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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
4
 
Las series de CF V: Los príncipes demonio

No todas las series de Ciencia Ficción tratan de grandes epopeyas del futuro de la civilización, o bien explican de modo detallado el tinglado de la civilización en que se desarrolla. Muestra de ello es la serie de los Príncipes Demonio de Jack Vance. Esta serie lo es por el hilo conductor de las peripecias de un personaje dado, en este caso las peripecias del asesino galáctico Kirth Gersen.

Jack Vance o John Holbrook Vance (1916) como se llama realmente, es un autor inclasificable dentro del amplio mundo de la ciencia ficción actual. Es un escritor profesional ya desde los años 50 en  que empezó entrando por la puerta grande  con la recopilación de relatos titulada “La Tierra Moribunda” que empezaría la serie del mismo nombre. Entonces comenzó una muy variada y rica producción de novelas y relatos, la mayor parte de ellos dentro del rango de space-opera. Pero conste una cosa. Si Vance hace una space-opera, lo último que puede esperarse de él es decepcionar al lector. En una obra de Vance uno encontrará alienígenas exóticos, no en el aspecto físico sino en el pensamiento. En algunas ocasiones (como en la novelas Emphirio y Los Wankh) no habrá  confrontación directa con ellos, siendo por eso más misteriosos y fascinantes. Vance crea con lujo de detalles, mundos y civilizaciones enteras, como si hubiera vivido ahí. Sus mundos son profundamente conservadores, en el amplio sentido de la palabra. Su modo de vida no cambia fácilmente; cada comunidad posee un estilo de vida único que defienden furiosamente. De hecho la noción de cambio no es algo que aparezca en las obras de Vance. Pero el cuidadosamente trabajado decorado sostiene la novela junto con la trama, la cual suele ser muchas veces detectivesca (no en vano Vance es también un escritor de misterio, ganador del prestigioso premio Edgar). Además la aventura está asegurada en cada una de sus obras,  y a un ritmo endiablado.

El futuro que se nos narra en los cinco libros que conforman el ciclo de los Príncipes Demonio es uno poco usual respecto a las reglas de la CF. Toda la información nos llega por fragmentos de los libros supuestamente escritos en ese mundo. Gracias a ellos sabemos que hay un gobierno universal llamado la Oikumene, con un monarca en la Tierra; los mundos fuera de su ámbito (que no son pocos) son llamados el Más Allá y son considerados una área fuera de la ley y por lo tanto peligrosa. Existe un medio universal de transporte interestelar llamado Interfisión Jarnell, pero como suele suceder en las obras de Vance la  especulación científica no es un recurso necesario. Se ha establecido un cuerpo de policía común, la PCI (Policía Coordinada Interplanetaria) que hace labores de espionaje en el Más Allá, mediante los agentes llamados “comadrejas”; e irónicamente ello ha creado la única organización de ese lado de la galaxia: el cuerpo anticomadrejas. Hay una moneda universal llamada UCL (Unidad de Curso Legal) que supuestamente es infalsificable, etc.

El argumento es simple: alrededor de la década del 1530 según el calendario post-año 2000, un hombre llamado Kirth Gersen, entrenado en las artes del asesinato, busca la venganza al matar a los cinco Príncipes Demonio: Attel Malagate, Kokkor Hekkus, Viole Falushe, Lens Larque y Howard Alan Treesong, que saquearon en su infancia el planeta donde vivía y mataron o esclavizaron a todos los que amaba. Al no tener nada que perder y un amplio número de recursos a su disposición  –que se irán ampliando conforme pasen las novelas, sin caer por ello en la mediocridad del superhombre van Vogtiano–Gersen  emprenderá una labor de detective espacial para descubrir en cada novela a cada uno de estos criminales, y de paso salvar a la galaxia de sus crímenes. Pero a lo largo de las obras, Gersen reconoce que lo que hace no es justicia. Vance juega aquí con la moralidad del protagonista, pero no se reduce a ser un Orson Scott Card cualquiera. En vez de atormentar al héroe con los conceptos del bien o del mal, lo hace seguir adelante en su misión políticamente incorrecta y te hace sentir que Gersen es un personaje un poco hueco por su dedicación monomaniaca. Algunas veces él será el que ejecute la venganza (ojo, no justicia), otras veces lo serán personajes ajenos a Gersen. Pero no por eso está exenta de reflexiones la serie. En los fragmentos que hablan de la creación de la PCI se narra los problemas que implica tener un organismo encargado de hacer cumplir la ley con demasiado poder propio, sin salvaguardas que mantengan la responsabilidad en su dirección. Una realidad que los peruanos hemos experimentado muchas veces.

 Las novelas que conforman la serie son:

.- El Rey Estelar (1964)
.-
La Máquina de Matar (1964)
.-
El Palacio del Amor (1967)
.-
El Rostro (1979)
.-
El Libro de los Sueños (1981)

Cada libro está dedicado a un Príncipe Demonio distinto. En la primera novela Gersen se enfrenta a Attel Malagate, en la segunda a Kokkor Hekkus, en la tercera a Viole Falushe,  en la cuarta a Lens Larque y en la quinta a Howard Alan Treesong. Cada novela se planteará la intriga de como logra Gersen sacar de su escondite al criminal de cuestión y lo ejecuta, ejerciéndose una labor detectivesca más bien intelectual que científica. En eso consiste la naturaleza de las novelas. En la labor detectivesca que debe realizarse para descubrir y ejecutar a cada criminal. Se podría decir que estos cinco libros son un ciclo de novelas de detectives espacial.

Para cada obra se crea uno o más mundos –ya sea dentro de la Oikumene o el Más Allá–, cada cual único a su manera y producto de una poderosa imaginación. En El Rey Estelar se crea un mundo bucólico inexplorado por el Hombre que Attel Malagate –un Rey Estelar, un humanoide hostil a los humanos normales– desea como base de operaciones. En La Maquina de Matar, Vance presenta tanto al planeta Intercambio –donde se negocian las operaciones de rapto del Más Allá– , así como a Thamber, un mundo que bien podría haber salido de una novela de fantasía, con bárbaros, princesas y castillos. En El Palacio del Amor se muestra el planeta de los envenenadores, Sakovy, donde viven los maestros de ese arte en la galaxia. En El Rostro, Vance crea la compleja sociedad Darsh del planeta Dar Sai, que se maneja por estrictos códigos, uno de los cuales es no ser amable con los extranjeros ni con los vecinos…

A lo largo de las 5 novelas no asistimos a ninguna evolución de carácter de los personajes, ni a ningún final feliz. Como Gersen lo admite tras haber matado al último de sus enemigos: “Todo ha terminado. Estoy acabado”. Si se va a leer esta obra va a ser por los giros en el argumento que plantea el autor, puesto que sacar al descubierto de sus escondites, a cada uno de esas mentes maestras del crimen no va a ser tarea fácil, mucho menos asesinarlos. Cada uno de estos criminales es único en su descripción. De Attel Malagate sabemos que es un Rey Estelar, miembro de un pueblo orgulloso y cruel , que se camufla entre los hombres a la hora de delinquir. Kokkor Hekkus es conocido por su especialidad : el arte de provocar terror en los corazones humanos. Viole Falushe está obsesionado por el amor de su juventud, Jheral Tinzy, que lo abandono en sus años mozos, y por ello ha creado, cual grotesca parodia, El Palacio del Amor en un mundo secreto. Lens Larque posee un ego dispuesto a cambiar la forma de los planetas, con tal de satisfacer sus necesidades; y Howard Alan Treesong (des)varía entre el genio criminal y la locura en ocasiones, creador de un mundo fantástico en su diario de juventud y con ansias de venganza tan o más grandes que las que motivan a sus compañeros. De hecho el  leit-motiv de la venganza o desagravio personal está muy presente en estas novelas: Malagate siente un profundo odio a los humanos, Hekkus lo tiene respecto a los bárbaros de Thamber; Falushe a Jeral Thinzy; Larque a un señor de una casa  del plantea Llalarkno; y Treesong a  los miembros de su promoción de escuela. En parte será ese odio desmedido lo que hará que los poderosos Príncipes Demonio salgan de sus escondites y vayan a su ruina uno por uno.

Y no falta acción. Muchas veces Gersen se ve forzado a luchar con los matones de los Príncipes con desiguales resultados, pero siempre triunfando al final por su astucia (como cuando envenena de antemano al sarkoy al servicio de Attel Malagate). Además para acercarse a su objetivo, tiene que realizar todo tipo de proezas, como cuando gana el juego de hadaul en Dar Sai: un juego en el que todo vale para eliminar al oponente. Mucho menos faltan esos personajes tan únicos de Vance, como Navarth, el poeta loco, a quien Gersen conoce en la búsqueda de Viole Falushe: un libertino, aprovechado, y licencioso que contrasta con la personalidad un poco seca y recatada de Gersen, pero con quien el destino o el azar le llevarán a hacer una alianza común.

Como se ha visto estas novelas están llenas de nombres exóticos, civilizaciones únicas, escenas de pelea bien construidas y a pesar de los anacronismos (como el hecho que en las primeras novelas de la serie, los computadores sean del tipo ENIAC) forman una serie consistente consigo misma y muy recomendable para el lector tanto primerizo como experimentado de CF. En pocas palabras, está hecha para entretener.

©
Daniel Mejía; 28-12-2003.

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