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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
4
 
Distopía en tres obras clásicas de la
Ciencia Ficción

El fenómeno complejo de interrelaciones que llamamos Modernidad, bajo cuyas consecuencias aún vivimos, dista mucho de ser algo unitario. En realidad podríamos hablar de diversas modernidades, unas más cartesianas que otras, otras más al estilo de Spinoza, etc. Tenemos, al menos hasta cierto punto, alguna conciencia de esa diversidad en los nombres bajo los que la hemos catalogado, Barroco, Romanticismo, Marxismo, etc. Precisamente en esta ocasión me ocuparé de una de estas modernidades y su relación con tres obras clásicas de la ciencia ficción del siglo XX. Nos referimos a la Distopía y su aparición puntual en las novelas: Nosotros, de Evgueni Zamyatin; Un mundo feliz, de Aldous Huxley; y Farenheit 451, de Ray Bradbury. Nuestra tesis es que sólo en la obra de Bradbury se ofrece una salida a la Distopía que entraña alguna esperanza de reivindicación para la acción humana. 

La Distopía, como su nombre permite intuir, proviene de la Utopía una forma de Modernidad bastante más conocida. Ésta comienza, como sabemos, con un documento literario que tenía una intención de crítica política y social con fuertes ribetes de humanismo, nos referimos, claro está, a Utopía de Moro. A lo largo de los doscientos años siguientes la idea sufrió una serie de transformaciones, que no siendo aquí el tema no ahondaré, que la llevaron a convertirse en una meta no sólo deseable sino alcanzable por el ser humano1. La Utopía presenta como su idea fundamental la existencia de una sociedad humana perfecta en todos los órdenes importantes de su organización gracias a la aplicación de su razón y como consecuencia de esa perfección la felicidad de los hombres. En la idea de la Utopía todos los problemas que agobian a la existencia humana han sido eficientemente resueltos en virtud de las capacidades racionales del hombre, de allí que estas obras no dejen de traslucir un cierto aire frío y cerebral en sus construcciones, digamos que no hay utopías apasionadas2. La utopía es pues el sueño del paraíso en la Tierra realizado por el ser humano y además tiene el presupuesto de la absoluta perfectibilidad del hombre, una idea curiosamente irracional3. Con el devenir de la historia en particular con lo que fue sucediendo desde la segunda mitad del siglo XIX y en la primera del siglo XX, la utopía, como meta perdió el favor de la opinión pública (algo nefasto como sabemos en este país) y hemos terminado en esta suerte de pragmatismo post moderno un tanto cínico. Sin embargo la Utopía fue una idea demasiado bella y cara a la Modernidad como para simplemente desaparecer, nos dejó una hija muy ácida, la Distopía. Si la Utopía nos enseñaba el sueño, la Distopía lo transfiguraba en pesadilla. La utopía nos muestra cómo sería de maravilloso un mundo planificado por la razón humana en la que la irracionalidad y los prejuicios son abandonados y en el que el sentido común, la serenidad y el gobierno del rey filósofo han instaurado la justicia en la Tierra, demostrando que sabiduría y bondad son lo mismo, una especie de paraíso platónico. La Distopía viene a señalar que este mundo perfecto tiene algo de inhumano y de monstruoso; que en la perfección social se ha eliminado algo fundamentalmente humano, algo que es quizá o principalmente irracional y que hace que nuestras decisiones no sean guiadas por una ciega necesidad lógica sino por una serie de consideraciones que son justamente la libertad, además el elemento diferencial entre los hombres, su individualidad personal, sus características especiales se ven anuladas en la Distopía, un elemento omnipresente de lucha es la reivindicación de la propia opción de vida con lo que entraña de contingente, de innecesario e incluso de franco error; si no pudiéramos equivocarnos ¿seríamos libres?

La ciencia ficción, por su lado, es el tipo de literatura que -si seguimos la definición de Asimov- trata acerca de los cambios al nivel de la ciencia y la tecnología, así como de las respuestas humanas a dichos cambios, dentro de lo que sabemos acerca de la ciencia, la tecnología y los seres humanos4, se podrá objetar que hay obras que no se inscriben dentro de esta delimitación y que son llamadas ciencia ficción. Como cualquier definición ésta es arbitraria pero me parece útil porque agrupa el grueso de la producción estándar de este género y porque descalificarla por algunas excepciones es absurdo, siempre hay excepciones. En vista de esto la ciencia ficción es también algo moderno y su origen no se remontaría a antes del siglo XIX5, pues sólo luego de la consolidación de la Revolución Industrial y la transformación de mentalidades que trajo consigo a las poblaciones que estuvieron directa o indirectamente involucradas en ella, fue posible una transformación de la tecnología a un nivel perceptible por el hombre en el término de una vida humana6. Las utopías clásicas no son obras de ciencia ficción, aunque a veces se haya tratado de vincular la genealogía de la ciencia ficción con la de la Utopía. Una obra de ciencia ficción se postula como verosímil, las utopías literarias no lo son ni pretenden serlo, otra cosa son las utopías políticas que se juzgan no sólo posibles sino necesarias, Ketterer hace hincapié en que una narración que tuviese como tema una utopía auténtica carecería de la necesaria tensión argumental mínima como para alcanzar un desarrollo interesante. Simplemente no habría conflicto alguno en la trama. Por ello afirma que la utopía ha generado sólo productos literarios marginales pero que en cambio en el terreno político y cultural ha producido nutridos programas ideológicos7. Además, la idea de un ser humano absolutamente perfecto con un orden de cosas completamente acabado es irracional y la ciencia ficción no trabaja con un supuesto tan irracionalmente racional. Por ello en la ciencia Ficción, particularmente en el siglo XX (en el que existe como un fenómeno coherentemente diferenciado) la forma como la Utopía ha sido asimilada en la ciencia ficción ha sido a través de la Distopía. Generalmente, en las narraciones de ciencia ficción de tema distópico, se postula una Utopía lograda dentro de la cual surge la conciencia de la perfección antinatural de la sociedad en la que se vive, alguna falla en el armazón de la utopía, algo que nos hace sospechar que lo que se vive no es pues perfecto, no es pues una real utopía. En estas obras aparece una disconformidad; algo que no tendría sentido de acuerdo al orden racional de lo perfecto y acabado; usualmente esta inconformidad es encarnada por algún o algunos personajes, a partir de los cuales se cuenta la historia, son ejemplos paradigmáticos Winston, de 1984; El Salvaje, de Un Mundo Feliz o el bombero Montag, de Farenheit 451. En todos ellos surge la incómoda sospecha (que luego se convierte en certeza) de que lo que viven no es la felicidad ni la perfección sino una suerte de contenta dominación, cuando no de estupidez en la que todos colaboran. Las distopías no son relatos de crueles tiranías, sino de cómodos sometimientos. Otras características de la distopía es su vocación urbana, la ciudad es el espacio racionalizado y previsto por antonomasia. En las utopías esto se muestra como un cumplimiento de la razón natural pero en los mundos distópicos la esencia de lo urbano y planificado contribuye al clima de enclaustramiento y de falta de libertad. 


1.- He examinado esta evolución en Utopía y distopía en la Modernidad
     en: Anthropía.
2.- Aunque quizá la idea de utopía como meta realizable por la razón del
     hombre sea una idea sumamente romántica sería interesante estudiar
     este fenómeno.
3.- Ketterer, D. Apocalipsis, utopía y ciencia ficción New Worlds for Old
     110
4.- Asimov, Isaac Introducción: el Primer siglo de la ciencia ficción en "Lo
     mejor de la ciencia Ficción del siglo XIX", Vol. I p. 9
5.- Sobre los orígenes de la ciencia Ficción consultar Aldiss, Bryan. En
     contra de él se puede observar la opinión de Harlan Ellison en
     "Visiones Peligrosas".
6.- Algo paradójico en la Ciencia Ficción es el mismo nombre, La ficción
     no es algo científico y la ciencia nunca puede ser ficticia, este género
     sólo es posible a partir de que la imagen que concibe a la ciencia es
     distinta a la de la literatura y eso sólo ocurre en la modernidad, de tal
     forma que puede surgir un género literario que concilie la ciencia con
     lo ficticio.
7.- Para un estudio sobre las implicancias políticas de la Utopía se puede
     consultar el valioso trabajo de Paul Ricour Ideología y Utopía. 

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