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Después de sumergirme el mes pasado en las
frías parábolas alegóricas de John Picacio se tornaba imprescindible una
bocanada de picardía, de semidiosa trajinada pero victoriosa, bella a más no
poder y sin embargo contundente, capaz de cubrir nuestras expectativas en
múltiples dimensiones simultáneamente… sobre todo en las visuales.
Tras recorrer mi base de datos (Garden of Images) varios candidatos se
disputaron mi atención. No obstante la alegría desembozada, la inocencia
irónica modelada sobre espléndidas siluetas, la luminosidad hirviente de sus
encuadres, los diseños despojadas de artilugios secundarios (propiedad del
comic como arte) y con pujantes ganchos hacia el centro de impacto visual,
la acción a raudales, la desenfadada sensualidad, la generosa anatomía de
las féminas de la dupla Fastner & Larson ligadas a las sugerencias que
emergían de sus peripecias y hasta la recurrencia a los lagartos (fuesen
dragones, extintos o mascotas), terminaron de inclinar la balanza hacia sus
obras.
Las imágenes elaboradas separada o conjuntamente por los artistas elegidos
son legión, la calidad media inmensa, no obstante existen grupos que
fulguran con entidad propia como los realizados para las revistas eróticas y
las carátulas de discos y libros. Podemos encontrar sembradas aquí y allá
influencias de los films de horror de los 50', las historietas rompedoras de
los 60' y las caricaturas de la revista MAD, pero por encima de las
lecciones asimiladas queda una facilidad creativa permanente y una energía
envolvente, que termina por transmitirse al que se acerca a sus cuadros,
mirar una vez significa mirar muchas veces, hasta casi convertirse en hábito
voyeurístico, y buscar gracias el buscaimágenes de google lo último que haya
aparecido en la red, una costumbre.
Sus mujeres, hermosas como beldades de Penthouse o cualquier revista similar
son sincrónicamente letales … y eficientes, si llevamos un conteo de los
enemigos que siembran su camino; poderosas y humanas, comparten el humor y
el regocijo ante las situaciones, se adaptan y persisten, elevando a la
enésima potencia la capacidad de combinar agresividad (contra sus oponentes)
y cooperación (con sus compañer@s), auténtico homenaje a las valientes divas, las espadas,
sables, cuchillos, blasters, pistolas, yataganes, ballestas, tubos de
plasma,
cañoncillos, etc., que empuñan poseen un valor simbólico, ya que si en
manos masculinas podrían representar un sustituto fàlico, en ellas
simboliza un estandarte de liberación. A pesar de asumir
comportamientos en cierta forma vedados a la feminidad mantienen el
primor de las redondeces y la elegante fluidez de movimientos de las
modelos. Se nota que F&L adoran a sus intérpretes, son ídolos
temáticos a los que rinden un indiscutible culto.
Equilibrio dinámico, ramificado y a punto de romperse, y composición
en diagonales o verticales estremecidas, donde reinan - pese a la
agitación y la velocidad – la sencillez y la naturalidad, los cabellos
ondeantes, los senos turgentes, la piel sana y tersa, las extremidades
torneadas y los músculos preparados o tensos en el exacto tono de la
acción a transmitir, las miradas reveladoras (observemos que no solo
los muslos potentes, los bustos primorosos y las nalgas esféricas
están ligeramente expandidas sobre el promedio, los ojos también pasan
por ese proceso y ocupan en el rostro un porcentaje similar), los
escorzos que en ocasiones son un poema a la carne (de allí que
contemplarlos deviene en goce estético y masaje a la libido), los
adornos en cuero o metal, las botas, correajes, tahalíes, brazaletes y
collares que entregan contenidos semánticos a l@s actores dotando a
las escenas de profundidad y dejándolas grávidas de significado; ya
sea tendiendo hacia la travesura o expresando combates o masacres se
encuentran penetradas paradójicamente por la fibra vital de las
protagonistas y frecuentemente por un tonillo divertido, a pesar o
gracias a tener abiertas todas las posibilidades del sexo.
Generalmente no hay que explorar contrastes entre el primer plano que
suele obturar la zona de visualización y el fondo (con frecuencia
apenas esbozado), no desean disminuir o drenar el vértigo del
enfrentamiento principal, pero recogen los suficientes datos y
combinaciones para que el entorno cultural sea rico y apropiado.
Decantados más hacia la fantasía, no desdeñan ocuparse de la CF y del
horror, la zoología que acompaña sus pinturas es abigarrada, abundan
los reptiles y es probable que muchos sean animales de diseño donde
los componentes de ingeniería genética se tornan patentes a medida que
uno los observa (… o frutos de la magia, recordemos la tendencia a la
fantasía). La tecnología apunta a lo mecánico y la ropa no sólo es
mínima la mayor parte de las ocasiones sino incómoda por el diseño
(pero pasemos un velo sobre ese aspecto ya que es altamente factible
que sea para ampliar las áreas de piel a mostrar).
Alguien podría aducir que los dibujos resultan lubricantes de la
violencia, pero habría que contemplar a quienes pertenecen las cabezas
cercenadas, los torsos arrevesados o las moles monstruosas agonizantes
para adjudicarles con propiedad a las preciosas aventureras el título
de heroínas.
Enjaulada (Caged) que reúne elementos de fantasía y CF, ostenta y
sintetiza las virtudes expuestas, la protagonista resplandece cual si
poseyera una luz interior, con las rodillas levemente flexionadas
divide mediante el exquisito contorno de su silueta cuerpo la próxima
área de operaciones, alerta más no atemorizada, aferra sus puñales con
la soltura de la avezada y la pericia de la experta. Su boca es un
llamado a la tentación y su cabellera es una filigrana dorada que
reluce complementando el oro de la irradiación de su epidermis, y sus
pezones erectos y rosados demuestran una predisposición a esparcir
muerte a su alrededor como si de una placentera danza se tratara,
aunque en la esquina de su mirada se empoza una nubecilla de compasión
por lo que ocurrirá. Su maciza figura, sus piernas musculosas y su
vientre plano agregan a la belleza, eficacia física para desencadenar
muerte.
La jaula recorrida por líneas de luz y sombra, con el piso cubierto de
símbolos rituales, es una auténtica trampa… para los monstruos.
Inversamente a lo que un espectador normal esperaría, es entonces ella
la peligrosa, los engendros atacarán fiera, desordenadamente,
estorbándose unos a otros, perdiendo la potencia del número,
despilfarrando su fuerza en alardes y rugidos, lanzando manotazos sin
puntería y provocándose heridas en el furor. Nuestro personaje, ágil y
precisa cual bailarina, se elevará, tendrá justo el espacio requerido
para realizar mortales y palomas con contorsiones y giros y correrá
pisando sobre sus propios miembros y cráneos mientras los apuñala
mortalmente, táctica que le evitará resbalar en la sangre que bañará
el recinto, (lo cual si ocurrirá con los sobrevivientes), quienes
debilitados empezarán a agredir a los peor heridos o agónicos,
perdiendo interés en la pelea, retirándose a sus covachas sus
laceraciones y permitiendo la huída de la admirable atleta. Si fueran
varones humanos, sería aún más fácil, ya que quedarían obnubilados por
su hermosura, sin oportunidad de reaccionar cuando los desangra.
El paisaje detrás de los barrotes no tiene ningún relieve, excepto
manchones violáceos que pueden corresponder a la vegetación local, un
sol tipo G y cielo azul advierten de su compatibilidad con las
condiciones de supervivencia de los humanos, si la gravedad es menor a
la terráquea las acrobacias pueden ser mejor programadas para evitar
riesgos y con una creciente letalidad. Para la misión que debe cumplir
no será un obstáculo su enfrentamiento claramente transitorio, ya que
las barras de madera han sido quebradas previamente para atraerla
afuera donde debe reinar el mayor peligro, así que después de liquidar
el primer escollo se enfrentará a albures ocultos que extienden la
historia. Por eso me agradan F&L, me amplían los horizontes de la
imaginación, evento que espero ocurra también con ustedes.
© Luís A. Bolaños;
11-07-05. |