Barceló es el
conocidísimo Editor de la colección NOVA de Ediciones B, menos
conocido es en nuestros lares su infatigable labor en el genero como
editor de fanzines (Kandama), y articulista así como autor de una guía
invalorable sobre las novelas de C-F. Aquí Barceló nos da los "tips"
para empezar a escribir Ciencia Ficción.
De hecho nadie puede
enseñar a escribir ciencia ficción, aunque muchas veces se ha
intentado.
Escribir ficción es una habilidad acumulativa, a fuerza de escribir se
van dominando las técnicas narrativas y se obtienen mejores resultados.
Hay gente especialmente dotada que, de forma natural y espontánea, es
capaz de escribir muy bien desde el primer momento. Son pocos. La
mayoría de los escritores ha de realizar muchas pruebas e intentos para
aprender a resolver los variados problemas que plantea el hecho de
escribir historias y entretener a los lectores.
A pesar de esto, recientemente han aparecido muchos libros, artículos y
cursos que "enseñan" a escribir y que, en realidad, pueden evitar perder
mucho tiempo en las primeras pruebas. Se trata, simplemente, de dar a
conocer algunas de las cosas que los escritores van aprendiendo con el
tiempo y la experiencia. Pero nadie debe pensar que se trata de recetas
seguras. Es necesario escribir y probar, volver a probar y, aún, volver
a probar. Por ello éste es uno de los muchos ámbitos en los que dar
consejos resulta siempre arriesgado y, aunque ahora voy a hacerlo, antes
quiero recordar que siempre se puede decir aquello que se atribuye a
Napoleón: "No me deis consejos que ya sé equivocarme yo solo".
Otra advertencia antes de empezar. Aquí se habla, simplemente, de
narrativa tradicional. También caben en la ciencia ficción obras de tipo
más experimental, pero no las recomiendo en el inicio de una carrera de
escritor. Un editor italiano de ciencia ficción me hablaba, hace ya unos
años, de como las mayoría de autores noveles italianos le presentaban,
en su primera novela, "la novela definitiva de su vida", aquélla en la
que ya habían incorporado todo el "mensaje" temático y estilístico que
pretendían transmitir. No es éste el punto de vista bajo el cual se
escriben estas notas. Mi enfoque aquí tiene mucha más relación con la
narración entendida como un oficio y no como un arte. Los oficios se
pueden aprender con la práctica, mientras que, para las artes, son
imprescindibles cualidades especiales y no sólo habilidades. Por eso no
creo que sea posible enseñarlas.
En la literatura hay obras de arte y de las otras. Si están llamado a
escribir obras de arte, nadie puede enseñar a hacerlo, tan solo usted
puede lograrlo al expresar lo que lleva dentro. Los artistas no deberían
seguir leyendo. Pero si lo que pretende es entretener e interesar a la
gente (y no es poca cosa...) tal vez sí pueda seguir haciéndolo. En
realidad, aunque tiene poco predicamento y a menudo se toma a broma,
escribir best-sellers es una habilidad interesante que se puede
aprender, aunque el factor definitivo es, casi siempre, que un editor
acepte hacer un best-seller de su obra...
Es imprescindible captar y mantener la atención del lector
Si es de aquellos (o aquellas) que saben explicar chistes, o de esos que
cuando cuentan una película a los amigos logran que éstos se sientan
como si la estuvieran viendo, todo irá bien. Si eso le ocurre, la verdad
es que ya sabe explicar historias que es de lo que se trata cuando se
escribe narrativa como en el caso de la ciencia ficción que aquí nos
ocupa. Si no es un "narrador natural", hay cuatro o cinco cosas que se
pueden aprender y, tal vez, le pueden ahorrar horas y horas de pruebas.
Eso es lo que voy a intentar comentar aquí.
Lo primero que debe tenerse en cuenta, y aún más en los tiempos que
corren, es que si bien usted desea escribir, no es nada seguro que los
demás deseen leer aquello que escribe. Debería pensar siempre que el
lector está sometido al reclamo de muchas más actividades de ocio:
televisión, cine, juegos de rol, juegos de ordenador, deportes, artes y
un largísimo etcétera. Si el lector le hace el favor de utilizar su
precioso tiempo para leer sus historias, debe ser a cambio de algo que
le pueda compensar. Ese algo es muy diverso y, en el caso de la ciencia
ficción, las posibilidades aumentan.
Los elementos de la narración
Se puede interesar al lector describiendo un entorno nuevo y
sorprendente: una sociedad nueva, una tecnología diferente, unos seres
extraños, unas costumbres distintas, etc. En la ciencia ficción éste es
un elemento con muchas posibilidades y, en realidad, el famoso "sentido
de lo maravilloso" de que se habla como rasgo característico del género
reside a menudo en ese entorno que los anglosajones etiquetan como
background.
También se puede interesar al lector con la idea central de su historia.
A veces la idea descansa, precisamente, en el entorno
extraño en el que transcurre la narración y, si la ciencia ficción es
realmente una "literatura de ideas", muchas veces todo arranca a partir
de una idea. Veamos un ejemplo famoso: ¿qué ocurriría si el sexo de una
persona no fuese estable y, a lo largo de la vida de un individuo, éste
pudiera ser tanto varón como hembra? Una respuesta se puede encontrar en
La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. Le Guin, uno de
los clásicos indiscutidos del género. En la ciencia ficción, a menudo
(aunque no siempre) la idea es el motor inicial de las narraciones o, en
todo caso, de la voluntad del escritor para narrar una historia.
Otra posibilidad es interesar al lector con los personajes. Pueden ser
atractivos o repulsivos pero, en cualquier caso, no deben dejar
indiferente al lector. Fíjese, por ejemplo, en los culebrones: J.R, en
Dallas, era lo suficientemente malvado para
interesar a los espectadores como también interesan, por otras
razones, los héroes positivos. A menudo los lectores se identifican con
uno de los personajes y éste es el sistema más viejo y seguro para
mantener la atención del lector. Eso sí, los personajes deben reaccionar
como lo haría un ser humano con los conocimientos y el carácter que el
escritor deja entrever que pueda tener el personaje. Y, lo más
importante de todo, el personaje central, el protagonista (y, si es
posible, los demás también) debe cambiar en algo como consecuencia de
aquello que le ocurre. Todos sabemos que la vida nos va cambiando poco o
mucho y no sería verosímil que un personaje pase por un montón de
aventuras y no evolucione. En realidad, demasiadas historias de ciencia
ficción tienen poco prestigio literario o narrativo debido a que los
personajes son de "carton-piedra" y no reaccionan como cabria esperar
lógicamente como consecuencia de todo lo que les ocurre. Piense por
ejemplo en el Han Solo de La guerra de las galaxias, el James
Kirk de la primera Star Trek, o, para seguir con Harrison Ford,
en las películas de Indiana Jones. Para ellos las aventuras no
significan nada. Siguen siempre igual. No es creíble. Intente evitarlo.
Pero si, a veces, aceptamos personajes que no evolucionen, con toda
seguridad es porqué la trama de la historia resulta suficientemente
interesante y mantiene la atención del lector o espectador. Las
aventuras de Indiana Jones, Han Solo o James Kirk son, por sí
solas, lo bastante eficientes para mantener el interés de los que siguen
la historia. Aquí se hace imprescindible un consejo: no lo cuente todo,
deje que el lector siga intrigado por algo que le mueva a girar una hoja
tras otra. Fíjese, por ejemplo, en la técnica de los culebrones que van
liando y liando el argumento para mantener el interés de los
espectadores. Aunque, eso si, si complica la trama debe pensar que la
narración ha de finalizar atando todos los cabos de forma que el lector
no se sienta engañado. A los autores de culebrones puede no serles
necesario, pero a los buenos narradores de ciencia ficción sí. Por otra
parte no olvide nunca que algo de misterio es, a menudo, imprescindible:
imagine la pobreza temática de la saga de La guerra de las galaxias
sin la "Fuerza"...
En realidad para mantener la trama hacen falta conflictos. Los
personajes deben tener problemas y la trama debería explicar como se
plantean esos problemas, como los personajes buscan diversas soluciones
y como se llega a la solución o, también, como los personajes fracasan
en su intento. Los problemas o conflictos deben ser tanto grandes (el
central en la narración) como pequeños (los que dan "vida" a la historia
y mantienen la acción en movimiento). Suele ser conveniente que haya un
clímax general que resuelva la historia, pero debe construirse a partir
de pequeños clímax parciales que resuelvan los problemas menores que van
conduciendo la narración hasta la resolución (o el fracaso de ese
intento...) del conflicto principal. Es evidente que todo esto depende
mucho de la longitud de la narración y no se pueden dar recetas únicas.
En cualquier caso, sí conviene destacar aquí que personajes distintos
deben resolver de formas diferentes unos mismos conflictos o, para
expresarlo aún con mayor claridad, a personajes diferentes, unos mismos
hechos les deberían generar conflictos diferentes.
Un breve resumen provisional
Ya tenemos cinco elementos que pueden mantener el interés del
lector. Hay varios más, pero éstos son los centrales en la gran mayoría
de historias. Es lógico que en cada narración pueda dominar uno o más de
esos factores. En las novelas de aventuras a menudo es la trama y los
conflictos y los peligros a que se enfrentan los personajes el aspecto
dominante y lo que mantiene el interés del lector. En los relatos cortos
a menudo es una idea mientras que en las narraciones más largas hay que
organizar la historia central rodeada de otras historias menores que la
complementen, siempre y cuando el lector no pueda encontrar gratuitas
esas historias laterales y, además, encuentre fácil relacionarlas de
forma natural con el hecho central de la novela. Para sintetizarlo
podríamos decir que:
-
La trama es lo que
sucede.
-
El conflicto es la
razón final de lo que sucede, el motor de la trama.
-
El entorno es el
lugar y las circunstancias donde sucede la trama.
-
Los personajes son
aquellos a los que les suceden las cosa que ocurren, y quienes
evolucionan y cambian como consecuencia de lo que sucede.
-
La idea, si existe
explícita como elemento central, es lo que ha movido al escritor
pero, y esto es muy importante, debe ser mostrada de forma indirecta
por medio de los otros elementos.
Conviene recordar que es imprescindible
mantener la atención del lector mientras está leyendo y, también, después de
haberlo hecho. El lector, cuando acaba de leer, debe pensar que le ha sido
rentable el tiempo que ha otorgado a su narración. Puede haber pasado un
buen rato con ella y considerarla un buen entretenimiento aunque haya sido
intrascendente; o puede haber encontrado un interesante motivo de reflexión
en una buena idea especulativa; o sentirse maravillado por un entorno
extraño y sorprendente. Aunque no se debe olvidar que, muy a menudo, es e
personaje central quien puede haber focalizado y mantenido el interés del
lector y, por lo tanto, aquello que perviva en su recuerdo.
Inventar historias
Parece que el problema principal de los nuevos escritores es "encontrar las
historias". Muchos autores de esos libros o cursos que pretenden enseñar a
escribir narrativa, dicen que la pregunte más repetida es: ¿de dónde sacan
los escritores sus historias? No hay una receta fácil ni única. Graham
Greene habló de la necesidad de que el narrador sea un buen observador y yo
creo que esto también vale para los escritores de ciencia ficción: exagere
algún rasgo de una tendencia social, tecnológica o económica observable,
ponga a un determinado personaje en un entorno extraño o en una situación
imprevista, invente lo que ocurriría si..., etc. Pero los caminos para
encontrar historias son muy variados. Siempre podrá encontrar alguno nuevo.
De hecho, tras años y años de ciencia ficción, la mayor parte de las
historias que pueda inventar es muy posible que ya hayan sido narradas.
Orson Scott Card aconseja que no se preocupe por ello. Es difícil que tenga
ideas nuevas que no hayan sido ya exploradas.
Pero, aunque repita historias (evitando siempre el plagio,
evidentemente...), les puede dar un tono o un enfoque distinto, un punto de
vista nuevo. Piense, por ejemplo, en "Aviso" de Cristóbal García que ganó el
premio UPCF del año 1993 (BEM número 35). La historia que nos narra
Cristóbal posiblemente no sea nueva, pero el planteamiento lo es y el cuento
resulta interesante y efectivo.
A veces, cuando le falten temas para nuevas historias, puede practicar a
partir de un viejo cuento que haya leído tiempo atrás y que todavía puede
recordar. Sin releerlo de nuevo, tan sólo a partir del recuerdo que guarda,
escriba su versión. Cuando lo haya hecho, compárela con el cuento original y
fíjese en las diferencias.
Es un buen ejercicio. Como la memoria es siempre muy selectiva, puede;
ocurrir que su cuento resulte francamente distinto del original y sea
incluso utilizable.
Robert A. Heinlein, uno de los escritores más admirados en Estados Unidos,
hablaba de tres tipos centrales, y para él únicos, de historias:
-
Chico-encuentra-chica: una historia de amor o de búsqueda o de
fracaso de este amor. Las variaciones son infinitas.
-
El sastrecillo
valiente, o su inverso: la historia de un triunfo o de un fracaso.
-
El-personaje-que-aprende: la historia de alguien que piensa de una
manera al iniciarse la narración y que, como consecuencia de los
conflictos y de lo que le sucede, cambia de forma de pensar.
Seguro que hay muchas variaciones posibles,
pero si Heinlein logró construir una carrera de éxitos con esto, tal vez le
pueda ser útil también a usted. Recuerde que Heinlein fue el primero que
logró vivir de su carrera como escritor de ciencia ficción. En nuestro país
eso es, por ahora, imposible, pero tal vez en un
futuro... Alguien debería comenzar.
Un camino para construir historias
Para finalizar esta breve recopilación de consejos le daré mi versión
resumida de los pasos más interesantes que los editores de Asimov's Science
Fiction recomiendan para escribir ciencia ficción, y es justo decir que
parecen muy razonables:
-
Empiece con una
idea
-
Lleve esta idea a
la vida por medio de un conflicto (no caiga en las disertaciones de
profesor, son demasiado aburridas...)
-
Utilice los
personajes que mejor puedan "dramatizar" el conflicto, y haga que
cambien en su forma de ser y/o de pensar por efecto de lo que les
sucede.
-
Establezca una
secuencia de los hechos que ocurren, una trama, que pueda mostrar
los pasos principales a través de los cuales sus personajes detectan
el problema o los problemas, buscan las soluciones posibles e
intentan llevar a la práctica dichas soluciones.
-
Prepare un buen entorno para
rodear y ambientar todo lo que sucede en la historia. Haga que sea
razonable. No hace falta que explique con detalle todo lo que haga
pensado como entorno pero, como futuro escritor que quiere ser, debe
tenerlo muy claro en su imaginación.
-
Si es posible, inicie la historia
en mitad de un conflicto para atraer al lector. En la mayoría de los
casos, el escritor debería tener clara la estructura general de la
trama: planteamiento, nudo y desenlace según establece la tradición
clásica, pero nadie le obliga a que la narración sea completamente
lineal.
-
Busque un buen punto de vista para
explicar la historia. (Conviene decir que éste es un apartado
bastante complejo y que merecería un tratamiento aparte que ahora no
es posible).
-
Déjese de teorías y ... ¡escriba!
Advertencia final
Todo esto es, debería resultar evidente, insuficiente para escribir
profesionalmente, pero no para empezar. Tal vez podría resultar interesante
que intente estudiar algunos cuentos o novelas que haya leído y lleve a cabo
un sencillo ejercicio para buscar en ellos los cinco elementos antes
citados: identifique los conflictos principales, analice la estructura de la
trama, localice el punto de vista bajo el cual está narrada la historia, vea
como cambian los personajes principales, estudie la congruencia del entorno
y lo que aporta a la narración, sintetice la idea central. En realidad, la
mayoría de los talleres literarios funcionan así, aunque puedan ir
acompañados de exposiciones más o menos teóricas.
La práctica es, en definitiva, la única que enseña de verdad. Empiece
analizando la práctica de los demás y, también, practicando usted. El camino
no es corto, pero vale la pena.
© Miquel Barceló; Tomado de BEM N° 39. |