CUASAR 36

La labor de filigrana, porfiada y amorosa con que Luís Pestarini teje la urdimbre con que nos atrapa desde las páginas de su revista, se manifiesta desde la elección de la carátula de Ron Walotski (1943-2002), una metrópolis donde se repite hasta la náusea el rostro del poder y l@s transeúntes llevan o se aferran a máscaras de carnaval, Ron estudió en la Escuela de Artes Visuales de New York y se convirtió en uno de los pilares de la fantasía y la CF, diseñó sus obras con un estilo inimitable donde el surrealismo se mezcla con la percepción romántica y la psicodelia (como ocurre con sus portadas para Heavy Metal) Lo acompaña en la contracarátula uno de los impagables escenarios que nos brindan Realtime CG Team y Sherry McKenna dedicados a ese Oddworld Inhabitants con sus moradores de ojos laterales y bocas cosidas, de orografía erosionada y torturada y cielos rojizos.

Usualmente no prestamos suficiente atención a los aspectos gráficos en que se representan las peripecias o se expresan las emociones de los protagonistas de los relatos que leemos, realizamos un ejercicio de alejamiento y los observamos como si fueran independientes y no se influenciaran mutuamente, no obstante, hay que recordar que en el acelerado período de transición que vivimos (postmodernidad tecnotrónica o era de la información-conocimiento y reconocimiento) la mezcla es permanente y la ruptura de los compartimientos estancos también, argumento obligante por su densidad explicativa que debe movernos a atender lo visual.

Precisamente, una revista editada con gusto y criterio prospectivo cual Cuasar permite degustar diversos discursos y formas de comunicación, y en cierta forma alude a una dilatación temática y extensión de campo permanente de la CF, área de nuestros gustos y obsesiones, y que por la velocidad temporal de la realidad nos embiste desde múltiples soportes y nos enfrenta con apetencias variadas. Luís nos entrega generoso un caudal en sus 64 páginas de 20x16.5 cm. (aunque añoramos los ejemplares de 29x20 y 74 páginas, ya que no hay
duda que los actuales padecen de una cierta fragilidad, compensada claro está por la facilidad de manipulación y el menor precio).
Ustedes dirán que el 36 terminará por agotarse y nos impulsará a agarrar el próximo número… es cierto: sin embargo tal evento depende de otras circunstancias y factores: azarosa distribución, viajes de amig@s a Buenos Aires, canasta de compras colectiva, etc. que adornan el quehacer de cualquier colectivo cienciaficcionero latinoamericano.

Los tres segmentos dedicadas a ficción (3 relatos), a investigación (1 ensayo) y a secciones fijas (reseñas, notas, necrológicas, etc.) poseen atractivo y seriedad simultáneamente. Se intenta dejar huella y que el ejemplar se recuerde por alguna de esas partes, o por las tres, tarea que cumple a cabalidad.

En la tercera tenemos una traducción de Philip K. Dick definiendo la CF, que nos recuerda la novedad de ideas, los mundos alternativos, la posibilidad de que se concreten "en circunstancias apropiadas", la sensación de maravilla, pero sobre todo "la alegría de descubrir lo nuevo" como el ingrediente esencial del género, nos hace sentir orgullosos de nuestra adhesión, de nuestro amor al universo disyuntivo de la CF. El equipo que cubre las reseñas se mueve con solvencia en el espacio, generalmente corto (uno se queda con ganas de más) que dedican a obras que probablemente no aparecerán por las librerías limeñas, quisiera ofrecer detallada información sobre cada uno de los libros comentados, pero… debemos elegir y resignarnos (a eso le llaman madurez en ciertos casos).

La segunda está consagrada a un autor muy querido y que para mi no había duda acerca de su cercanía con la CF: Adolfo Bioy Casares. De una manera apabullante, erudita y afectuosa se recorre su obra: Carlos Abraham amparado en un conocimiento profundo y en una investigación acuciosa nos invita a viajar por ella, degustando argumentos nos lleva a la convicción de que no importa que otros debates puedan encenderse respecto a la orientación y temática de los textos de Bioy, su relación con la CF queda fuera del terreno de la duda.

La apetitosa unidad correspondiente a relatos, nos presenta dos potentes historias entroncadas con Internet y las NeoTIC's y otro elegante y delicioso, creo que la designación es difícil de mejorar.

"El maravilloso adjetivero del Primo Len" (original de Abril 1948 en Ladies Home Journal) de Jack Finney (1911-1995, escritor y publicista, de quien destacan en especial sus novelas Ahora y siempre, 1970 y Los ladrones de cuerpos, 1955, una alegoría contra el maccartismo o cualquier autoritarismo), en sus dos escasas páginas nos lleva a la fantasía desbocada con tal gracia que ninguna palabra deviene redundante ni excesiva, funciona como un mecanismo lubricado, semejante al adjetivero, y cuyo remate irónico parece decirnos que el instrumento se ha aplicado al propio relato, cercenadas las adiposidades y controladas las alusiones queda exactamente como un resultado del aparato, en un alarde de ingeniosidad.

"Big Hack" (Ariel Cruz) nos introduce en un hábitat hipertecnologizado, de redes cibernéticas ad infinitum, psiquiatras on-line, transparencia global (como experimento de comunicación instantáneo a la manera de "Gran Hermano") donde coexisten personas e IA's, la intimidad es un recuerdo ("La privacidad es el precio de la seguridad. Sólo quien actúa de forma deliberadamente incorrecta tiene motivo para ocultarse de sus semejantes") y la colonización planetaria es pan de cada día… y gran negocio. La sociedad que vislumbramos es compleja, sufre de nostalgia y se refugia para los sucesos habituales en la cultura popular del pasado, proliferan los grupos de terapia colectiva y las personas son manipuladas genéticamente para potenciarlas temporal o permanentemente, automóviles eléctricos guiados por paneles ultrasensibles recorren las carreteras, hay grupos de oposición denominados "ludditas verdes" y la Estación Espacial Internacional (ISS) ha crecido hasta convertirse en una urbe. A pesar de barruntarlo el final percutiente llega sorpresivo como un golpe de judo con el canto de la mano en la nuca.

"Langostas" (Charles Stross, si, el de "Cielo de Singularidad"/ 2001 en Asimov's) es evidentemente el plato fuerte de este banquete… y que placer proporciona el degustarlo. De manera inmediata sentí que podía trazar rutas de plegamiento hacia "El bicicletero" (Bruce Sterling), la trilogía de William Gibson, Criptonomicon (Neal Stephenson), Alt 64 (Greg Bear), Fairyland (Paul McAuley) u otras obras cercanas o tangenciales al postciberpunk. Si atendemos a la pugna copyleft & copyright, software de fuente abierta o software propietario o si nos acercamos a los discursos de Richard Stallman o a las propuestas de www.ciberpunk.net comprenderemos el oficio al cual se dedica el protagonista, una frase impactante de muestra: "… el aparato de planificación sigue convencido de que el software que mejor funciona es el que se paga", realmente de órdago.

Omnipresencia de la información, con programas buscadores, seguidores y acosantes que arrojan sobre los usuarios y transeúntes una catarata de imágenes, datos, comentarios e insinuaciones, quienes a su vez vienen cargados con una parafernalia de instrumentos, algunos agregados a su cuerpo o desplegados a partir de su ADN, vestidos con ropa inteligente, conversando en claves y algoritmos a un ritmo frenético. Si lo multiplicamos por los procesos corporativos, estatales, comerciales, y de otros jaeces presentes en algún momento de la realidad, la turbamulta resultante es ensordecedora, agobiante… para nosotros. Para los ciudadanos de esa época venidera, de blogosfera y rauda mutación tal artificialeza profundamente mutada será su hábitat natural.

No obstante, los restos de nuestra propia sociedad (servicios de inteligencia y similares basuras) persisten y dejan huella, se entremezclan y provocan reacciones, la inteligencia de Stross consiste en integrarlos a ese novedoso marco de interacciones y exhibirlos como una salida de performance sublime para un problema que sólo puede emerger en el futuro ofrecido por el autor. Y por si fuera poco envuelto en las mallas elásticas, el cuero lustroso, las fustas, los obturadores de orificios, los choques eléctricos y las laceraciones ocurridas en los lances de deleites estrambóticos y pasiones extravagantes… y quizás reprobables, para muchos de nosotr@s que preferimos una relación amorosa menos acuciante.

© Luís Bolaños; 05-04-05.
Si desea enviar algún comentario pulse aquí

 
Cuasar 36
Ciencia Ficción N° 5
Entrevista a Charles Stross
Cinnabar
Appleseed
La Venganza de los Sith
El arte de John Picacio
BitImagen
Suscríbete al
Grupo Asimov

Powered by es.groups.yahoo.com Yahoo! Grupos

 

Junio 2005

Volver

Editorial

Si esto sigue así...

Artículos
¿Que hace "buena" una historia de Ciencia Ficción?
Dr. John L. Flynn.
Tormentas del cambio o el Perú ante la C-F
Luís Bolaños.
Entrevista
Charles Stross
Relatos peruanos
Exploración
José B. Adolph.
Un ejército de locos
José B. Adolph.
Relatos extranjeros
Una oportunidad
Keith Laumer.
Apolo + 1
Wolfgang Jeschke.
Reseñas
Invernáculo
Daniel Salvo.
Cuasar 36
Luís Bolaños.
Cinnabar
Daniel Mejía.
Cine & Comic
Appleseed: Cyberpunk y acción a la japonesa
Isaac Robles.
Stars Wars III:
La venganza de los Sith
Víctor Pretell.
Galería

John Picacio
Víctor Pretell.

BitImagen

"Su humo ascendió para siempre" de John Picacio
Luís Bolaños.


 
Ediciones Pasadas
  Recursos C-F
  Enlaces
  Escríbenos
  Suscríbete
 
.
Optimizado para 800x600
Agradecimientos

© 2003 Velero25.net
 Todos los derechos reservados.