ETico

Para PIno.

Querida Ilumine se que nunca leerás esta carta y, si algún día lo haces, ya mi cuerpo se habrá fundido con el polvo de este miserable planeta donde he venido a caer.

Con frecuencia recuerdo tus palabras de aliento cuando la depresión hacia presa en mi. Hay cosas peores, decías y yo no te creía, ahora veo que tienes razón.

¿Puedes visualizarme haciendo un nudo de mis genitales? Estoy seguro que no. Al principio yo tampoco pero dada la necesidad tuve que hacerlo.

La idea se me ocurrió echado en una calle llamada Arequipa. Era mi tercer día en el planeta y no había probado bocado, me sentía desfallecer. Había intentado encontrar trabajo pero a los lugares que fui o me pedían un documento de identificación o dinero para conseguirme el trabajo o me decían que necesitaban gente joven.

En fin nada.

Imagínate ver comida de todo tipo y en abundancia, ver a la gente masticando, tragando, salivando y tu con la lengua pastosa y un sherdiak mordiéndote el vientre. Estuve a punto de cometer una locura, estuve a punto de violar los votos. Con un simple esfuerzo de mi mente podía doblegar esas débiles conciencias y tomar lo que quisiera. Pero no lo hice, amor, no lo hice. Las enseñanzas del Padre estaban presentes en mi interior y evitaron que sucumbiese a las tentaciones.

Pasé todo un día investigando, intentando descubrir una forma de ganarme la vida, de subsistir. Me eché en una acera y estiré mi brazo con la palma de mi mano abierta como una señora ajada y sucia que estaba rodeada de tres pequeños andrajosos, pero no tuve éxito. Las pocas monedas que se dignaron a dejar caer los transeúntes fueron a sus manos. A mi me ignoraron. Uno incluso llego a decir:

-Búscate un trabajo huevón.

No sabía lo que significaba esa palabra pero debía ser un insulto y feo, porque otros que estaban cerca comenzaron a reírse con esa forma tan peculiar que tienen estas criaturas y te juro que me sentí como un pequeño kracon que se alimenta de las heces de los Mujafti.

Así pase la mayor parte del día, no se si no me levante de donde estaba por cansancio o porque simplemente había abandonado toda esperanza. Gente de un lado para otro, ruidos, cláxones, polvo, en una especie de locura monocromática y yo al centro contemplando el cielo gris acero de esta ciudad, sintiendo como el frío lamía mis huesos.

Cuando llego la noche algo me llamó la atención. Comencé a ver personas vestidas de forma llamativa que se recostaban en las paredes. A estas alturas ya era capaz de identificar los dos sexos imperantes en este planeta. Sin embargo, con estas personas en particular me pasaba algo extraño. ¡Parecían mujeres pero olían a hombre!

Disimuladamente me acerque a dos de ellos y gracias a la fina sensibilidad de nuestro sentido auditivo pude oír lo que conversaban.

-…sexo oral y anal. Cincuenta soles por uno. Si quieres otra vez son cincuenta soles más.

Ambos olían igual. Entonces ¿porque uno parecía una hembra? ¿Que era sexo anal y oral? ¡Cincuenta soles por uno! Debía ser un negocio bien lucrativo porque con un sol podías comer algo que ellos llaman cebiche o ceviche que olía muy rico en los puestos ambulantes donde lo vendían.

Curioso los seguí, aprovechando nuestra cualidad para confundirnos con el medio. Se que no debí hacerlo Ilumine, pero entiende sentía hambre, intelectual y orgánica. Y es posible resistir una, pero las dos…

De modo que me camuflajee y avance tras ellos hasta un edificio destartalado con cara de venirse abajo en cualquier momento, dos cuadras mas adelante. En un cartel lumínico medio apagado podía leerse:

HOSTAL ENSUEÑO

En la puerta, de madera manchada de humedad, en letras más pequeñas un cartón sucio y veteado rezaba:

Habitación con baño -15 soles
Habitación sin baño – 10 soles

Ascendimos por unas escaleras que crujían a nuestro paso, el lugar olía a humedad mezclada con amoniaco. La hembra-hombre toco un timbre y la puerta de cristal se abrió con un chasquido. Estuve apunto de quedarme fuera pero logre entrar.

Hubo un intercambio entre la hembra-hombre y su acompañante, dejaron unos billetes en la ventanilla, recogieron una llave y se adentraron en un pasillo en penumbras.

La anciana detrás de la ventanilla de cristal gritó.

-¿Les llevo algo de beber?
Ellos no respondieron.

Entraron a una habitación sucia y maloliente y comenzaron a restregar sus bocas en sus cuerpos, se tocaban y emitían unos ruiditos que me provocaron ganas de reír.

La hembra –hombre se quitó la ropa. Tenía grandes ubres como nuestros ukros, y emitía sonidos como uno de esos animales en celo. Pude ver su entrepierna, sus genitales eran de tipo masculino pero estaban doblados hacia atrás de forma que simulaban una oquedad. El macho se coloco a su espalda y entonces comprendí.

¿Recuerdas aquel par de Mukrys jadeantes que vimos en la vía krafta cuando visitamos el Planeta Sor? El guía nos explicó que esta era la forma en que se acoplaban las criaturas para procrear. Bueno, algo así sucede aquí, sólo que como he podido averiguar ellos lo hacen por placer. Se entiende.

Después de captar la mecánica del proceso me aburrí y salí del cuarto, debían estar tan concentrados en lo suyo que ni cuenta se dieron.

Fue entonces cuando hice el experimento. Tome mi primer genital y lo anude al segundo, los uní con los complementarios e hice una bola que introduje en la cavidad abdominal como hacen los luchadores Bafkri para evitar ser lesionados.

Me recosté a una pared y esperé quince minutos.

Esa noche comí hasta hartarme.


A la mañana siguiente casi no podía caminar. Las palabras del Padre resonaban en mis oídos: A un gran placer sigue un enorme dolor. Me había hartado y ahora lo estaba pagando.

Medité, acerca de mis próximos pasos. El negocio de hombre-hembra era lucrativo pero dudaba que alguien pudiese mantener ese ritmo sin dañar su cloaca. Pagué la cuenta en el tugurio donde me había alojado y conté mis ahorros.

Aún me quedaban unos cien soles. Podía comer ceviche de a sol durante cien días y restringir al máximo mi metabolismo o podía hacer otra cosa mas útil mientras esperaba la nave de rescate. Todavía en esa época tenia esperanza de que me localizaran.

Un hecho fortuito me salvó de repetir mi experiencia del día anterior. Mis pasos me habían llevado al centro de la ciudad, allí había un enorme parque al centro de dos amplias avenidas. En una de las aceras se alzaba un Hotel de nombre Sheraton y en la opuesta otro de diferente estilo arquitectónico, en su frontispicio podía leerse: Palacio de Justicia. Había un bullicio semejante al del mercado Trufkie en un día de subasta.

Me senté en uno de los bancos a meditar cuando escuche la siguiente conversación.

-Pero, ¿porque te preocupas tanto?

- Me están pidiendo un certificado de secundaria para poder trabajar.

-¿Y?

-Compadre, tu sabes que en mi casa somos un montón. He limpiado botas, he cantado en los ómnibus, de chibolo he hecho de todo menos estudiar. ¿De donde mierda voy a sacar ese certificado?

-Fácil. La solución la tienes justo frente a tus narices.

La solución se llamaba Azángaro y estaba a pocos metros de distancia cerca del Palacio de Justicia. Crucé la calle a riesgo de ser atropellado varias veces, los taxistas sonando sus cláxones como en un concierto Vuckir y gritándome no se que. Caminé unas cuadras y me detuve frente a uno de los innumerables establecimientos de la zona que en poco se diferencian de nuestro Bazar de los ladrones.

Estudie la situación poniendo particular atención a lo que conversaban, el tipo de transacciones, la puja y contra puja. Cualquiera de esos individuos en nuestro planeta seria un hombre poderoso. Eran artistas del engaño, eran sutiles y si hubieras visto como te embaucaban mientras sonreían estoy seguro que uno de tus sensibles corazones se habría detenido.

Al fin me decidí. El hombre estaba resuelto a engañarme y utilizó todas sus artimañas pero quien sabe interpretar el lenguaje de los gestos no puede ser engañado.

Media hora después tenia una tarjeta de plástico brillante con un nombre y un apellido que extraje de los pensamientos de la muchedumbre, un certificado de nacimiento y papeles que aseguraban que era profesor de secundaria. Claro que había otras profesiones: médico, abogado pero no alcanzaba el dinero para tanto. Bien, pensé, para empezar no esta mal.

Pobre de mí, no sabía nada. Estaba tan perdido como una nave en un agujero negro. Fui un estupido al pensar que esa era la solución a mis problemas. No había trabajo para profesores, de hecho estaban en huelga desde hacia un mes pidiendo mejores salarios. Imagina un circo, gente gritando, otros incluso llegaron a cortarse las venas para que escuchen sus demandas. Una mujer se ató con cadenas a la puerta de un colegio y se negó a comer y a beber. Estuvo así durante tres días hasta que por fin los bomberos –unos tipos con trajes rojos encargados de apagar incendios entre otras cosas- lograron romper las cadenas, se la llevaron a un Hospital y después no supe nada.

Estaba igual que al principio, los cantos al Padre no me servían de mucho y perdona pero fue así. Incluso probé con el signo que veía que ejecutaba la gente a cada rato. Colocan un dedo sobre la frente, después el dedo recorre el pecho, los hombros hasta llegar nuevamente a la frente, algo así. Tampoco dio resultado, por la forma en que se matan, se hacen daño los unos a los otros, mienten y cometen todo tipo de barbaridades parece que a ellos tampoco les funciona.

Claro que como yo habían muchos. Después, leyendo sus periódicos, algo parecido a nuestros MOBS pero de papel y sin interconexión, me enteré que había gente que tenía peor suerte, pequeños que morían poco después de nacer por falta de alimentos y medicina, gente que moría congelada en las calles sin nadie que los ayudase y así por el estilo. Eso empeoraba mi tristeza y en más de una ocasión tuve que buscar algún sitio apartado para vaciar mi vejiga emocional.

El dinero sobrante me alcanzó para dos días. Vagué por la ciudad y vi cosas que no te cuento para no hacerte sufrir. En uno de esos recorridos encontré al hombre que me ayudó: Luís.

Luís tenia unos cincuenta años, pelo y barba gris, complexión mediana, parecido a un luchador Bafkri de peso ligero pero con abundante grasa en el vientre y en los flancos que ellos llaman salvavidas, no se porque, dado que esa grasa se acumula en igual medida en las arterias del corazón y los mata o en la del cerebro y los deja tirados en una cama hablando tonterías y sin poder limpiarse el trasero. Tenia los ojos claros y desde que lo vi supe que era del tipo que puedes permitir que lleve tu primera cabeza al Refugio y la presente al Padre, sin miedo de que la venda a un Comerciante de Órganos o la subaste en el Bazar de los ladrones.

- Hace buen frío compadre ¿no?

Me extrañó que se dirigiese a mi, por lo general acá no son muy comunicativos. Las personas viven con mucho miedo de que les hagan daño. Cualquiera puede ser un violador, un ladrón potencial o algo peor en la mente de estos humanos. Al principio no lo entendía pero créeme después de vivir ocho años entre ellos y ver las noticias que ponen en sus periódicos (MOBS) y en la televisión (VIUDS) y lo que sucede a diario es fácil entenderlos.

-Si –respondí.

-No eres de por acá, ¿verdad?

-No. ¿Cómo lo sabe?

- Se nota. ¿De dónde eres?

-Soy de otro planeta.

Sonrió.

-Eso quisiéramos todos. Así uno cogía su navecita y se olvidaba de toda esta porquería. Tienes tipo de selvático, la forma en que hablas me recuerda a…

-Mi planeta es Kupor, el cuarto de la Constelación Alfa Mule.

No se porque lo hice. Quizás sencillamente no tenía ganas de mentir. O quería ver la reacción del hombre. Como aprendí mucho después cuando dices la verdad, nadie te cree.

Luís movió la cabeza, parecía pensativo. Luego de unos segundos de reflexión volvió a sonreír con esa sonrisa contagiosa suya.

-Bueno, mi querido ET permíteme que te de la bienvenida en nombre del Planeta Tierra, aunque si seguimos así pronto podremos llamarlo Mierda.

Tuve que reírme.

-Te invito a un café –dijo.

Y lo acepté.

Como solía decir Luís un fanático de una película (Vitreob) que nunca llegue a ver llamada Casablanca, ese fue el comienzo de una bella amistad. Resultó ser que Luís era ecologista (protección del ambiente y cosas así) y un amante de la Ciencia Ficción que es como ellos llaman a todo lo relacionado con seres como tu y yo, y los adelantos científicos que esperan tener en el futuro (muchos de los que tenemos allá en casa). De modo que congeniamos. Le encantaba escucharme hablar sobre el Horizonte Cero y las características de nuestra fauna y flora, nuestras costumbres y siempre me decía:

-Oye compadre, ¿porque no escribes un libro (Duok)?. Con esa imaginación serías millonario.

Luís me consiguió un trabajo como taxista o sea como…como un robot de transporte. Es una profesión muy de moda, detrás de un volante puedes encontrar médicos, ingenieros, ex-gerentes de bancos, políglotas, eso si, gente seria, casi todos mayores de cuarenta años.

El auto que conduzco, nada parecido a nuestros deslizadores inerciales, es pequeño y aquí le llaman Tico, le pregunté a Luís el porque y no me supo explicar.

- Quizás es porque son Chiquiticos –bromeo.

La primera vez que me senté en uno de ellos tuve la sensación de que iba a asfixiarme y me entraron ganas de salir corriendo pero me controlé.

Ese día Luís me bautizo.

-Hola ETico

Le pregunté que quería decir y me contesto.

-Un extraterrestre que conduce un Tico

Rió.

Podría contarte muchas otras anécdotas pero siento que el cansancio me vence. Mi reloj biológico esta desfasado y envejezco como un humano. Eso es bueno. No creo que podría resistir vivir mil años en este lugar.

Mientras tanto conduzco mi Tico por estas calles peligrosas y pienso en ti y en los pequeños que deben estar por su tercera cabeza, pero ya mi vejiga emocional se ha secado y sólo siento la opresión en mi segundo corazón que no encuentra alivio. También pienso en los millones de seres en este pequeño mundo que viven vidas miserables y los compadezco. Quizá algún día todo cambie. Es una esperanza, lejana si, como la de que alguna vez una nave pase por este planeta y recoja la señal que muestra el lugar donde dejare guardadas mis palabras, mis memorias.

Te amo, abraza a los pequeños por mí.

Kpi Thoh Tuk alias ETico.

PD: Adjunto el significado de las palabras que por ser de origen terrestre no entenderás.

© Kala Azar; 18-04-05.
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