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Por experiencia propia, si uno va por la calle
y pregunta a cualquier persona sobre el espacio exterior es probable que su
conocimiento sea muy limitado. Lo que es peor aun, considerará la
exploración espacial como un pozo sin fondo, donde se invierten miles de
millones de dólares sin obtener nada a cambio. A lo mas recordará tragedias
como las del Challenger o el Columbia, o quizá las fotos bonitas de Marte
que salieron unas cuantas veces en diarios y televisión, pero nada mas.
Cuarenta años de cohetes y sus explosiones controladas han vuelto
indiferente al publico en general. Si a eso le sumamos que la realidad
económica nos demuestra que esta industria tiene un tamaño de solo 90 mil
millones de dólares anuales en todo el mundo (un quinto del presupuesto de
defensa anual del gobierno norteamericano) entonces nos enfrentamos a un
futuro de estancamiento orbital. La única forma de lograr el interés de las
personas en el espacio es haciéndolo masivo, ¿pero cómo?
Actualmente lanzar 1 kilogramo de carga a orbita baja (LEO) cuesta entre US$
5,000 y US$ 10,000 dólares, dependiendo del operador que brinde el servicio
de transporte. Por otra parte, mandar 1 kilogramo de carga a orbita
geoestacionaria, donde se encuentran los satélites de comunicación, tiene un
precio de US$ 40,000. Los estudios realizados en los últimos años han
concluido que estos precios no bajarán pues se ha alcanzado la eficiencia
máxima de los cohetes de combustible químico. Este alto costo se puede ver
reflejado en los problemas que viene teniendo la NASA con la Estación
Espacial Internacional (totalmente abandonada por la NASA y alimentada por
la Agencia Espacial Rusa y sus eficiente línea de cohetes Protos y Soyuz),
el mismo trasbordador espacial, y el hecho que el hombre no haya regresado a
la Luna o colonizado Marte.
Existen iniciativas privadas de “pequeños” empresarios. El ejemplo mas
exitoso y conocido en este momento es el de Burt Rutan y su SpaceshipOne
(auspiciado por el cofundador de Microsoft, Paul Allen). También podemos
encontrar una larga lista de estos entusiastas en la pagina web del Ansari
X-Prize o Astronautix.com, pero,
hasta ahora, solo uno de ellos brinda el enfoque de transporte masivo a
orbita.
El concepto del Ascensor Espacial fue ideado por primera vez por Konstantin
E. Tsiolkovsky, pionero Ruso de la exploración espacial. La idea se retomó
en los años sesenta de manera simultánea por los EE.UU. y la Unión
Soviética, donde se hicieron estudios al respecto.
Fue sobre la base de estos estudios que Arthur C. Clarke escribió su novela
"Fountains of Paradise", lo que popularizó el concepto. La idea “flotó” por
la década de los ochenta en la mente de los ingenieros de la NASA para
culminar en 1993 con un Plan de Construcción con un presupuesto de 400,000
millones de dólares. En otras palabras, la idea era impractica.
En el año 2000, el Doctor en Física, Brad Edwards, que trabajaba en aquel
entonces en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, aplica una solicitud de
financiamiento para explorar mas el concepto del Ascensor Espacial a la
NASA. Su solicitud es aprobada y tras dos años de estudios y US$ 575,000 se
llega a la conclusión que el concepto es posible con una inversión total de
US$ 6,000 millones distribuidos en un lapso de 20 años. Hay que considerar
que cada lanzamiento del trasbordador espacial esta alrededor de los 600
millones de dólares.
Para lograr esta disminución en el costo de construcción, el Doctor Edwards
se enfocó en buscar tecnologías disponibles comercialmente y un material que
soportara la estructura. El material en cuestión se llama Nanotubos de
Carbono (CNT), descubierto por el Dr. Sumio Ijima en 1991.
El CNT a probado ser el material del siglo XXI. Con una resistencia 100
veces mas fuerte que el acero, la conductividad del oro, una densidad de 1.3
gr/cc y otra serie de propiedades químicas, mecánicas y eléctricas, es lo
que hace posible que el Ascensor Espacial pase del reino de la ciencia
ficción a la realidad.
En la actualidad el CNT viene siendo sujeto de investigación y producción en
Europa, Estados Unidos, Japón y China en empresas como IBM, Hewlett-Packard,
NEC, Sony, Motorola, Mitsubishi, Samsung entre otras. Empero, estas empresas
desarrollan aquellas propiedades del CNT que mas se ajustan a sus
necesidades (como baterías para celulares o computadoras portátiles), no la
capacidad del CNT para construir un Ascensor Espacial. Es por este motivo
que la empresa que lo construya deberá invertir en la investigación de este
material o esperar a que alguien mas lo haga.
Así, tenemos que el costo de construcción según Edwards esta dividido de la
siguiente manera:
|
Concepto |
Costos
(MM US$) |
Costo de lanzamiento a orbita alta
Nave espacial
Producción de la cinta
Trepadores
Estación de emisión láser
Estación generadora de poder
Plataforma marina
Local de control
Local administrativo
Operaciones
Misceláneos |
1,000.00
587.00
390.00
161.00
2,100.00
40.00
120.00
36.00
202.00
210.00
1,154.00 |
|
Total (Miles
Millones US $) |
6,000.00 |
Hay que tomar en cuenta que esta cifra no esta
incluyendo los costos legales de este proyecto. Algunos expertos piensan que
el área de influencia del Ascensor Espacial es tan grande que triplicaría o
cuadruplicaría esta cifra.
Para el diseño, el Doctor Edwards planteo el siguiente esquema:
-
Una nave espacial es
mandada a orbita geoestacionaria, donde comienza a desplegar una
pequeña cinta. Conforme la cinta se despliega, la nave flota hacia una
orbita superior.
-
Cuando el final del
cable alcance la Tierra, se recoge y se ancla.
-
Se mandan carros por
la cinta con cinta adicional para hacerla mas fuerte.
-
Tras dos años, la
cinta es lo suficientemente fuerte para mandar un carro de 20
toneladas.
Con el ascensor se
puede colocar 104 toneladas de carga diaria a un costo inicial de US$
250 por kilogramo a cualquier parte de la orbita terrestre y con la
opción de usar la fuerza centrífuga de la estructura para mandar naves a
la Luna, Venus, Marte y el cinturón de asteroides. Y eso es
inicialmente. En otras palabras, la frontera del espacio se vería
abierta pero no solo para la exploración, sino también para la
industria. Los mayores interesados son las empresas de biotecnología,
materiales y turismo por las condiciones únicas del espacio exterior.
A largo plazo ya podemos hablar de minería espacial para minerales
escasos en nuestro planeta y el uso de Satélites de Energía Solar, que
acumulan la energía del sol y la envían por microondas a estaciones en
la Tierra, con lo que se dejaría de depender del petróleo como fuente
principal de energía. Como se ve, estamos hablando de una nueva
industria de miles de millones de dólares.
El Ascensor Espacial como tal estaría colocado en una plataforma tipo
petrolera en una zona ideal donde no sufriría los embates de la
naturaleza. Esta zona se encuentra en la línea ecuatorial del Océano
Pacifico a unos 3000 kilómetros al oeste de Ecuador, prácticamente
frente a las costa occidental de Sudamérica, y por ende, del Perú.
La pregunta que siempre se hace es ¿y por qué no se ha construido aun?
Las razones son muchas, tantas que se podrían escribir libros sobre el
tema. Empero se pueden resumir a temas económicos pues se requiere un
mínimo de US$30 millones para iniciar el proyecto. Hasta ahora, tomando
en consideración inversión publica y privada no han sido mas de US$3
millones los invertidos.
¿Cree o no el lector que este concepto sea posible? Cualesquiera que sea
su opinión lo invito a leer mas sobre el tema en las diversas paginas
web que puede encontrar en Internet. O si lo desea puede enviarme un
correo electrónico a la cuenta indicada al final de este articulo.
Piénselo. Solo se ha tocado la punta del iceberg del proyecto mas
complejo en toda la historia de la humanidad.
Referencias:
1.-
http://www.spacebusiness.com/
2.-
http://www.russianspaceweb.com
3.-
http://www.xprize.org/
4.-
http://www.astronautix.com
5.-
http://www.liftport.com/
6.-
http://www.isr.us/SEHome.asp
7.-
Edwards, Bradley C.; Westling, Eric A. The Space Elevator:
A Revolutionary Earth-To-Space Transportation System,
Spageo Inc;
California, 2002
8.- Dobbs, Lou. Space. The Next Business Frontier. Pocket
Books, New
York, 2001.
© Manuel Antonio. Cuba;
14-01-05.
manuel.cuba@liftport.com |