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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
4
 
El día después de mañana

La ambivalencia que despierta esta película es avasallante, uno no sabe si tildarla de bodrio comercial o pasable cinta de desastres. Aun cuando los temas planteados son interesantes -un desastre ecológico a escala planetaria, los científicos que luchan corporativamente para evitar el desastre, el juego de los intereses económicos que condicionan las decisiones en pro de un desarrollo ecológico y responsable- el desarrollo no puede ser mas pueril y anodino.

Roland Emmerich, director de Godzilla, Día de la independencia, El patriota, etc. es conocido por plantear superproducciones que tienen como objetivo principal la taquilla y aun cuando algunas de las películas que ha filmado no carecen de interés -es decir la pura diversión, el pasar el rato; que no es nada desdeñable dicho sea de paso- en esta película yerra groseramente, pues uno tiene la sensación de estar viendo dos películas. La primera que es el planteo y desenlace de la catástrofe ecológica -una alteración de la temperatura de las corrientes oceánicas debido al efecto invernadero ocasiona el advenimiento de una era glacial- ello esta planteado muy bien y los efectos visuales son excelentes, podemos apreciar los prolegómenos del fenómeno y como los tifones destruyen la ciudad de Los Ángeles, hasta aquí todo marchan muy bien pero el director en un afán de introducir el elemento humano en la historia hace que el héroe (el científico que plantea la hipótesis del desastre ecológico) vaya a salvar a su hijo que esta en la ciudad de Nueva York, a partir de aquí la película entra en una espiral descendente, se suceden una serie de escenas que tratan de dar cuenta de la "heroica" lucha por sobrevivir del hijo del científico y de la marcha de este hacia el rescate del hijo. Se suceden una serie de incoherencias arguméntales cada una mas risible que la otra, como cuando uno de los muchachos dice que va a buscar su hermanito y finalmente se olvida de el y sin un ápice de culpabilidad, ni nada, sencillamente desaparece del guión. Asimismo para conservar el calor los refugiados en la biblioteca central de Nueva York se dedican a quemar libros, cuando hay abundantes muebles de madera que podrían usar. 

Simultáneamente se narra como toda la civilización occidental perece y tiene que refugiarse en el sur -en el tercer mundo- estas escenas si son verdaderamente buenas y algunas de ellas hilarantes, como cuando se nos informa que los Estados Unidos ha condonado la deuda externa ha cambio de que dejen ingresar a sus habitantes a México -¡caray porque no llega ya esa era glacial!- 

Finalmente Emmerich se decide por una película complaciente y por el mínimo denominador común, los buenos se salvan y los Estados Unidos resurgen, fuera de sus tierras pero resurgen. Si solo se hubiese obviado la idea del rescate filial la película seria mucho mejor. 

Así el espectador queda sorprendido por la película, malamente sorprendido volvemos a decir. Y mas aun el espectador de ciencia ficción que por un momento llega a pensar que va a ver un buen espectáculo. Como cuando se plantea el descubrimiento de la catástrofe y de como los científicos encargados del seguimiento metereologico cumplen su misión hasta el fin. 

Lamentablemente no sucede así, estamos ante una película prescindible que tiene unos 30 minutos iniciales muy buenos pero que luego naufraga en un mar de imprecisiones arguméntales, victima de su afán de contar una historia "humana" -papá e hijo incomprendido- que para la escala del desastre que se esta produciendo -!el fin del mundo como lo conocemos!- es irrelevante o al menos la forma de hacerlo no era la mas adecuada. Véala a su propio riesgo.

©
Víctor Pretell; 13-06-04

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