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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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La "europeización" de la biota planetaria o la "terranización" de los planetas alienígenas

Cuando reflexionamos sobre las relaciones con otros planetas y culturas alienígenas (sobre todo agrarias), una tentación permanente consiste en comparar nuestros sistemas agrícolas con los encontrados en el momento del contacto o los que surgen al socaire de la transición. Las relaciones establecidas entre los conquistadores europeos y el luego denominado Tercer Mundo sirven de marco para saber que es lo que debemos evitar. Si partimos de la integralidad que debe existir entre cultura y naturaleza, los sistemas desplegados por los alienígenas en sus planetas deben ser mas eficientes que cualquier diseño enarbolado por nosotros los recién llegados.

También, el sistema agrícola preexistente en el continente americano al Siglo XVI, era palmariamente mas eficiente que su contemporáneo europeo, el variado alimento (recordar que los Andes, desde el sur colombiano hasta el norte argentino constituye uno de los centros de dispersión Vavilov de domesticación de especies) poseía valores de reciprocidad e intercambio, y funcionaba como un sistema heterogéneo y con capacidad de autoorganización; casi con seguridad las razones no eran éticas, estaban poderosamente influidas por las características ecológicas; y la tecnología surgida también llevaba esa impronta, ya que la fuerza de trabajo intensiva de altísima productividad, grandiosas obras ingenieriles y sin animales de tiro -ni por tanto arado- inseparables de las civilizaciones americanas se debilitó y prácticamente se desintegro ante el trasplante de un modelo colonial de explotación minera y ganadería extensiva con ejemplares de la biota europea, que requería de migraciones internas forzadas y la demolición de andenes y similares. La debacle demográfica que acompaño a este proceso producto sobre todo de las enfermedades y de ruptura de patrones psicológicos (que conducen al suicidio y la inmovilidad) redujo la población, tan solo al interior de los limites de Perú de 12 millones a 300.000 en el transcurso de 8 décadas (revisar Sánchez Albornoz)

Sinópticamente lo europeo tendía a la homogenización, la extracción y el monocultivo. Los motivos de ese molde angosto y estrangulante evidentemente tampoco eran éticos. Por si acaso, el análisis en términos de gasto energético, según los trabajos de Rappaport, Odum, Cottrell, Pimentel, Leach, Chapman, Foley, demuestra que la eficiencia de la agricultura moderna es inferior al de la agricultura tradicional. Quizás, el punto de inflexión viene ya de ese momento y por eso es tan difícil recuperarlo, sobre todo tras el "daño colateral" provocado por la "Revolución Verde".

El proceso de antropización que abarcaba desde las sociedades polinesias hasta los innuits pasando por los champsa, croatas, hausas, navajos, tan diversos y complementarios, tan ricos (pensemos en los onas y su increíble resistencia al frío, adquirida por selección y hoy, por su extinción, perdida para siempre) fue brutalmente interrumpido y en lugar de un ecumenismo multiétnico tuvimos un sectarismo monocromo. Frecuentemente hallamos en el desarrollo de los imperios galácticos la impronta de este mecanismo, es mas ciertos universos han sido creados por sus autores haciendo caso omiso de la variedad, ley de vida, para plantearnos la imposible realidad de una solo especie, homo sapiens, en el cosmos.

Un cataclismo biocultural de tal magnitud como el ocurrido en los continentes invadidos y conquistados por los europeos, tuvo que influir perentoriamente en el transcurso posterior de la historia, trastocando los andamiajes que minuciosa y automáticamente -muchos mirando en direcciones opuestas o adosándose por la espalda-, erigió durante milenios la humanidad. Junto a las bestias domesticadas recalaron las silvestres y las plagas, al lado de las semillas nutricias y embellecedoras habituales viajaron (y después proliferaron) las malas hierbas y semejantes, fusionadas todas con las tecnologías correspondientes. La ausencia de predadores específicos les brindó a las "especies ilegalmente llegadas" una ventaja adicional; por ejemplo, las reses apeadas preferían las jugosas gramíneas locales dejando de lado a sus compañeras de viaje, que por coevolución habían aprendido a desplegar mecanismos de defensa contra sus dientes; los ganados proliferaban fabulosamente, al extremo que eran los abanderados de la colonización, por ejemplo: una manada de cimarrones en Tucumán a principios del XVII desfiló durante un día entero antes de permitir el paso de los viajeros que registraron el acontecimiento. Semejantes maravillas son con frecuencia descritas en estado de gracia por autores como Lem o Vance (el tropel de sudorosos alienígenas que galopa, trota, se desliza o corre con los astronautas en Edén o la prolija descripción de los extraterrestres de Tschai)

Recuérdese la eclosión y ocaso de las culturas de las praderas de Norteamérica, gracias al bisonte autóctono y los mustangos descendientes de los corceles desembarcados por los guerreros hispanos, extraviados, atrapados en batallas y/o abandonados a su suerte; las praderas norteamericanas del Siglo XVII son un bello ejemplo de confluencia orgánica y social donde las bandas de cazadores y recolectores pedestres y los poblados de agricultores sedentarios bajo dirección centralizada de jefes hereditarios y sacerdotes llegan a la economía de caza a caballo, primero con arco y luego con fusil adaptada a la ecología del bisonte que imponía la dispersión y la independencia de las bandas durante el invierno y la concentración y la dependencia recíproca en el verano para las grandes cacerías; paradójicamente, brutalmente sometidos y exterminados los bisontes en el XIX debido a la expansión ferrocarrilera y la genocida política de población aplicada por las sucesivas administraciones gubernamentales USA, entraran como sombras a otro modo de producción, el capitalista, para desintegrarse y languidecer. Kevin Costner en "Danzando con lobo" traza las líneas de una acción alternativa, respetuosa y comprensiva, que nunca fue puesta en práctica.

Los enfermedades ocasionadas por los gérmenes importados segaban a los moradores originarios, su dilatado aislamiento les impidió que generasen mecanismos de resistencia a las enfermedades del Viejo Mundo. La hecatombe demográfica acaecida se compara con la de una conflagración nuclear de intensidad media: Chaunu en "Conquista y Explotación de Nuevos Mundos" afirma que al Descubrimiento representábamos el 20% de la humanidad, un siglo mas tarde un espeluznante 3%, incluidos inmigrantes; peor aún, según Wrong en "Población y Sociedad" a mediados del XVIII nos desplomamos a 1.6%, y nunca nos hemos recuperado, las proyecciones de la ONU para los 500 Años bordeaban 14%. Al rasgarse las estabilizadas lindes de los habitats que mantuvieron constreñidos a los microorganismos (efecto de la planetización capitalista) se forjó la denominada por Borah "unificación microbiana del mundo". Por eso, ante tales resultados persistimos: con "conciencia ambiental" y "comprensión ecológica" debemos retornar a un "pacto inteligente con la naturaleza", donde las tecnologías utilizadas y los procesos sociales globales y locales, se encuentren nuevamente relacionadas con su entorno. Creo que George Martín enfoca acertadamente en los viajes legendarios de Tuf los problemas demográficos y ecológicos de manera inteligente y entretenida.

Alfred Crosby, historiador de la Universidad de Texas, que estudia la expansión biológica de Europa, nos permite tomar algunos ejemplos de sus obras: "El imperialismo Ecológico" y "El intercambio colombino", para ilustrar el transcurso aterrador que culminó con la europeización de la biota planetaria:
Las primeras catástrofes ecológicas acarreadas por los colonizadores ocurrieron en islas o archipiélagos, que por sus características quedaron afectadas, en ocasiones para siempre:

  1. En Madeira, recubierta de árboles, prenden fuego para hacerse un lugarcito bajo el sol y sembrar, vivir, soñar. El incendio se descontrola, Madeira se convierte en una tea, deben reembarcarse y esperar en el mar a que las llamas se apaguen para regresar.

  2. En Porto Santo al desembarcar sueltan una coneja con sus crías, que proliferan sin predadores que los controlen, devoran los sembríos y los recién arribados colonos tienen que abandonar la isla por hambre.

  3. En Canarias los guanches resisten hasta que un germen los abate; de 15.000 en 1494, sobreviven un par de decenas en 1541, a fines de siglo todos han expirado. Sin moradores que estorben, los mecanismos son similares siempre: talar los bosques e instalar pastizales, las laderas peladas se convierten en cárcavas, la erosión triunfa.

Tanto Ursula La Guin como los hermanos Strugatski han incursionado en esas hecatombes demográficas o ecológicas que podríamos eventualmente provocar con nuestra intervención en noveletas como El nombre del mundo es bosque o Cataclismo en Iris.

La invasión de los archipiélagos entre Europa y América inaugura el funcionamiento de una maquinaria inclemente que actúa de idéntica forma donde quiera que se emplaza: destrucción del entorno autóctono, exterminio de los aborígenes si es posible, constante reducción de su número a cantidades irrisorias; los migrantes europeos gustan de los espacios vacíos para planificarlos a su modo mediante la introducción de una biota europea y el repoblamiento con la población excedente del imperio, gentes que por sus escasas luces no logran avizorar que existe algo mas allá de su deprimido horizonte cultural y que lo impondrán o por lo menos ese será su empeño donde quiera que arriban. No ganarán todas las peleas con la ecología, pero le ocasionarán heridas gravísimas a la naturaleza, de las cuales aún podemos observar las cicatrices en cualquier país del planeta.

Friederici en "El carácter del descubrimiento y de la conquista de América" comenta los cambios operados en la imagen del paisaje de Norteamérica, sobre todo de USA, y argumenta con abundancia de ejemplos que pueden inferirse estragos mucho mayores que los ocurridos en el resto del continente; quedaban, en el momento que finalizó su investigación (1920), escasos sitios donde pudieran encontrarse parajes con el espectro original de especies.

Plantas, animales, microorganismos y gente fueron los elementos claves de la colonización; donde el clima era semejante, en las denominadas "Nuevas Europas", fue mas fácil: se dispersaban "malas hierbas", se asilvestraban los animales introducidos; la manera como se multiplicaron los colonos y sus ovejas en Nueva Zelanda es un modelo de comportamiento salvaje: apenas llegar, quemaron los bosques de las islas, en ese entonces mas densos que los del Amazonas (no dejo de pensar en las especies aniquiladas, quizás anidaba allí la cura para el cáncer o el SIDA), regaron en las cenizas semillas de trébol, excelente forraje que medraba cómodamente en cualquier prado de Inglaterra, Escocia o Gales. No prosperaba y no encontraban la razón, debían resembrarlo cada temporada, hasta que la hermana de un misionero introdujo panales, las abejas enjambraron, polinizaron el trébol, que por fin se desparramó por valles y collados, mas allá de las expectativas de los colonos, el ganado se reprodujo a porradas (con el recuerdo de esta narración debemos aquilatar el cinismo de esa propaganda de Anchor que propalaban por la TV peruana cuando insistían en que Nueva Zelanda es uno de los pocos lugares "verdes" que quedaban sobre la faz del planeta... y uno dice Si, pero a que costo).

La entronización de las "biotas mixtas" fue incontenible. A costa de muerte y destrucción, los migrantes edificaron un entorno similar al que abandonaban, utilizando el discurso justificatorio del "progreso"; nutridos por la ideología religiosa de raigambre judeo-cristiana, encubrían la lógica imperial: homogenizar lo diverso. Es frecuente encontrar razonamientos similares en nuestro genero de la CF, con frecuencia por que esa es la filosofía implícita y la ideología de los escritores, y no por que deseen levantar argumentos que expliquen satisfactoriamente semejantes latrocinios, de allí que Heinlein o Anderson puedan ser excelentes o entretenidos y frecuentemente humanistas, pero la urdimbre de sus razonamientos tiende a armarse para marchar por la ruta trazada por los monjes medievales que construyeron el paradigma científico de la simplicidad (aun vigente entre la mayoría de nosotros) y autores mucho mas complejos como China Mieville devengan como abanderados de la CF que se esta entroncando con los procesos actuales. No renegamos de los clásicos pero reconocemos sus limitaciones y encontramos en la nueva generación de autores europeos y estadounidenses algunos ejemplos que permiten afirmar que ellos mas bien han asumido el bagaje aportado por los latinoamericanos para el andamiaje y la textura de sus textos, así que en este caso se produciría una inseminación múltiple de formas y contenidos, lo cual redundara en beneficio de la comunidad cienciaficcionera, por que en la mixtura y la diversidad reside la esencia de toda vida.

© Luis Bolaños; 08-06-04.

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