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El estreno de Jurassic Park (Parque Jurásico)
inició la moda de los dinosaurios. Aparecieron muñequitos, revistas,
peluches, secuelas, películas epigonales… y, como no, relatos y novelas
sobre dinosaurios. Esto no quiere decir que el tema de los grandes lagartos
prehistóricos no había sido tratado antes, pero en este caso, hablamos de
una moda que, a veces, llegó a saturar.
Coincidiendo con esta fiebre dinosaurial, se publicó ésta antología titulada
simple y llanamente Dinosaurios, como para que no le quepa duda al
lector que va a encontrar relatos sobre sus monstruos favoritos. Lo mejor de
la selección es que contiene relatos escritos en diversas épocas, algunos de
verdaderos “dinosaurios” del género como L. Sprague de Camp o Arthur C.
Clarke. Sin embargo, es bueno advertir que algunos relatos son buenos y
otros no tanto, y que no todos tratan sobre dinosaurios. O en todo caso, la
vinculación con el tema escapa a mi comprensión. Felizmente, dichos relatos
son los menos, y el lector puede estar seguro que va a leer (bueno, si puede
pues) un buen libro.
Un arma para un Dinosaurio.- L .Sprague de Camp
Ray Bradbury tiene un magnífico cuento titulado “El sonido de un trueno”, en
la cual un grupo de cazadores viaja al pasado para matar dinosaurios. El
presente relato trata sobre lo mismo, y resuelve (a su manera, claro) la
pregunta “¿qué pasaría si ...?”. Supongo que los aficionados a la cacería
podrán apreciarlo en su real medida, puesto que se ocupa también de aspectos
tan precisos como el peso y tamaño del arma en relación a la presa y al
cazador, sin dejar de lado el tema de las paradojas temporales y su
solución.
Pobre pequeño guerrero.- Brian W. Aldiss
Nuevamente, tenemos a un feliz miembro de una sociedad futura retrocediendo
en el pasado para dedicarse a su deporte favorito –la cacería- con la presa
más codiciada de todas –el tiranosaurio-. Pero en este caso, no hay paradoja
temporal ni accidente: el cazador logra su objetivo. Pero como cualquier
habitante de la ciudad que va a al campo pensando encontrar un plácido
paraíso rural, nuestro pobre pequeño guerrero (de juguete) descubrirá que,
además de dinosaurios y aire puro, hay otras cosas para las cuales no está
preparado.
Hermano verde.- Howard Waldrop
Este relato se encuadra más bien dentro del género fantástico que en el de
ciencia ficción. Un indio norteamericano, como parte de un rito de madurez
(nunca he sabido de ningún rito que sirva para otra cosa que no sea para
alcanzar la madurez, al menos en la ciencia ficción), debe conseguir un
nombre, para lo cual debe tener primero la visión de un animal. Y como ya
supondrán, la visión que obtiene es la de un dinosaurio. La descripción que
hace el protagonista del animal que lo llevará a adoptar el nombre de
Hermano Verde es como sigue:
“Me encontraba cerca del agua y vi mi reflejo. Era enorme y verde. Me
sostenía sobre dos patas y tenía unas diminutas garras en lo que eran mis
brazos. Mis ojos estaban a los lados de una gran cabeza. Tenía una boca muy
grande llena de afilados dientes, y una cola larga y gruesa que utilizaba
para mantener el equilibrio”.
¿De donde viene la visión? ¿Memoria atávica? ¿Bucle temporal? La visión
permitirá a Hermano Verde lograr una decisiva victoria frente a los
intereses de una inescrupulosa compañía de hombres blancos (me pregunto si
serían igual de inescrupulosos si fueran asiáticos), para luego dedicarse a
estudiar paleontología. Uno de los mejores relatos de esta selección.
Época de incubación.- Harry Turtledove
Un relato realmente conmovedor. Una paleontóloga se traslada al pasado para
estudiar in situ a los dinosaurios. Por azares del destino, debe hacerse
cargo de la cría recién incubada de un hadrosaurio. Debe evitar que la cría,
que acaba de perderse de su manada (o como quiera que se diga), acabe en las
fauces de algún voraz depredador. De paleontóloga a niñera. Y hay que
reconocer que la chica lo hace bien.
Escapar.- Steven Utley
Un buen relato, aunque no le veo mucha relación con los dinosaurios. El
protagonista, aburrido habitante de un futuro diatópico que escribe guiones
para la televisión, padece de una enfermedad llamada “cronopatía” o
confusión en el tiempo: en determinados momentos, su mente se traslada al
cuerpo de algún ser del pasado, humano o animal. Y a veces, obviamente, su
mente habita el cuerpo de algún dinosaurio. En todo caso, esta capacidad le
permite escapar –a veces- de un mundo que no permite otra salida.
Tristísimo.
Los corredores.- Bob Buckley
Otra historia de paleontólogos que viajan a la era mesozoica para estudiar a
los dinosaurios en su ambiente y levantar un mapa de lo que llaman
Norteamérica Cratónica. Lo mejor del relato es que se aparta del tópico “cómo
enfrentarse a un tiranosaurio”. Aquí nos encontramos con varias clases
de dinosaurios, y se nota que el autor se ha documentado muy bien respecto a
los últimos descubrimientos en lo que a dinosaurios respecta, al menos, para
la época en que fue escrito este relato. Las escenas de acción están bien
descritas, uno pareciera estar espectando alguna secuela de “Parque
Jurásico”. Un miembro de la expedición encuentra el nido de un par
dinosaurios que denominan “corredores”, los cuales parecen mostrar rasgos de
una inteligencia rudimentaria, como el uso de ramas como herramientas (!).
Una especie de dinosaurio evolucionado de la cual se conocía poco… y de la
cual nunca se sabrá nada, puesto que nuestros paleontólogos también serán
testigos del fenómeno que posiblemente ocasionó la extinción de los
dinosaurios: el estallido de una supernova. “Pues sólo sobrevivirán las
formas de vida más pequeñas (…) Cualquier cosa más grande que un perro que
permanezca continuamente al aire libre, se encontrará luchando contra el
frío y la radiación”. El fin de los dinosaurios ha sido decretado. Pero
el final del relato nos reserva una sorpresa.
El último caballo del trueno al oeste del Misisipí.- Sharon N. Farber
Yo siempre creí que se escribía Mississipi. En fin, cuestiones de la
traducción. Este relato está ambientado en el viejo oeste norteamericano,
con sus vaqueros, cuatreros, indios… y dinosaurios. O el hallazgo de lo que
parece ser un rebaño de dinosaurios de especie desconocida deambulando por
el far-west. Un suceso tan increíble atrae la atención de diversos
personajes, entre ellos, paleontólogos que (según el comentario previo al
relato) tuvieron existencia real. Todos se dirigen, pues, a comprobar la
existencia del “caballo de trueno”, nombre con el cual se ha
bautizado a los especimenes. Pero hay muchos intereses creados alrededor de
los mismos, no solo científicos. Supongo que es difícil ser paleontólogo y
experto en disparar una Colt al mismo tiempo.
Estratos.- Edward Bryant
Que me maten los seguidores del nouveau roman, los disidentes de la
criptocritíca lacaniana y los neobaudrillardianos, pero no entendí nada de
este relato, ni qué tiene que ver con una selección de relatos de ciencia
ficción cuya temática son los dinosaurios. Como diría el cómico peruano
“Melcochita”: ¡no lo leas… imbécil! (no lo escribas, debieron decirle al
autor).
La flecha del tiempo.- Arthur C. Clarke
Un relato sobre dinosaurios escrito por otro dinosaurio… del género. Un
grupo de paleontólogos ha hecho un importante descubrimiento: un rastro
intacto de pisadas realizadas por un dinosaurio millones de años en el
pasado. Sin embargo, sus trabajos se verán interrumpidos por la cercana
presencia de otro grupo de investigadores, cuyo objetivo es investigar las
propiedades del Helio II, líquido casi totalmente carente de viscosidad que
permite lograr, entre otras cosas, un efecto de entropía negativa. Es decir,
detener la “flecha del tiempo”… o retroceder en él. Las consecuencias
de estos experimentos repercutirán en la investigación iniciada por los
paleontólogos. Ojo, no perderse el detalle de “la hora del té”, a la
cual los protagonistas parecen rendir un culto casi religioso, y que jugará
un papel importante en esta historia.
Un cambio de tiempo.- Jack Dann & Gardner Dozois
Un relato casi intrascendente, en el cual los humanos coexisten con los
dinosaurios en el presente. Tiene secuencias que parecen tomadas de “Los
Picapiedra”, (The Flintstones), con dinosaurios deambulando por las
calles ocasionando alteraciones en el tránsito. Los dinosaurios son un
fastidio, aunque los mamíferos tampoco parecen ser muy apreciados que
digamos.
El saurio que surgió en la noche.- James Tiptree Jr.
Al fin, algo de humor. Un grupo de investigadores ha sido enviado al
pleistoceno, es decir, la época en la que aparecen los primeros homínidos.
El problema es que el viaje en el tiempo es costoso, y la universidad que
subvenciona al grupo va ha cortar toda ayuda. Eso significaría el fin del
proyecto… hasta que surge una solución desesperada. Invitar a un político,
un congresista, a una partida de caza. El truco consiste en que han
convencido al senador de que puede cazar dinosaurios… en el pleistoceno,
cuando ya estaban extinguidos (es curioso ver cómo el concepto que uno se
hace acerca de la poca o nula inteligencia de los políticos no varía mucho
de una cultura a otra). Deciden hacer un montaje: un miembro de la
expedición viajará al jurásico para traer a un brontosaurio recién muerto, y
cuando el senador se encuentre en el pleistoceno oyendo una grabación con
los rugidos del brontosaurio muerto recién traído, cuya cabeza será agitada
por otro miembro de la expedición para que el cazador crea que está vivo.
Entonces disparará al brontosaurio previamente muerto, creerá haber
realizado una magnífica expedición de caza y dará todo su apoyo para la
continuación del proyecto de viaje en el tiempo. Una escena delirante que
parece extraída de algún episodio de “The muppet show”. Excepto que
el político cazador sabe de su negocio, y hay que hacer más creíble el
montaje: simular pisadas, arreglar un nido con huevo incluido, dejar marcas
en los árboles… y el inevitable rastro de excrementos que debe dejar un ser
viviente de la envergadura de un dinosaurio. La solución (es una de las
pocas historias con final feliz) al problema de los excrementos es, por
decirlo de alguna manera, una crítica y un elogio a la inventiva humana.
Dinosaurio.- Steve Rasnic Tem
Un relato que bien podría haber sido escrito por J. G. Ballard. Al
principio, uno parece estar leyendo una historia sobre los últimos
habitantes de un pueblucho de los Estados Unidos de América, tan pequeño y
decadente, que han debido cerrar la escuela por insuficiencia de alumnado.
El final de Dinosaurio – tal es el nombre del pueblo – se presiente, y el
protagonista, una suerte de testigo del cambio de las épocas, no puede
evitarlo. Irá perdiendo a su pareja, sus conocidos, sus recuerdos, para al
final encontrarse solo. ¿Y la ciencia ficción? A la manera de Ballard, el
elemento ajeno se sugiere en lugar de mostrarse, pues a medida que
transcurre la lectura del relato, el lector empieza a preguntarse si los
habitantes del pueblo lo han abandonad o han desaparecido, si es un mero
traslado o un fenómeno inexplicable, si está ocurriendo tan solo en el
pueblo o en el resto del mundo. ¿Se extinguieron entonces los dinosaurios, o
les ocurrió otra cosa? A veces, extinguirse puede no ser el peor destino…
Dinosaurios.- Geoffrey A. Landis
Uno de los misterios sin resolver de la historia de nuestro planeta es el
siguiente: ¿por qué se extinguieron los dinosaurios? Se habla de un cambio
brusco de la temperatura terrestre, el impacto de un meteorito que trajo
como consecuencia terribles alteraciones climáticas, o el creciente número
de unos seres llamados mamíferos, que se alimentaban, entre otras cosas, de
los huevos de los dinosaurios. Quizá la respuesta esté en lo que nos sugiere
este relato, que mezcla brillantemente temas como los poderes paranormales,
la amenaza nuclear y, por supuesto, los dinosaurios. Un cuento magnífico.
Un Dinosaurio en bicicleta.-
Un relato que parece una mezcla de La máquina del tiempo de H.G.
Wells y la hipótesis que postula la existencia de mundos paralelos o
realidades alternativas. Un científico dinosaurio de un hipotético siglo XIX
alternativo (¿respecto a qué mundo?) viaja al pasado para conocer qué
ocurrió con sus antepasados, los dinosaurios. En el jurásico, encontrará a
otros viajeros procedentes de diversos futuros, en los cuales la evolución
ha seguido un curso distinto. Todos con ansias de saber qué les ocurrió a
los dinosaurios..
© Daniel Salvo; 14-03-05. |