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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Ciencia Ficcion: un punto de vista personal

Otra de las grandes cualidades de la moderna ciencia ficción reside en algunas de las formas artísticas que pone de manifiesto. Llegar a tener una imagen mental de como debe ser la superficie de otro planeta ya es algo, pero examinar cualquiera de las pinturas meticulosas de la misma escena debidas a Chesley Bonestell en su primera época es algo muy distinto. El sentido del maravilloso mundo astronómico es espléndidamente plasmado por algunos de los mejores artistas contemporáneos: Don Davis, Jon Lomberg, Rick Sternbach, Robert McCall. Y en el verso de Diane Ackerman puede entreverse el anuncio de una poesía astronómica madura, plenamente en sintonía con los temas habituales de la ciencia ficción.

Las ideas de la ciencia ficción se presentan en la actualidad de muy diversas maneras. Tenemos los escritores de ciencia ficción como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke, capaces de proporcionar resúmenes convincentes y brillantes en forma no ficticia de muchos aspectos de la ciencia y la sociedad. Algunos científicos contemporáneos han llegado a un publico mas amplio a través de la ciencia ficción. Por ejemplo, en la interesante novela The Listeners, de James Gunn, se encuentra el siguiente comentario enunciado hace cincuenta años sobre mi colega, el astrónomo Frank Drake: "¡Drake! ¿Qué es lo que sabia?". Pues resultó que mucho. También encontramos verdadera ciencia ficción disfrazada de hechos en una vasta proliferación de escritos y sistemas y organizaciones de creyentes pseudocientificos.

Un escritor de ciencia ficción, L. Ron Hubbard, ha fundado un culto con no poca aceptación llamado Cientologia, inventado, según me han referido, en una sola noche tras una apuesta, según la cual tenia que hacer lo mismo que Freud, inventar una religión y ganarse la vida con ella. Las ideas clásicas de la ciencia ficción han quedado institucionalizadas en los objetos voladores no identificados y en los sistemas que creen en astronautas en la antigüedad -aunque tengo reparos al no asegurar que Stanley Weinbaum (en The Valley of Dreams) lo hizo mejor, y antes, que Erich von Daniken y R. De Witt en Within the Pyramid consigue anticiparse tanto a von Daniken como a Velikovsky y ofrecer una hipótesis del supuesto origen extraterrestre de las pirámides más coherente que la que puede encontrarse en cualquier escrito sobre antiguos astronautas y piramidologia-. En Wine of the Dreamers, John D. MacDonald (un autor de ciencia ficción actualmente convertido en uno de los escritores contemporáneos de serie negra mas interesantes) escribía: "y existen indicios, en la mitología terrestre..., de grandes naves y carros que cruzaban el cielo". La historia Farewell to the Master, escrita por Harry Bates, se convirtió en una película titulada The Day the Earth Stood Still (que dejó de lado el elemento esencial del argumento, a saber que quien tripulaba el vehículo extraterrestre era el robot y no el ser humano). La película, con sus imágenes de un platillo volante sobre el cielo de Washington, jugó un papel importante, en opinión de ciertos investigadores conocidos, en la "oleada" de OVNIs sobre Washington D.C. en 1952, justamente posterior al estreno de la película. Muchas novelas populares actuales del género de espionaje, por la frivolidad de sus descripciones y la poca consistencia de sus argumentos, resultan calcadas de aquella ciencia ficción superficial de los años 30 y 40.

La interrelación entre ciencia y ciencia ficción produce resultados curiosos algunas veces. No siempre queda claro si la vida imita al arte o si ocurre al revés. Por ejemplo, Kurt Vonnegut, Jr., ha escrito una soberbia novela epistemológica, The Sirens of Titan, en la que se postula un medio ambiente no globalmente adverso en la luna mayor de Saturno. Cuando en los últimos años diversos científicos, entre los que me incluyo, hemos presentado indicios de que Titán posee una atmósfera densa y, posiblemente, temperaturas superiores a las esperadas, muchas personas me hicieron comentarios sobre la presencia de Kurt Vonnegut. Pero Vonnegut era graduado en física por la Universidad de Comell y, por tanto, podía conocer los últimos descubrimientos astronómicos. (Muchos de los mejores escritores de ciencia ficción tienen una base de ingeniería o de ciencia, como por ejemplo Poul Anderson, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Hal Clement y Robert Heinlein.). En 1944, se descubrió una atmósfera de metano en Titán, el primer satélite del sistema solar del que se supo que tenía atmósfera. Tanto en este, como en muchos otros casos, el arte imita a la vida.

El problema ha sido que nuestra comprensión de los demás planetas ha variado más rápidamente que las representaciones que de ellos hace la ciencia ficción. La reconfortante zona de penumbra en un Mercurio en rotación síncrona, un Venus de pantanos y selvas y un Marte infestado de canales son mecanismos clásicos de la ciencia ficción, pero todos ellos se basan en equivocaciones anteriores de los astrónomos planetarios. Las ideas erróneas se transcribían fielmente en los relatos de ciencia ficción, que eran leídos por muchos de los jóvenes que iban a convertirse en la siguiente generación de astrónomos planetarios -por tanto, estimulando el interés de los jóvenes, pero simultáneamente dificultando mas la corrección dc las equivocaciones de los mayores-. Pero, al haber variado nuestro conocimiento de los planetas, también ha variado el contexto de los correspondientes relatos de ciencia ficción. Ya resulta poco frecuente encontrar relatos de ciencia ficción escritos en la actualidad en los que aparezcan campos de algas sobre la superficie de Venus. (Incidentalmente cabe decir que los propagandistas del mito acerca de los contactos con OVNIs se adaptan mas lentamente y todavía podemos encontrar historias de platillos volantes procedentes de un Venus habitado por hermosos seres con túnicas blancas, de una especie de cierto Jardín del Edén. Las temperaturas de 900° F existentes en Venus proporcionan una forma de verificar tales relatos.) Asimismo, la idea de una "curvatura del espacio" es un viejo recurso de la ciencia ficción, pero que no nació de ella. Surgió de la Teoría General de la Relatividad de Einstein.

La relación entre las descripciones que de Marte hace la ciencia ficción y la exploración actual del planeta es tan estrecha que, después de la misión del Mariner 9 a Marte, somos capaces de atribuir a algunos cráteres marcianos nombres de personalidades fallecidas del mundo de la ciencia ficción. Así, en Marte hay cráteres llamados H. G. Wells, Edgar Rice Burroughs, Stanley Weinbaum y John W. Campbell, Jr. Estos nombres han sido aprobados oficialmente por la International Astronomical Union. Sin duda alguna, a esos nombres se agregaran los de otras personalidades de la ciencia ficción tan pronto como fallezcan.

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Carl Sagan
Humanos en Marte
Sonda Spirit en Marte
Pathfinder en Marte
Carl Sagan
Desde su inicio, ocupó un papel principal en el programa Americano del espacio. Fue consultor y consejero de la NASA desde principios de 1950; habló con los astronautas de Apolo antes de su viaje a la Luna; y fue un experimentador en las misiones de exploración Mariner, Viking, Voyager y Galileo. Ayudó a resolver los misterios de las temperaturas elevadas en Venus (un efecto de invernadero masivo), los cambios de estaciones en Marte (tormentas de polvo) y el color rojizo de la neblina en Titán (moléculas orgánicas complejas).

Debido a su extraordinario trabajo, el Dr. Sagan recibió la medalla de la NASA por su Logro Científico Excepcional, dos veces la medalla de la NASA por un Distinguido Servicio al Público y también recibió el Reconocimiento de la NASA por Logros en el programa Apolo.

El "Asteroide 2709 Sagan" recibio ese nombre en su honor. También recibió: el Reconocimiento de la Sociedad Astronáutica Americana John F. Kennedy, el 75° Reconocimiento de aniversario del Club de Exploradores, la medalla Konstantin Tsiolokovsky de la Federación Soviética de Cosmonáutica, y el Reconocimiento Masursky de la Sociedad Astronómica Americana:

Ganador del Premio Pulitzer, el Dr. Sagan es autor de muchos libros bestsellers, incluyendo Cosmos, el cual se volvió el libro mas vendido jamás publicado en Inglés. Y la serie de televisión ganadora de premios "Emmy y Peabody", ha sido vista por 500 millones de personas en 60 países. El Dr. Sagan recibió 20 Titulos Honorarios de universidades americanas por sus contribuciones al espacio, literatura, educación, y a la conservación del medio ambiente.

Murio de neumonia el
20 de Diciembre de 1996.
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