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Katsuhiro Otomo (Miyagi, 1954) es uno de los
artífices de animación japonesa a lo que podemos llamar “de culto” (junto
con otras leyendas como Miyazaki, Takahata y Rin Taro) con una carrera
dilatada de historietista, (mangaka) saltó a la fama en el mundo del anime
al dirigir el largometraje donde lleva a la pantalla su propia historia,
Akira (1988) todo un clásico de animación y que muestra una sociedad
distópica llena de intrigas y violencia, que sin embargo, tienen detrás un
sustrato espiritual importante y que le da sentido final al desarrollo de la
historia, haciéndola por ello algo mucho más atrayente que una simple
película de desastre.
Steamboy (2004) es su regreso a la dirección de una largo de
animación tras dieciséis años de ausencia de ese puesto, aunque participando
activamente en otros filmes de animación, Memories (1995) compilación
de historias basadas en mangas suyos donde escribió dos de los tres guiones
(Stink Bomb y cannon fodder, segmento que también dirigió) La desternillante
Roujin Z (1991, Guión), Perfect Blue (1997, Supervisor
general) Spriggan (1998, supervisión general), la adaptación del
manga de Osamu Tezuka, basada en la obra de Fritz Lang, Metropolis
(2002, Guión) y la película de acción real World Apartment Horror
(1991), basada también en un manga de su autoría.
Steamboy es una idea que surge durante la producción de Memories,
fructificando más de diez años después y que, como producción de animación
ha contado con el mayor presupuesto de la historia (24 millones de dólares,
una bicoca en comparación con el costo de otros filmes de animación
occidentales como Shrek o Toy Story) logrando un resultado más
que satisfactorio, aunque no trascendental.
La historia, centrada en la Inglaterra victoriana y en la exposición Mundial
de Londres de 1851, con el predominio de la tecnología basada en el vapor
(literalmente un steampunk) relata las aventuras de Ray Steam, un jóven
inventor de máquinas de vapor, hijo y nieto de científicos notables, quien,
tras no oír de ambos por un tiempo (embarcados en un proyecto secreto)
recibe un paquete de parte de su abuelo: una esfera capaz de retener vapor a
presiones increíbles (argumento poco factible desde el punto de vista hard,
pero válido para la historia) con un potencial generador de potencia
inconmensurable para los estándares de le época. Desatándose luego una
persecución entre los agentes del misterioso poder que anda tras Steam y el
susodicho, en la que interviene el históricamente célebre George Stevenson,
inventor de la primera locomotora a vapor.
La acción se desarrolla sin tregua, iniciando con secuencias cortas e
intensas, tras de las cuales los personajes, en momentos tensos, se
enfrentan unos a otros (es de destacar la química que la animación logra
entre la familia Steam: padre, hijo y abuelo) y se toman las decisiones que
marcarán el paso de las acciones a venir, aunque también se suceden momentos
de humor, que tienen mucho que ver con las altaneras, pero torpes e ingenuas
intervenciones de en la trama de Scarlett hija menor de una familia de
potentados (y pedantes) norteamericanos (otro cliché) que viene a Londres
sólo para comprobar, con una arrogancia supina, lo atrasados que están los
británicos, notándose la intención del director de crear situaciones
humorísticas con un toque satírico, que comienzan a elevar su seriedad a
medida que el clímax de la película se acerca.
La película nos muestra también vehículos y armas basados en tecnología de
vapor que desafían la imaginación, vehículos de asalto, armaduras móviles
acorazadas e infantería volante (¡literalmente!) siendo la cumbre de todos
estos el Castillo Steam, construido por el padre de Ray para vanagloria
suya, encubierta bajo encargo de la familia de Scarlett.
El personaje de Ray es el que mayor peso carga en la trama, teniendo que
cargar consigo una pesada disquisición moral: seguir a su padre, siendo su
aliado en su tarea de “conquistar el mundo” con el castillo Steam, oír la
voz de su abuelo, quien sostiene que tal cosa es una locura o aliarse con
Stevenson para desarrollar una tecnología que garantice la superioridad de
Inglaterra “por el bien del imperio,” esa decisión moral lo atormenta y lo
pone en un estado de extrañeza frente a todo, lo que coincide con la pérdida
de la inocencia que sufre Scarlett: se ha enterado que no todo es color de
rosas y paseos lujosos, la tecnología que han obtenido sirve también para
hacer armas que su familia vende (de hecho, promocionan la venta con una
“pequeña batalla” con el ejercito de su majestad, destruyendo el edificio de
la exposición) ambos, unidos por una solidaridad nacida en el convencimiento
que sus padecimientos son similares, lo cual nos lleva a un final de sabor
agridulce.
En los aspectos destacables, la calidad de la animación es sencillamente
ESPECTACULAR, destacando un muy bien logrado diseño mecánico de los aparatos
de vapor, con una agilidad y potencia notables, la animación del gran
castillo Steam, en especial durante su fase de elevación está muy bien
lograda, combinando técnicas de animación tradicional con efectos
computarizados en 3D, una mezcla que al parecer, sólo los japoneses saben
hacer con exquisitez, a tal grado que el vapor (un elemento ubicuo a lo
largo del film) que es muy difícil de animar, es sin embargo totalmente
creíble.
La banda sonora, a cargo de Steve Jablonsky cumple con creces, acompañando
cada secuencia de acción adecuada y de hecho termina agregando más
combustible a la emoción y el suspense de las partes climáticas.
Los puntos flojos de la película (y que le impiden ser LA película de
animación japonesa, algo que Miyazaki toma como reto cada vez que emprende
un nuevo proyecto, al parecer) están en un argumento demasiado plano y que
no profundiza demasiado en los motivos de los personajes, el padre de Ray
queda como un gran antihéroe que encuentra su propia redención, pero los
motivos que expresa (“el triunfo de la ciencia” “el dominio de la
naturaleza”) no tienen la fuerza ni la profanidad necesarias que la acción
requiere, resultando poco creíble, máxime si se trata de un realizador como
Otomo, que ha demostrado la capacidad de crear personajes bastante sólidos.
Steamboy, si bien deja satisfecho al espectador por su manejo rítmico
y emocional, no llega a conectar del todo en el argumento, reduciéndose a un
extraordinaria (eso si) historia de aventuras, por lo que, a pesar de esto,
la película es altamente recomendable y digna de toda atención.
© Isaac Robles;
05-08-05.
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