LA CULTURA

Si la Cultura viene por aquí lo mejor será mudarnos de galaxia. Lo digo en serio.

La Cultura una vez derrotó a todo un Imperio Galáctico hecho y derecho mediante una partida de juego.

La Cultura designa a dedo los bandos perdedores en las guerras de ciertas culturas planetarias por su propio bien.

La Cultura venció a un Imperio religioso al mejor estilo de Dune hasta rehacerlo a su imagen y semejanza.

¿Cómo comienza la Cultura? Bueno de la imaginación de uno de los escritores de CF y literatura mainstream más geniales de todos los tiempos Iain M. Banks (1954, Escocia). Un comprometido con la causa del socialismo, enemigo de Tony Blair y un creyente en que el aplicado uso de la producción podría instaurar una utopía para la Tierra. En sus novelas de no ficción con elementos fantásticos se encuentran La Factoría de Avispas (1984), Pasos sobre el Cristal (1985), El Puente (1986) o Aire Muerto (2002) para mencionar solo algunas. También tiene novelas de CF no situadas en el universo de la Cultura como el Artefakto (1994),The Algebraist (2004) o Against a Dark Background (1993)

Hace 12000 años siete u ocho culturas humanoides de cierta importancia en la galaxia se decidieron a crear una utopía (como que hemos oído eso antes) donde todo estuviese permitido. A través de las poderosísimas IAs conocidas como Mentes solucionaron todos sus problemas materiales, dejaron de depender del capitalismo y se pusieron a practicar un socialismo pacifista. Pero, he aquí el problema, cuando alcanzas el cielo, ¿no quieres que los demás lo compartan? (algo similar pero peor descrito se da en la saga del Mundo del Río).

Bueno ahí es donde realmente comienza la Cultura: empezaron a modificar abierta o encubiertamente el comportamiento de las culturas más primitivas de la galaxia para que alcanzaran el nivel de riqueza (noción por lo demás ridícula en la Cultura) que cada uno de sus ciudadanos poseía. Para eso se creo el corazón de una civilización sin representantes políticos ni capital propiamente establecida: la sección de Contacto, y su núcleo elitista de Circunstancias Especiales.

Claro que eso los llevo a conflictos con otras culturas que no compartían su agenda, como los Idiranos y los Homomda. Eso sucede en la novela Pensad en Flebas (1987) donde se nos narra un episodio de la guerra Idir-Cultura en el que el Cambiante Bora Horza Gubuchul, metamorfo de profesión y espía mentecato, deberá iniciar un complejo recorrido por la galaxia para recuperar una Mente de la Cultura y entregarla a sus amos, los Idirianos.

La guerra en si ocurrió porque los Idiranos creían que cada ser en el universo debía mantener una posición específica y no debía abandonarla durante su existencia material. En cambio la Cultura (o mejor dicho Contacto) veía como esto representaba una afrenta contra sus principios de libre albedrío. A lo largo de la guerra a pesar de su avance inicial, Idir nunca llegó a amenazar realmente a la Cultura, por no tener un núcleo en ningún planeta o estructura artificial en el espacio, como lo son los Orbitales, las Placas y las Rocas. Al final la confianza de la Cultura en sus superordenadores triunfó sobre la maquinaria bélica idirana, y la de sus poderosos aliados, los Homomda. Idir se volvió una sociedad similar a la Cultura gracias a la influencia de Contacto y la guerra que había durado mil años pasó a la historia.

Setecientos años después una nueva crisis sacude la Cultura…si es que algo puede afectarla realmente. El descubrimiento de algo inusitado, un imperio galáctico, algo que está fuera de todos los parámetros de la sociología galáctica. Es una sociedad existente en las nubes magallánicas que se ha mantenido estable por un maniaco juego llamado el Azad que rige las pautas de la vida diaria dentro del imperio. Al final, Contacto decidirá enviar a su mejor jugador, chantajeado por una de las IAs de menor rango dentro de la Cultura, para que contribuya a derrumbar el imperio y la injusticia que este representa, en una emocionante lucha de hombre-contra-el-medio en la que este jugador, Jernau Murat Gurgeh, debe terminar convenciéndose de los ideales de la Cultura, para tratar de vencer al emperador Nicosar en la partida final en Ecronedal, el Planeta de Fuego. Esto ocurre en la novela El Jugador (1988).

Ahí se hace una denuncia abierta a los imperios de cualquier tipo, como los EE.UU. en la actualidad, que permiten injusticias como la pobreza, la prostitución, el manejo de información dentro y fuera del imperio, la agresión injustificada a potencias exteriores por sus recursos (caso de Irak), etc. Gurgeh verá la descarnada realidad detrás de la elegante y refinada cultura oficial del Imperio de(l) Azad que él ha venido a destruir. Además de ser una novela de avanzada, cumple con los cánones de la space-opera convencional al tener un imperio estratificado, castigos tan singulares como el estar encerrado en un exoesqueleto y ambientes tan singulares como el ya mencionado planeta de fuego, un mundo donde cada diez de sus revoluciones en torno a su sol, se inicia un incendio planetario en forma de circuito completo alrededor del planeta, o ideas como volcanes artificiales que decoren los Orbitales de la Cultura.

En la tercera de las novelas de la Cultura El Uso de las Armas (1990), se narra la vida diaria de un mortífero y eficiente agente de Circunstancias Especiales, Cheradenine Zakalwe y como interfiere a diestra y siniestra en el destino de especies y civilizaciones menos avanzadas para que alcancen el desarrollo óptimo de acuerdo a los estándares de la Cultura.

En la cuarta de las novelas, Excesión (1993) la Cultura se enfrenta a dos grandes problemas, la aparición de la Excesión: un objeto que sale totalmente de sus parámetros cósmicos; y la llegada de una nueva sociedad galáctica: la Afrenta, que ve a los demás seres como herramientas para su diversión.

En la quinta novela, Inversions (1998), se ve la influencia oculta de la Cultura en una sociedad de tipo feudal y en la sexta Looking to Windward (2000) vemos como las acciones de ésta en una sociedad en contacto con poderes galácticos mayores causarán una guerra de proporciones inesperadas.

Aquí se ve el lado más oscuro de la Cultura, como muchas veces para sacar a una civilización del atraso cultural o tecnológico, manipulan cruelmente sus principios más sagrados, llegándose a poner en tela de cuestión si realmente el “bien” que busca la Cultura es realmente tan benéfico como prometen. De hecho se critica el hecho que consideren a las sociedades donde las IAs no tienen derechos como sociedades listas para el cambio. Y como muchas veces los agentes que eligen para CE son verdaderos psicópatas que uno no debería dejar suelto por la galaxia. Una verdadera parábola de la globalización actual.

La Cultura no llega a ser descrita en detalle en ninguna de las novelas si no es por los apéndices técnicos o “pequeñas” alusiones a sus logros. Por ejemplo están los Orbitales: gigantescas estructuras toroidales hechas de tierra o agua tan o más grandes que los planetas donde orbitan, que son usadas solo como lugares recreacionales. La verdadera población habita en las espacionaves llamadas VGS (Vehículos Generales de Sistemas) que pueden medir 200 kms o más y donde cordilleras enteras pueden recrearse sin ninguna dificultad

Además el uso de las energías hiperespaciales para la industria; aquí denominadas energías de “Rejilla” han permitido dar un máximo de recursos a cada ciudadano. Las IAs ya sean las Mentes que guían las naves espaciales o las Unidades (Mentes en cuerpos del tamaño de un humanoide o menores) son el auténtico gobierno tras la sombra de la Cultura y determinan el bienestar de un humanoide ya sea que éste lo desee o no. De hecho este gobierno no se cuestiona en lo absoluto ni por un momento en la Cultura, y si un ser intenta matar dentro de ésta, se le prohíbe contacto social o se le asigna una Unidad para impedirle causar más daño. Todo un fascismo sutil.

Aún así no crean que la Cultura es el poder mayor en su galaxia, hay seres de mayor poder (“Sublimados” como los llama Banks) como los Dra'Azon o los Chel con un poder casi infinito. Solo los toleran porque a la larga todos sus logros y poderío no serán significativos para la historia de la galaxia...desde su punto de vista. Aun así, deberíamos estar preocupados...YA HAN ESTADO AQUÍ...en la colección de relatos cortos The State of Art (1989).

Así pues, ¿que diablos esperamos a largarnos?

© Daniel Mejía; 28-03-05.

 
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