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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Babel 17

Como definir una novela como Babel 17 de Samuel "Chip" R. Delany parece una tarea casi imposible. En el exterior parece una space-opera de tantas. Una tal Alianza se enfrenta a unos enigmáticos Invasores; pero, a medida que se profundiza en ella se ve que es una maravillosa obra sobre el lenguaje y el autodescubrimiento y sobre la manera de comprender la realidad.

En un futuro muy lejano, la célebre poetisa Rydra Wong, cuyas obras son apreciadas en cinco galaxias y experta en todo tipo de lenguajes, es requerida por el alto mando de la Alianza de los Pueblos Terrestres para descifrar el supuesto lenguaje en clave de los Invasores (el enemigo de la Alianza), Babel-17. A medida que lo estudia, presiente donde será el siguiente sabotaje causado por los Invasores, en el centro de armamento de Armsdege, en órbita a la estrella Bellatrix. Un personaje secundario e importante en esta saga será el analista de Rydra, Marcus T'mbwarwa, porque el será confidente del viaje iniciático de Rydra por el enigmático código. Aquí es donde la novela es y no es una space opera al mismo tiempo.

Decimos esto porque en vez de escenas de una batalla cósmica o de explicaciones de física complejas, saltamos inmediatamente a la vida en los arrabales de los pilotos de naves espaciales, en donde Rydra encontrará a una vieja conocida, la navegante Brass, con la que buscará una tripulación completa, consistente en un Oído, una Oreja, un Ojo (una tríada necesaria para navegar en el hiperespacio) y un Navegante ya sea Clase Uno, Dos o Tres. En este caso elegirán a una Navegante muerta clase Uno (pues aparentemente en este mundo futuro se puede congelar a los muertos recientes y hacerlos funcionar como si estuvieran vivos), Mollya Twa, una africana. 

Ahora bien, hay algo que explicar sobre Rydra en esta parte de la novela. Desde el principio se habla de su talento único con los idiomas y eso es, porque, debido a lesiones cerebrales causadas en su infancia, su mente tiene una habilidad única para entender y procesar un idioma, lenguaje o dialecto. Tal es así, que para hablar con los pilotos en su estado "descorporizado" que necesitan para sobrevivir en el hiperespacio, todo el diálogo interno en su mente lo realiza en vasco. Ahora entienden porque esta no es una space-opera convencional. Cuando Mollya es sacada de la estasis en la que se encuentra su cuerpo, regresiona a su lenguaje: el swahili; Rydra rápidamente lo comprende y sirve como traductora entre su tripulación y la Navegante.

En el viaje hacia Armsdege comienzan los sabotajes del enemigo. La nave es cegada y se pone en órbita junto a la Tierra incapaz de salir del sistema solar. Solo Rydra con su talento, en base a un juego de palabras podrá idear una solución rápida. Véase que Delany respeta la estructura de la space-opera convencional en la que el héroe (en este caso, heroína) soluciona una serie de problemas planteados, sólo que en vez de problemas físicos (tecnologías arcanas, anomalías espaciotemporales , paradojas en el tiempo) aquí se trata un campo igual de fascinante: problemas lingüísticos. 

Ya en la citada base, Rydra conocerá al excéntrico maestro de armas de esta, el Barón Ver Dorco, el cual presentará a nuestra heroína una serie de armas, cada cual más letal diseñada para matar con extrema eficacia hasta llegar a los TW-55. Estos son humanoides producto de la biotecnología y técnicas de guerra psicológica más avanzadas, capaces de crear un camaleón físico y social perfecto y en permanente estado de agresión. De hecho resultan ser tan eficaces, que bajo el invisible control de los Invasores uno de ellos se sale de control y mata al Barón; de ahí la nave de Rydra nuevamente es saboteada desde el interior y salta al hiperespacio sin control alguno y dejada a la deriva, cerca de los restos de la nova de Bellatrix. 

Por fortuna, su nave es rescatada por el Tarik de Jebel, uno de muchos caudillos que lideran sus guerras privadas contra los Invasores en ese sector, sin importar que eso signifique saquear naves de la Alianza (llegando al canibalismo). Ahí es donde Rydra conocerá al Carnicero, un personaje fundamental para descifrar el Babel-17, a través de un pasado que no recuerda y de la incapacidad de expresarse en términos de "tu" o "yo". También se introduce a una singular especie: los Ciribianos, amigos de la Alianza, seres que hablan en un idioma basado en los cambios de temperaturas y que son capaces de describir en su lenguaje, una compleja estación termal en solo seis simples palabras. Que el lector no tema, que no le revelaremos el final sorpresa que lo explica todo de manera autoconclusiva. Baste decir que Rydra y el Carnicero son conducidos a un interrogatorio en la Tierra por el general Forester y el doctor T'mbwarwa donde el secreto de los sabotajes y la naturaleza del Babel-17 son revelados por fin.

Samuel Delany es un escritor de la "Nueva Ola" de la ciencia ficción nacido en 1942 en Harlem (es negro) con una sólida formación educativa y muy cercana a las letras en todo momento (está casado con la poetisa Marylin Hacker). Durante la década de los sesenta publicó una abundante producción consistente en obras como "Las Joyas de Aptor" (1962), la trilogía de Toron (1963-65), "La Balada de Beta-2" (1965), "Babel-17" (1966), "Nova" (1968), "La Intersección de Einstein" (1967) y más recientemente la trilogía de Dhalgren (1975), "Tritón" (1976) y "En Cirion Vuelan" (1993). Su obra se caracteriza por tomar nuevos enfoques no siempre bien comprendidos o aceptados a los clichés de la ciencia ficción.

Ha ganado dos premios Nébula antes de cumplir los 25 años por esta novela y "La Intersección de Einstein", así como el Hugo a relato corto por "El Tiempo considerado como una hélice de piedras semipreciosas". También ejerce el campo de la crítica literaria y el cuento corto con libros como The American Shore (crítica), Driftglass (cuentos) y Distant Stars (cuentos). Es un pilar del género entre sus contemporáneos y un ejemplo a seguir entre los autores jóvenes. Actualmente reside en Amherst.

© Daniel Mejía; 19-04-04

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