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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
4
 
Neón y la víbora

"¡Tenga cuidado con las víboras!" - me dice un chico llamado Neón que camina por un sendero en medio del bosque de eucaliptos. Un valle fértil con andenes y sembríos se vislumbra entre los matorrales. La altiplanicie está rodeada de montañas que esconden sus cimas bajo nubes peregrinas. Acaba de llover y el camino está enlodado. Sonríe al ver mis cabellos revueltos y ondulantes. Con mi curiosidad femenina, lo observo con benevolencia. 
"Yo me llamo Neón. Dice mi "taita" que es porque mi mamá cuando dio a luz fue bajo la luz neón que trajeron al pueblo cuando nací."
Lo escucho, divertida. Escojo un palo del arbusto y me fabrico yo también un bastón con mi cuchillo, como veo que hace Neón. 
"Aquí estoy siempre, sabe usted, porque este arbusto le hace bien a mis cabritas y cuando se han comido toditas las hojitas de abajo, yo corto las ramas de más arriba y las dejo caer; entonces, ellas engullen todo. Luego las llevo hasta el río para calmar su sed pero no las dejo beber mucho. El río, sabe usted, es traicionero, a veces sube tanto que se las puede llevar y a veces baja tantito que apenas un chorrito llega pero siempre hay agua y nunca se seca del todo. El río es bueno porque trae agua."
Claro que el agua es indispensable para la vida, por eso descubro el pueblo con sus casitas de adobe rodeadas de floripondios y áloes que suben por la pendiente cerca al río.
"Desde que llegaron esas máquinas que hacen tanto ruido, las cabras se asustan. La verdad es que a mí me gustaba más antes cuando no había nadie por ninguna parte porque era tan tranquilito y tan bonito y todo esto que se ve era mío. Pero ahora no puedo ir abajo porque me largan con gritos. Allá, llegan como pájaros y no les gusta que me acerque con las cabras porque están sacando piedras y el desmonte una vez me mató una cabra por la tremenda roca que cayó desde lo alto."
Es peligroso. Neón parece un chico intrépido pero debería ser más responsable. No debe acercarse a nuestro Campo.
"Por otro lado, no estoy tan mal porque ahora ya tengo zapatos. ¿Por qué me mira los pies? ¿No me cree? No me los pongo todos los días, pero yo sí tengo zapatos aunque no los uso para que no se ensucien ni se rompan. Sólo me pongo los zapatos y otro pantalón cuando me lleva el "taita" al pueblo. Si me ven así no más todo roto dirán que soy hijo de quién, pues... 
"Mi viejo es tan regañón que me golpea cuando bebe aguardiente pero en el fondo es bueno y me lleva de noche al pueblo para que me haga hombre y me compra medio vaso de cerveza, chicharrón de chancho y tamales de maíz." 
Repito que es muy peligroso acercarse al Campo de Aterrizaje. Debe buscar otras ocupaciones.
"¿Que, qué hago todo el día? Pues verá usted, como le decía antes, por aquí hay víboras y hay que tener cuidado. El "taita" las caza, ¿sabe usted? con un palo con dos puntas, con cuidadito para que no le piquen. Luego le saca el veneno y lo vende a la botica. "Muchas de estas sierpes ya se han espantado con tanto gentío y máquinas que truenan. Una vez casi mato una víbora pero se escapó. Yo no grité, aunque me daba miedo cuando me silbaba con su lengua afilada bien afuera como para picarme. La verdad, la verdad, es que yo creo que me reconoció, que supo que yo era yo y por eso nada más no me picó."
Supongo que las sierpes de la zona reconocen a la gente y pican solamente a las personas que les caen antipáticas. Habrá que ver cómo saben quién es quién. 
"¿Que cómo me reconoció? ¿No sabe usted que las víboras nacen así nada más del pelo de uno? ¿Que cada serpiente es un cabello? No se ría, porque yo tampoco creía hasta que vi a esa maldita que me miraba como si supiera quién era yo. Ya he hecho la prueba una vez, porque ellas crecen en el agua. "Un día, en un charco que quedó del río, puse un puñado de cabello que arranqué de mi cabeza, para que hiciera cría y naciera alguna víbora. Fui a ver y ¡mire usted! que una tarde paso por allí y ¿qué me encuentro? ¡Una víbora en el charco que había crecido de mi pelo! ¡De este cabello mío, de mí! Era una víbora Neón, como yo... así le puse de nombre."
Por algún lugar voy a encontrar a una sierpe que tiene el nombre asombroso de Neón. No debe ser de las nuestras. Debe ser de otra especie como este chico Neón.
"Por eso yo digo que no me picó esa vez, pues segurito que me reconoció que era yo quien le dio vida y no quiso morderme. Pero, ya me voy. Si las cabras tiran para el monte tengo que sudar luego para traerlas de regreso. Adiós, ¡y tenga cuidado con las víboras porque muerden hasta a sus parientes!"
Me despedí de Neón y eché un cabello mío en el primer charco de agua de lluvia que encontré. Al rato, observé una víbora pequeña que asomaba su cabeza por la orilla. ¿Será hija mía?, me pregunto. Seguramente, si es cierto lo que cuenta Neón, me respondo a mí misma. Pero es mejor que no la toque ni me acerque ni la fastidie con el palo, porque, como dice el chico, ¡muerden hasta a sus parientes! 
De regreso a la Base de Exploración Intergaláctica, relato mi experiencia. Por más que trato de convencerlos, nadie cree que hay una víbora allá afuera, en el charco de agua de la lluvia, que ha nacido esta mañana de mí misma. Es una desilusión que piensen que soy demasiado pequeña todavía. Aunque es verdad que las serpientes nacen del cabello, no me explico cómo este muchacho andino, tan sencillo y puro, ha adivinado nuestra mítica idiosincrasia. Reflexionando sobre el hecho de dejar parte de mi esencia en este planeta tan lejano, me invade la íntima satisfacción de haber generado una copia mía. Aunque mis compañeros lo duden, mi facsímil, mi vástago, mi cría se desarrollará en este mundo lejano y perdurable.
Entonces, feliz de haber procreado por primera vez, voy frente al espejo a contemplarme y peino con fruición mis enredados y serpentinos cabellos de Medusa.

© Adriana Alarco; 13-04-04.

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Adriana Alarco
Nacida en Lima, Perú, y casada con un economista italiano. Tiene tres hijas, dos viven en Italia y una vive en Méjico, y 4 nietos pequeños.
Trabaja como traductora, al inglés, italiano y castellano.
Acompañando a su esposo ha vivido en la sierra del Perú, cuando la compañía italiana donde trabajó construyó hidroeléctricas, represas,
carreteras, etc., en campamentos alejados y desolados.

Su produccion bibliografica ha estado orientada al Teatro y relato infantil-juvenil. Donde ha desarrollado una profusa labor. Asimismo ha escrito varios libros sobre temas variados que van desde las plantas medicinales hasta los minerales peruanos.

Recientemente ha decantado su produccion a la literatura de Ciencia Ficcion donde tiene publicado ya varios relatos en las diferentes revistas electronicas que circulan por la red.

Bibliografia de CF&F
.- Trocitos de Vida
.- Laboratorio de Robots
.- Dudas en la Niebla
.- Alas de Mariposa
.- Desde la Luna por el
   Arcoiris
.- Un Cierto Extraño Ser
.- El Plato del Forastero
.- Meteorito
.- Neón y la víbora
.- Lorenzo del mar
.- Cuentos de la bruja
   Brujilda
Los Humanoides
El día después de mañana
Van Helsing
El arte de Tim White
 

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