Isaac Asimov no
necesita presentación, a continuación y a modo de homenaje por la
conmemoración de un año mas de su sensible deceso reproducimos el
editorial aparecido en el numero 2 de la edición española de
IA-Revista de CF en los ya lejanos 1980. Asimismo remitimos a nuestros
lectores al numero de
abril-2004 de nuestra revista que se dedico al "Buen Doctor".
Ya me presenté en el primer número de esta
publicación, y como todos ustedes lo leyeron y sé que adquirirán este
segundo (cierto, ¿eh ?) no hay necesidad de repetirlo otra vez.
Prefiero considerar lo que podríamos llamar sangre vital de esta revista...
o sea sus narraciones. Y en cuanto a las narraciones
dependemos de ustedes, los lectores..
Sí, de ustedes.
Existe una especie de seres humanos llamados autores de ciencia ficción, y
les aseguro que los conozco bien. Yo soy uno de ellos y llevo siéndolo
durante bastante años, por lo que puedo asegurar que somos las mejores
personas del mundo.
Sin embargo, y éste es el punto crucial, ni uno solo de nosotros nació
señalado ya como escritor de ciencia ficción. Al principio, cada uno de
nosotros sólo fue lector de ciencia ficción. Yo lo fui.
Yo fui lector de ciencia ficción nueve años antes de publicar un relato de
ciencia ficción y convertirme con ello en escritor de ciencia ficción.
Encaremos este asunto desde otro ángulo. ¿Es posible ser lector de ciencia
ficción sin desear al menos ser escritor de ciencia ficción?
Naturalmente, al decir «lector de ciencia ficción» no me refiero al
individuo que lee alguna novelita de vez en cuando, sino a aquél para quien
la lectura de ciencia ficción es como una dieta diaria, el que se suscribe a
revistas, repasa bien los libros y los estantes de las librerías, y conoce
de memoria el nombre de todos los autores del género.
¡Como ustedes!
Todo el que pertenece a esta clase de lectores de ciencia ficción desea
llegar a ser escritor de ciencia ficción. Yo he pasado por eso y lo recuerdo
bien.
Y ustedes pueden conseguirlo. Pueden convertirse en escritores de ciencia
ficción. ¿Lo desean, verdad?
¿Qué se lo impide? ¿ Tan difícil es?
Bueno, sí y no. Para el principiante es difícil escribir bien ciencia
ficción. Hacer algo que requiere cierta habilidad siempre es difícil para un
principiante.
Pero escribir ciencia ficción normalmente es fácil. Olvidémonos del «bien» y
pongamos sólo una cuartilla de papel en la máquina y vayamos tecleando
palabras hasta que ante el escritor aparezca un relato de ciencia ficción,
aunque sea malísima.
¿De qué sirve escribir una historia malísima?
¿De qué sirve escribir una historia malísima? ¿Se han preguntado ustedes de
qué sirve hablar de ciencia en general en el instituto? ¿De qué sirve hacer
escalas en el piano? ¿De qué sirven los entrenamientos de primavera?
Escribir es una habilidad que debe aprenderse y se aprende de esta manera.
Una persona puede leer libros respecto a la literatura y escuchar
conferencias, pero nada de esto la convertirá en escritor.
Sólo una cosa de entre las inventadas convierte a un ser humano en escritos:
¡escribir!
La escritura es la que enseña a escribir. Son las malas novelas las que
ayudan a escribir las buenas al final. ¿Cree alguien que las novelitas que
yo escribí a los doce años eran buenas? Claro que no. Pero continué
escribiendo después, con más o menos asiduidad unos diez años antes de poder
escribir bien y tener éxito en una novela.
¿Demasiado tiempo luchando? Bueno, cuesta más llegar a ser un buen cirujano,
y ser un buen cirujano es tan emocionante como ser un buen escritor.
Naturalmente, cuando uno escribe unas historias, siente inclinación a
enseñárselas a su esposa o esposo, a los parientes, a los hijos, a los
profesores o a los vecinos. Esto no debe hacerse.
Es una pérdida de tiempo. Todos le dirán que está magníficamente bien
escrito y el autor no mejorará su estilo. También es posible experimentar el
ansia de enviar el original a un autor famoso, pedirle que le eche un
vistazo y que le señale los fallos, ayudándole a escribir algo mejor.
Tampoco hay que hacer tal cosa. Generalmente, los autores son personas muy
ocupadas que no saben cómo corregir las novelas de los demás y sólo un poco
las propias.
¿Qué queda entonces? Es muy sencillo. Enviar las novelas a los editores. Si
una persona escribe una narración corta de ciencia ficción lo mejor que
puede hacer es enviarla a un editor de revistas de ciencia ficción.
¿Que hay miedo al rechazo? No hay que tener miedo. Para todos los autores
primerizos existe una respuesta común y los editores la pronunciarán sin
hostilidad ni miedo, lo aseguro.
Algunos escritores, claro está, venden su primera novela rápidamente. Robert
A. Heinlein lo logró. Y si el autor novel es otro Heinlein también lo
logrará. Sin embargo, si el autor bisoño no es más que otro Isaac Asimov
debe relajarse. Yo fui rechazado doce veces antes de ver aceptada una
novela, y aún hoy día sigo viéndome rechazado de cuando en cuando.
A nadie le gusta verse rechazado. A mí jamás me gustó y cuando me rechazaban
no me gustaba en absoluto, pero continuaba escribiendo otra cosa, y esto es
lo que hay que hacer.
Además, supongamos que uno recibe tantas cartas de rechazo de originales
como para empapelar con ellas el apartamento. Esto hará que la primera
aceptación resulte más sabrosa, más triunfal. La intensidad de este triunfo
será algo que los Heinlein, aceptados desde el primer momento, nunca podrán
saborear.
Por esto, estimulo desde aquí a todos cuantos desean escribir ciencia
ficción a que lo hagan y envíen el resultado a esta revista.
¿Que por qué digo esto? ¿Acaso no nos gustaría a nosotros conseguir relatos
de profesionales célebres ?
Claro que sí, los más posible. Pero los viejos autores fallecieron, otros se
retiraron, algunos se dedican a otra profesión, e incluso muchos se han
oxidado con los años y resultan pesados.
Nosotros necesitamos escritores nuevos que infundan un vigor fresco al
género y tengan en vilo a los escritores viejos. (No hay nada que haga
correr tanto como ver que un chico corre detrás nuestro.)
¿De veras deseamos recibir tantas novelas malas, muchas de las cuales apenas
serán legibles? Sí, lo deseamos porque un editor nunca sabe si el manuscrito
que empieza a leer resultará ser tan excelente como uno de Arthur C. Clarke,
por ejemplo, o su autor llegar a ser una figura tan prominente como Clarke
en el campo de la ciencia ficción.
Por consiguiente, pónganse a escribir, por favor.
© Isaac Asimov.
Tomado de: Isaac Asimov's N° 2 Revista de Ciencia Ficción-Feb 1980 |