Febrero 2004

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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Ciencia Ficcion: un punto de vista personal

Tuve la misma impresión con la película Star Trek, aunque reconozco que presupone una gran maestría; algunos amigos juiciosos me han apuntado que debo considerarla alegóricamente y no literalmente. Pero cuando los astronautas procedentes de la Tierra llegan a un planeta muy alejado y encuentran allí seres humanos en pleno conflicto entre dos superpotencias nucleares -que se denominan Yangs y Corns, o sus equivalentes fonéticos- la suspensión de la incredulidad se desmorona. En una sociedad terrestre global dentro de siglos y siglos, los oficiales de la nave son embarazosamente Anglo-Americanos. Tan solo dos de los doce o quince vehículos interestelares tienen nombres no ingleses, Kongo y Potemkin (¿por que no Aurora?}. Y la idea de un cruce fructífero entre un "Vulcano" y un terrestre deja por completo de lado la biología molecular que conocemos. (Como he hecho observar en algún otro momento, ese cruce tiene tantas probabilidades de éxito como el cruce entre un hombre y una petunia.) Según Harlan Ellison, incluso esas novedades biológicas menores como las orejas puntiagudas de Mr. Spock y sus cejas indisciplinadas eran consideradas excesivamente atrevidas por los promotores de la película; estas enormes diferencias entre Vulcanos y humanos só1o iban a confundir al público, pensaban, y se intentó eliminar todas las características que supusiesen singularidades fisiológicas de los Vulcanos. Se me plantean problemas parecidos en aquellas películas en las que animales conocidos, aunque ligeramente modificados -arañas de diez metros de altura- amenazan ciudades terrestres: dado que los insectos y los arácnidos respiran por difusión, esos merodeadores morirían por asfixia antes de poder destrozar una ciudad.

Creo que dispongo de las mismas ansias de lo maravilloso que cuando tenía diez años. Pero desde entonces he aprendido algo acerca de cómo esta organizado el mundo. La ciencia ficción me ha llevado a la ciencia. Encuentro la ciencia más sutil, mas complicada y más aterradora que gran parte de la ciencia ficción. Basta con tener presentes algunos de los descubrimientos científicos de las ultimas décadas: que Marte esta cubierto por antiguos ríos secos; que los monos pueden aprender lenguajes de centenares de palabras, comprender conceptos abstractos y construir nuevos usos gramaticales; que existen partículas que atraviesan sin esfuerzo toda la Tierra de forma que hay tantas que emergen por debajo de nuestros pies como las que caen desde el cielo; que en la constelación del Cisne hay una estrella doble, uno de cuyos componentes posee una aceleración gravitacional tan elevada que la luz es incapaz de escaparse de él: puede resplandecer por dentro a causa de la radiación, pero resulta invisible desde el exterior. Frente a todo esto, muchas de las ideas corrientes de la ciencia ficción palidecen, en mi opinión, al intentar compararlas. Considero que la relativa ausencia de estos hechos y las distorsiones del pensamiento científico que se dan a veces en la ciencia ficción son oportunidades perdidas. La ciencia real puede ser un punto de partida hacia la ficción excitante y estimulante tan bueno como la ciencia falsa, y considero importante aprovechar las oportunidades que permitan introducir las ideas científicas en una civilización que se basa en la ciencia pero que no hace prácticamente nada para que esta sea entendida.

Pero lo mejor de la ciencia ficción sigue siendo muy bueno. Hay historias tan sabiamente construidas, tan ricas al ajustar detalles de una sociedad desconocida, que me superan antes de tener ocasión de ser crítico. Entre esas historias hay que citar The Door into Summer de Robert Heinlein, The Stars My Destination y The Demolished Man de Alfred Bester, Time and Again de Jack Finney, Dune de Frank Herbert y A Canticle for Leibowitz de Walter M. Miller. Las ideas contenidas en esos libros hacen pensar. Los aportes de Heinlein sobre la posibilidad y la utilidad social de los robots domésticos soportan perfectamente el paso de los años. Las aportaciones a la ecología terrestre proporcionadas por hipotéticas ecologías extraterrestres, como ocurre en Dune, constituyen, en mi opinión, un importante servicio social. En He Who Shrank, Harry Hasse presenta una fascinante especulación cosmológica que ha sido reconsiderada seriamente en la actualidad, la idea de un regreso infinito de los universos, en el cual cada una de nuestras partículas elementales es un universo de nivel inferior y en el cual nosotros somos una partícula elemental en el siguiente universo superior.

Pocas novelas de ciencia ficción combinan tan extraordinariamente bien una profunda sensibilidad humana con un tema habitual de esta especialidad. Pienso, por ejemplo, en Rogue Moon de Algis Budrys y en muchas de las obras de Ray Bradbury y Theodore Sturgeon por ejemplo: To Here and the Easel, de éste último, novela en la cual se describe la esquizofrenia vista desde dentro y constituye una sugerente introducción al Orlando Furioso de Ariosto.
El astrónomo Robert S. Richardson escribió una sutil historia de ciencia ficción sobre el origen de la creación continua de los rayos cósmicos. La historia Breathes There a Man de Isaac Asimov proporciona una serie de penetrantes observaciones sobre la tensión emocional y el sentido de aislamiento de algunos de los más importantes científicos teóricos. La obra de Arthur C. Clarke The Nine Billion Names of God inició a muchos lectores occidentales a una intrigante especulación sobre las religiones orientales.

Una de las cualidades de la ciencia ficción es la de poder transmitir fragmentos, sugerencias y frases de conocimientos desconocidos o inaccesibles al lector, And He Built a Crooked House de Heinlein posiblemente fuese para muchos lectores la primera introducci6n a la geometría tetradimensional con alguna posibilidad de ser entendida. En un trabajo de ciencia ficción reciente se presentan las matemáticas del ultimo intento de Einstein en tomo a la teoría del campo unificado; en otro se expone una importante ecuación relativa a la genética de poblaciones. Los robots de Asimov eran "positrónicos", porque se acababa de descubrir el positrón. Asimov nunca explicó como los positrones hacían funcionar los robots, pero sus lectores oyeron hablar de positrones. Los robots rodomagneticos de Jack Williamson funcionaban con rutenio, rodio y paladio, constituyentes del Grupo VII de los metales en la tabla periódica tras el hierro, el níquel y el cobalto. Se sugirió una analogía con el ferromagnetismo. Supongo que en la actualidad hay robots de ciencia ficción en los que intervienen los quarks o el encanto y que proporcionan una breve puerta de entrada al excitante mundo de la física contemporánea de las partículas elementales. Lest Darkness Fall, de Sprague de Camp, es una excelente introducción a Roma en la época de la invasión
ostrogoda y la serie de Foundation, de Asimov, aunque no se explique en los libros, constituye un resumen muy útil de una parte de la dinámica del ya lejano Imperio Romano. Las historias de viajes a través del tiempo -por ejemplo, en los las notables ensayos de Heinlein, All You Zombies, By His Bootstraps y The Door into Summer- fuerzan al lector a contemplar la naturaleza de la causalidad y el devenir del tiempo. Son libros sobre los que se reflexiona mientras el agua va llenando la bañera o mientras se pasea por los bosques tras una primera nevada de invierno.

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Carl Sagan
Humanos en Marte
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Carl Sagan
Desde su inicio, ocupó un papel principal en el programa Americano del espacio. Fue consultor y consejero de la NASA desde principios de 1950; habló con los astronautas de Apolo antes de su viaje a la Luna; y fue un experimentador en las misiones de exploración Mariner, Viking, Voyager y Galileo. Ayudó a resolver los misterios de las temperaturas elevadas en Venus (un efecto de invernadero masivo), los cambios de estaciones en Marte (tormentas de polvo) y el color rojizo de la neblina en Titán (moléculas orgánicas complejas).

Debido a su extraordinario trabajo, el Dr. Sagan recibió la medalla de la NASA por su Logro Científico Excepcional, dos veces la medalla de la NASA por un Distinguido Servicio al Público y también recibió el Reconocimiento de la NASA por Logros en el programa Apolo.

El "Asteroide 2709 Sagan" recibio ese nombre en su honor. También recibió: el Reconocimiento de la Sociedad Astronáutica Americana John F. Kennedy, el 75° Reconocimiento de aniversario del Club de Exploradores, la medalla Konstantin Tsiolokovsky de la Federación Soviética de Cosmonáutica, y el Reconocimiento Masursky de la Sociedad Astronómica Americana:

Ganador del Premio Pulitzer, el Dr. Sagan es autor de muchos libros bestsellers, incluyendo Cosmos, el cual se volvió el libro mas vendido jamás publicado en Inglés. Y la serie de televisión ganadora de premios "Emmy y Peabody", ha sido vista por 500 millones de personas en 60 países. El Dr. Sagan recibió 20 Titulos Honorarios de universidades americanas por sus contribuciones al espacio, literatura, educación, y a la conservación del medio ambiente.

Murio de neumonia el
20 de Diciembre de 1996.
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