Shirow a un nuevo nivel.
La producción de 3D, a cargo por Yusaku Toyoshima y con el aporte creativo
de Fumihiko Sori bajo estricta supervisión el trabajo de Aramaki, al igual
que el diseño de personajes, de parte de Masaka Yamada, proponen una
estética distinta, intermedia entre el enfoque de diseño tradicional (e
infantil) de 2D y la solidez del 3D, logrando un manejo del color que, sobre
todo en los rostros, logra expresiones mucho más fluidas y convincentes que
el 3D tradicional, esto es especialmente notorio en los gestos y movimientos
de Deunan, aunque no en los de Hitomi (quizás con la intención de
diferenciar el natural del artificial) a la vez que conservando su
tradicional sensualidad.
A su vez, la profusidad, nivel de detalle y compleja abundancia de gráficos
3D ponen a esta película en un nivel comparable (sino superior) a otras
reconocidas películas de animación occidentales como Shrek 2 o Los
Increíbles, aunque con un tratamiento visual más nutrido y carente de la
vertiginosa velocidad de la Ingeniería del Entretenimiento Norteamericana.
La Banda sonora, con la partitura de Tetsuya Takahashi y aportes de Artistas
como Paul Oakenfold, Basment Jaxx y Ryuichi Sakamoto, entre otros, que
comunican una noción del ritmo vertiginosa, especialmente en las secuencias
de acción, consiguiendo complementar en mucho el desarrollo de la trama y
dar relieve a los momentos críticos de la producción, es de destacar la
participación de artistas occidentales como parte del Soundtrack.
Argumentalmente hablando, sin embargo, la película roza constantemente el
naufragio, la explicación de la intriga que sustenta la historia (el origen
de los Bioroids) es bastante predecible en su resolución, sumado a ello la
debilidad del personaje de Deunan (no es alguien que tome decisiones por
ella misma, siempre es llevada por la mano del destino, y se define en
función a sus relaciones con otros) no termina de estar a la altura del
despliegue gráfico. Además, Aramaki no capta del todo la profundidad del
drama reflejado en el manga, especialmente en lo que se refiere a la
especulación política.
Un punto interesante a tomar en cuenta es la cuestión de los Bioroids como
formas de vida alternas o como “Homo Superior” postulado por los ancianos,
la capacidad de los Bioroids para reproducirse orgánicamente con lo cual
podrían, en algún momento superar a los humanos y ser la especie (¿?)
dominante en la Tierra nos lleva a ideas como la de la Singularidad de
Vernor Vinge o al libro La Era de los robots espirituales de Ray Kurzweil,
en la visión de Shirow, el Bioroid, como medio para controlar la virulencia
de la humanidad y su propensión a la violencia, aunque bien cabría
preguntarse cual sería la diferencia posible entre el bondadoso apoyo y la
dominación tiránica. Esto nos lleva al recurrente problema de la libertad y
a la creencia (muy discutible) que la libertad del individuo es un obstáculo
para la estabilidad social.
Los proyectos de sociedades utópicas (Un Mundo Feliz, La República, ente
otros) cometen un error de miopía al querer atribuir a los seres humanos un
patrón definido y preestablecido, negando la capacidad de cambiar y con ello
la más esencial de las libertades, la de ser, y con ello, la de huir.
En suma, una película con un argumento algo fofo, pero manejada rítmica y
gráficamente con maestría, vertiginosa en las secuencias de acción y
sorprendentemente fluida, una excelente manera de introducirse al mundo del
anime, más aun desde una perspectiva CF, digna de toda atención.
© Isaac Robles;
27-04-05.
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