|
“Bueno, y fueron quince mil años... ¿Fue
mucho, no?”
“Bueno Bernie,” dijo la muerte ”Sólo tuviste el
trato ordinario: tuviste UNA VIDA”
Neil Gaiman
Dentro de la vasta obra de Frank Herbert
(1920-1985) mundialmente reconocido por Dune y sus secuelas, podemos ver
diversas exploraciones temáticas que dan luz acerca de algunos ángulos
alarmantes de nuestros emprendimientos científicos.
No podemos negar que la mortalidad, o la ineluctable realidad de la muerte
es una de nuestras características fundamentales como ser humano, algo que
en cierto sentido nos define, ya que nos muestra la inevitable limitación
que conlleva nuestra condición, además de mostrarnos que no somos tan
diferentes a los demás seres vivientes de este universo.
La inmortalidad, o la idea de eternidad también ha sido, desde tiempos
inmemoriales anexada a las construcciones religiosas que nos han servido
para encontrar algo de solaz ante la primera pregunta que no tiene
respuesta. Y es en cierto modo, culturalmente concebida como una maldición,
tal como el mito del Judío errante nos dice, o como la brillante novela de
Simone De Beauvoir Todos los hombres son Mortales demuestra, al
darnos a entender que el valor de la vida no está solamente en el hecho de
que nuestras máquinas corporales continúen funcionando, sino también por las
relaciones que establecemos, y que sólo pasarán por un continuo
desgarramiento ante la pérdida de aquellos a los que amamos y que no nos
sobrevivirán, ya sean padres, parejas o hijos. La vida es entonces –sostiene
Beauvoir- definida por la muerte.
Otros autores se han ocupado del tema, entre ellos Jorge Luís Borges,
llegando a la conclusión que la inmortalidad le quita el encanto a la vida,
ya que La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres.
Otros escritores de Ciencia Ficción le han dado vuelta al tema, proponiendo
la supervivencia de la mente sobre la del cuerpo (Software de Rudy
Rucker y Ciudad Permutación, de Greg Egan) en que la mente, en el
primer caso conservada y reimplantada en el cerebro de un clon y luego
traducida a un complejo programa que genera su propio medio de existencia o
la existencia de cuerpos descartables (Absolution Gap de Alastair
Reynolds y Los Tleilaxu de la serie de Dune)
En la actualidad, algunos científicos han azuzado un debate acerca del
envejecimiento Humano, para el 2001 se establecía que el límite biológico de
la vida de un ser humano era 120 años, sin embargo, el Dr. Aubrey de Grey,
científico informático inglés y biólogo molecular, sostiene que en algunos
años estaremos en la capacidad de prolongar la vida a una extensión
insospechada, recibiendo eco en las páginas del prestigioso Technology
Review del MIT.
De Grey señala su propia teoría acerca de los mecanismos que hacen que
envejezcamos, y propone soluciones basadas en trabajo en la biología
molecular para paliarlas o detenerlas. Indicando a su vez temas de
investigación a futuro, ya que aun no se conoce lo suficiente para entender
a profundidad los mecanismos del metabolismo celular. Así un conjunto de
Terapias genéticas y preparados personalizados de acuerdo a la idiosincrasia
metabólica de cada individuo le permitirá prolongar su vida, acaso
indefinidamente.
Dicho esto, nos internamos en el mundo de la novela, distante varias decenas
de miles de años de nuestra época, en la cual la natalidad por medios
naturales está prohibida, y todo se hace a través de medios artificiales, es
decir de Ingeniería Genética, asistida bajo la supervisión de genetistas
encargados de “optimizar” el desarrollo del embrión, mejorando sus
características.
La sociedad humana, en este libro, está organizada alrededor de las
megapolis, enormes conglomerados urbanos con altos grados de sofisticación,
siendo el de Seatac (Probablemente en referencia a Seattle) el escenario de
los hechos
El mejor posicionado en cuanto al desarrollo genético es el tipo optimen,
tipo al cual los gobernantes del mundo pertenecen y que los hace inmortales
a la vez que estériles. Estos han creado toda una serie de mitos para
justificar su tiránica hegemonía sobre el resto de la humanidad, delegando
sus facultades de gobierno en los Tuyere, grupo de tres Optimen, de los
cuales una, Calapina, es considerada la Diosa de la Fertilidad.
Los Optimen están hace miles de años en guerra con los Cyborgs, otra clase
de inmortales, que han obtenido sus características a costa de fusionar la
máquina y lo orgánico, al parecer carentes de emociones humanas, no tienen
ninguna restricción moral si de obtener la hegemonía se trata y han
preparado una conspiración para darle fin a esta pugna.
De otro lado, entre los bandos en contienda, tenemos a los humanos,
agrupados en lo que se podría llamar un movimiento de resistencia, con su
propia agenda, la cual es plasmada en el embrión de la Familia Durant, el
cual es el resultado, aparentemente, de un importante trabajo de Ingeniería
Genética. En una especie de exceso en la manipulación de embriones por parte
del ingeniero Genético Svengaard y su jefe el amoral Potter, en algo que no
se puede definir realmente como un buen resultado de proyecto, sino como una
casualidad demasiado afortunada (¿colapso cuántico?, ¿Efecto mariposa?) el
embrión tiene una capacidad biológica sin precedentes.
La novela se desarrolla en un ritmo bastante ágil, en el cual, como es
característico del autor, la parte final es la que reviste mayor importancia
para la obra.
La confrontación de Los Durant, Svengaard, sirviente y reverente adorador de
Calapina, a la que sin embargo ha traicionado a pesar suyo y un cyborg son
confrontados con toda la clase optimen sólo para descubrir un hecho
aterrador.
En los cursos de física básica aprendemos acerca de la entropía, es decir,
la tendencia al desorden como estado más probable en un sistema cualquiera,
los seres humanos no son una excepción, la vida está definida entonces, como
el transcurso de una serie de estados metaestables (Y con grados de libertad
significativos) de entropía cada vez mayor, hasta la muerte, donde la
entropía sobrepasa con mucho todas las salvaguardas del sistema orgánico.
Este hecho es ineludible, sin importar que tan óptimo sea el desarrollo de
un sistema, la entropía, tarde o temprano, siempre lograr terminar con una
organización, y es que, es una condición necesaria para la evolución, de no
existir la entropía, la vida, con su diversidad y complejidad, no existiría,
siendo sencillamente reducida a formas extremadamente simples.
La vida, incluso la de los Optimen, como descubren los Durant y compañía es
un camino por la cuerda floja entre complejos estados dinámicos, cada uno
con sus considerables demandas de materia, energía e información, y llegados
a un punto, mantener contra la fuerza de esta una organización definida
(como el funcionamiento celular) resulta incrementalmente dificultoso, y
caro, como Calapina comprueba en carne propia. Sin embargo, los Durant y
Svengaard son capaces de ofrecerle una salida, y sólo un tiempo más.
Aunque no muy elaborada en el discurso ni en la riqueza temática, la obra
presenta una buena estructura narrativa, personajes muy convincentes (máxime
el de Calapina) y giros de tuerca bien administrados, que hacen que la
conclusión perentoria sea difícil de deducir a priori.
En resumen, un libro entretenido y que nos muestra lo inútil de pretender la
inmortalidad como la persistencia en el patrón biológico, de lectura fácil y
redacción correcta, recomendable.
Referencias
1.-
Crítica a De Grey
2.-
De Grey Responde
3.- Sobre la inmortalidad
Cibernética
© Isaac Robles; 14-03-05. |