Marzo 2004

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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Catapultas, sofistas y pederastia: Una reflexión sobre el contexto donde surgió y se osifico el primer paradigma científico

La educación griega en el período descrito se movía a dos niveles, uno elemental conducido por la madre (hasta los seis años) y con asistencia a una escuela (recordemos que la escuela no existía en la época clásica) donde el párvulo era conducido por un esclavo (paidagoogos) que supervisaba hasta los 16 la transmisión de lectura, escritura, cálculo, música y gimnasia; y otro formativo basado en la forma característica de relación amorosa de esa cultura, cual era la pasión afectiva entre un adulto (erastra) y un adolescente (eromeno), traducida en un compañerismo guerrero y una complicidad política, donde el adulto trataba de brillar (como miembro de uno de los grupos de poder local) para afirmarse ante su amado y el adolescente de mostrarse digno mediante una generosa emulación y un aprendizaje de los secretos de la acción ciudadana. Quizás una aproximación inteligente pero no exitosa en ese sentido ha sido Dhalgren, la trilogía de Samuel Delany.

Marrou dirá que "el adolescente recibía de su amante una verdadera educación, que por otra parte se complementaba con la convivencia del círculo de amistades". Y prosigue "El vínculo amoroso va acompañado de una labor formativa por un lado, por el otro de una tarea de maduración, matizada allí de condescendencia paternal, aquí de docilidad y veneración" según la observaban los griegos, de allí que los padres entregaban sin remordimientos sus hijos a sus amigos, ya que consideraban que el vínculo pederástico entre una pareja de amantes era más estrecho que aquel entre padres e hijos.

La ciudad-estado ("club de hombres") y la sociedad respondían a esa camaradería de combate, donde un sólido lazo ataba pederastia, honor y amor a la libertad (uno de los privilegios del civilizado que lo distinguía del bárbaro era precisamente la asunción gozosa de esa homosexualidad). Grecia se plasmó dividida, la exclusión material de las mujeres llevo la amistad amorosa entre hombres a encerrarse de tal manera en si misma, que las dinámicas de ambas subculturas llegaron a ser autoexcluyentes; la constitución de ambientes clausurados y prohibidos al otro sexo impulsaba a cada género por separado a la realización (pero las mujeres no tenían poder real ni derechos así que sus esfuerzos y actividades caían en el vacío, más allá de la fama de Safo, Gorgo y Andrómeda y del amor lésbico)

No obstante, aquellos que rechazaban las costumbres reinantes (ejemplo famoso fueron Pericles y Aspasia) y las noticias y los ejemplos de otras culturas, unidas a los cambios tecnológicos, la insurgencia de regiones próximas a la Hélade que siempre fueron consideradas bárbaras (Macedonia) fueron minando la pederastia como pedagogía hasta que el surgimiento de los sofistas como movimiento colocó contra la pared un método de enseñanza que además de elitista y aislante, empujaba a discrepancias políticas y en ocasiones a oleadas de asesinatos entre amantes insatisfechos en la pugna por el poder al interior da las ciudades-estado, en momentos que etnias diversas presionaban en las fronteras.

Por deducción cae que la enseñanza técnica había recorrido el mismo camino a la sombra del Eros masculino, de allí que la presencia de los especialistas militares por un lado y por otro de los sofistas, quienes ofrecían su capacidad a quien tuviera dinero para pagarla (debemos recordar que como movimiento fueron estimulados inicialmente por las dadivosas donaciones de los tiranos que los convertían en independientes ya que no requerían morar en la corte y anhelaban vagar cual docentes itinerantes) fuera rechazada por los grupos de poder de las ciudades-estado por largo tiempo, ya que la comunidad intelectual pensaba que la comunicación de la ciencia debe reservarse a quien la merezca y no a quien pueda pagarla; la relación neutra desligada de la pasión amorosa no era comprendida, pero terminó por ganarse su espacio y convertirse en una alternativa en una sociedad en cambio.

El debate entre Platón (que se convierte en una especie de ventrílocuo de Sócrates, el auténtico polemista) y los sofistas (Protágoras, Gorgias, Hipias, Pródico, Trasímaco, Antifón, ya desaparecidos para esa fecha) es caricaturesco, ya que sofista había significado "maestro de sabiduría" o "experto en alguna actividad" y Platón manipulando los diálogos (donde Sócrates conserva respeto por sus oponentes) los torna simples artesanos de la persuasión, defensores de lo falso, confundidores de sus adversarios, traficantes de apariencias. En realidad, los sofistas en medio de una profunda crisis de la democracia ateniense, de la decadencia de un sistema de ciudades-estado que estaban jaqueadas por poderosos imperios, eran peligrosos por ofrecer alternativas no coincidentes con las de los grupos de poder político, por ser innovadores fueron perseguidos por quienes lo detentaban (que tuvieron en Platón un aliado formidable) y asediados por los intelectuales conformantes del grupo o a su servicio.

Los sofistas se lanzan a indagar, rechazan el canon y el respeto a la autoridad y crean la necesidad de educarse por la reflexión, no por la fuerza de la costumbre (oráculos, mitos o leyendas heroicas) o por la pedagogía homosexual; se dedican a la enseñanza como misión y oficio pagado, recorren en peregrinación las ciudades-estado educando a los jóvenes y quebrando la relación erastra-eromeno, proponen el pensamiento orientador, la comunicación persuasiva, no tratan de vencer sino de convencer mediante la retórica (técnica que permite hacer verosímil cualquier asunto), deliberan y vinculan creando conocimiento gracias al debate (actitud distinta a la de Sócrates que en su papel de especialista llega a transmitir la verdad y cuyas preguntas están orientadas de tal forma que además de cerradas traen la respuesta implícita como señala De Bono en "El pensamiento paralelo", agregando respecto a los sofistas que "preferían tratar con la realidad construida de las creencias y no con la búsqueda de una verdad fija y absoluta").

Piensan además, que la población (como seres informados que opinan enteradamente) debe dedicarse al cultivo de una virtud política que implique sentido ético y visión de futuro (la modernidad de su planteamiento recusa las visiones parroquiales o parciales sustituyéndolas por una integral), introducen diversidad para elegir adecuadamente y apuntan a la consensualidad; para ellos no hay verdad abstracta sino verdades construidas históricamente que se negocian para alcanzar acuerdos.

Ricardo López señala que la admisión por los sofistas acerca de cada tema como albergador de varias proposiciones supone "renunciar a cualquier criterio de objetividad y abrir un espacio ilimitado a la comunicación y a la libertad de pensamiento", de allí que su relación con el constructivismo y con la concepción social del conocimiento se manifieste a través de "fenómenos interpersonales" y no a través de la "simple existencia de ciertas realidades nacidas de una subjetividad incontrastable". Finalmente destruyen trascendencias para reconstruir con-sensualidades (lo que los coloca en el terreno de los consensualistas contra los universalistas) dando carta abierta a la diversidad y la heterogeneidad, rompiendo de paso la textura uniforme de la verdad absoluta que emerge de la caverna platoniana, aún presente en muchas mentes que se consideran progresistas y tan frecuentes en el mundillo de los escritores de ciencia ficción, quienes si desean alternar con el futuro deberían propulsar el paradigma de la complejidad autoorganizada. 

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Bibliografía

1.- De Bono, Edward: El Pensamiento Paralelo. De Sócrates a De Bono,
     Contextos N°28, Paidós, México, 1995
2.- Koestler, Arthur: "La era heroica" en "Los sonámbulos", Biblioteca
     Científica N°51, Salvat Editores, Barcelona, 1986
3.- López Pérez, Ricardo: "Los sofistas y el consensualismo. Elementos
     para discutir sobre el problema de la fundamentación de la ética" en
     "Cinta de Mobius" N°1, Revista Electrónica de la Facultad de Ciencias
     Sociales, Universidad de Chile, Santiago, Setiembre 1997.
4.- Marrou, Henri-Irénée: "La pederastia como educación" en "Historia de
     la educación en la antigüedad", FCE, México, 1998
5.- Soedel, Werner & Foley, Vernard: "Catapultas antiguas" en
     "Investigación y Ciencia" N°32, Prensa Científica, Barcelona, May1979

© Luis Bolaños; 7-2-2004

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