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¿Qué nos ha traído para las navidades la
última película de los Estudios Pixar (Buscando a Nemo, etc)?. Pues una
película entre parodia y homenaje al tantas veces tratado género de los
superhéroes, ¡y como!
La historia comienza en un pasado relativamente “normal” si consideras
normal que haya tipos en mallas salvando el mundo cada dos por tres. ¡Es un
mundo de comic! ¡Y hasta con diseñadora de ropa incluida! Es una boda entre
dos de los más importantes superhéroes: Elastigirl y Mr. Increíble; parece
que nada malo fuera a suceder pero como ustedes saben, en una boda de
superhéroes siempre ocurren desastres. Justo hemos visto dos eventos que
cambiarán el mundo de los “supers” para siempre: un joven compañero de
superhéroes rechazado y un suicidio abortado. Y es que a partir de ambos
eventos la opinión pública se pondrá contra los “supers” como en Watchmen.
Los “supers” serán forzados al retiro y a vivir vidas normales para que no
puedan interferir con la vida del mortal corriente y tengan que pagar
demandas judiciales que hacen ver a las demandas actuales contra las
estrellas de la farándula como algo ridículo.
Quince años después vemos el muy normal matrimonio de Bob y Helen Parr con
sus hijos: la adolescente gótica Violet, el jovencito impetuoso Dash y el
bebe Jack-Jack pero nos preguntamos: ¿ellos no serán…? Lo adivinaron. Mr.
Increíble y su esposa ahora viven una mediocre vida normal para que no
puedan interferir en la vida de los ciudadanos corrientes. El “genio” que
reubicó a Bob en su empleo de compañía de seguros (un tipo que parece Nixon)
le ha dado una existencia mediocre en al que es forzado a arruinar vidas más
que salvarlas (y aquí el director Brad Bird da una resondrada a las
compañías de seguros de los USA) y extraña sus días de gloria junto a sus
compinches de profesión. De hecho se da algunas “escapaditas” con su colega
Frozono que lo meten de vez en cuando en un lío con la ley. Y la situación
familiar no es mucho mejor. Violet es una adolescente invisible a los ojos
de sus compañeros literalmente; Dash se la pasa usando su supervelocidad
para cometer travesuras en la escuela; y Helen y Bob se la pasan discutiendo
por el dilema de volver a sus viejas glorias –aún si eso significa ir contra
la ley- o vivir una vida “normal” que no desearon tener, con las
repercusiones que eso pueda ocasionar en la estabilidad del seno familiar. Y
las vidas personales de Dash y Violet no son de lo mejor al ver truncados
sus sueños por no permitírseles –o no querer- aceptar lo que son o puedan
ser (¡X-Men dijo alguien?).
He aquí que una misteriosa rubia llamada Mirage hará a Bob una oferta que no
puede rehusar porque le hará recordar sus días de gloria como héroe. Pero lo
que no sabe es que estará involucrando a él y a toda su familia en una
terrible conspiración para destruir el mundo de los superhéroes tal como lo
han conocido hasta ahora, y que un viejo “conocido” de Bob del pasado será
la mente maestra de todo esto. Y aquí comienza realmente la acción de la
película, con malvados robots que nos recuerdan a los Centinelas de los X-Men;
villanos sicóticos de verdad al mejor estilo del Cráneo Rojo; y una
diseñadora de moda (en este caso realmente súper-moda para la familia Parr
al completo muy a pesar de Helen) más neurótica, genial e insidiosa de
todas: Edna Moda, que siempre quedará en nuestros recuerdos por esta
advertencia: ¡Recuerden jamás usar capa!
La película se puede dividir en dos partes: la primera parte inicial de la
que ya hemos hablado y una segunda parte que la familia Parr saldrá del
angustia existencial en el que viven al descubrir y decidir que ellos no son
normales, ¡son increíbles!, nacieron o se volvieron diferentes y se sienten
geniales por eso. Violet y Dash se sienten por primera vez en su elemento al
usar sus poderes sin inhibiciones y son felices al hacerlo y comprenden de
primera mano la responsabilidad –y hasta el placer- que conlleva tener un
gran poder, y se sentirán mas cercanos a sus padres por ello. Y Helen y Bob
demostrarán al mundo –y a si mismos- que no son unos inservibles o una
carga, que la vieja guardia de “supers” aun vive y está bien. Ellos son
parte de una minoría especial y no deben sentirse reprimidos por serlo. Es
un mensaje de triunfo el que nos transmite el director al ver como uno no
tiene porque reducirse a la mediocridad si la adversidad ataca; debe
plantarse y decir “si: yo soy especial, yo cuento”.
Con una animación de computadora soberbia (la escena de la persecución del
Omegadroide en la camioneta parece filmada en imagen real), un guión de oro
y un diseño que sin escapar a las convenciones de la animación americana
tiene un estilo propio, hacen de "Los Increíbles" una película totalmente
recomendable.
¿Pero POR QUÉ NO TRAJERON LA VERSIÓN ORIGINAL EN VEZ DE LA BAZOFIA DOBLADA
AL ESPAÑOL? Misterios de las distribuidoras. De todos modos el diseño de
personajes sin salir de las convenciones yanquis en una película de
animación es hiperealista, llegando al límite entre la imagen real y lo
caricaturesco. Los escenarios van desde la vida de clase media más
convencional a escenarios exóticos que nos recuerdan a King Kong o los
seriales de Flash Gordon y la acción no tiene nada que envidiar a una
película de 007. Y los momentos de humor y los de drama se turnan
cuidadosamente hasta llegar a un final que nos hace pensar en una secuela o
una serie de franquicias en el futuro.
Pero si quieren saber porque digo que esta película es tan buena tendrán que
esperar unos meses a que Blockbuster la saque en DVD. Con tal que venga con
el idioma original…
© Daniel Mejía;
19-01-05. |