Agosto 2004

Volver

Editorial

En este numero...

Artículos

¿A que se dedican los escritores de Ciencia Ficción españoles?
Daniel Mejía.

C-F y lingüística: Los lenguajes de Pao
Iñigo Fernández.

Como leer la serie Fundación
Marcelo.

Relatos peruanos

El galán
Adriana Alarco.

La Diosa máquina
Adriana Alarco.

El retrato del forastero
Adriana Alarco.

Relatos extranjeros
Planeta de conquistadores
Robert Sheckley
Alto secreto
Donald Wollheim.
Reseñas

Pavana
Daniel Mejía.

Una arruga en el tiempo
Daniel Mejía.

Cine & Comic

Yo, robot
Víctor Pretell.

El efecto mariposa
Víctor Pretell.

De Supercholo a Teodosio
Daniel Salvo.

Arte C-F

Vincent Di Fate
Víctor Pretell.

BitImagen

? de Bob Eggleton
Luis Bolaños.

Ediciones Pasadas
2004
2003
Enlaces

Axxon online

StardustCF

Velero 25

Ciencia Ficción Perú

Tiempo futuro


caronte.quintadimension.com



Buscar en Caronte, el buscador de Ciencia Ficción, terror y Fantasía.
¿Te gusto nuestra pagina?, entonces:
¡Díselo a un amigo!
Tu nombre:

Tu e-mail:

e-mail del amigo:

Tu mensaje:

Quiero copia: 


Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
4
 
Alto secreto

Este cuento ultracorto ha sido reimpreso más vece y traducido en más ocasiones que cualquier otro que jamás escribí. ¡Hasta fue incluido como si fuera noticia real en un volumen anual de los acontecimientos más extraños del año! A pesar de lo corto que es, la idea básica aparecio en mis notas en el año 1932, sin que lo escribiera hasta quince años más tarde.

No puedo decir si he sido víctima de una broma muy ingeniosa por parte de mis amigos burlones o si accidentalmente he metido las narices en algún asunto de alto secreto. Pero pasó, y me ocurrió personalmente, cuando estaba recientemente visitando Washington, en viaje turístico, simplemente contemplando el Capitolio y el resto de esos grandes edificios blancos.

Era durante el verano, y hacía bastante calor. El Congreso no estaba en sesión, ni se hacía gran cosa más. La mayor parte de la gente estaba de vacaciones. Aquel día pensaba ir a visitar el Departamento de Estado, sin saber que no podría, pues allí no hay nada abierto al público excepto el imponente pero bastante marcial vestíbulo (según me han dicho, el edificio fue en otro tiempo el Ministerio del Ejército). No me enteré de esto hasta que había subido las escaleras de mármol y llegado a la entrada, atravesando las grandes puertas de bronce y vagado por el enorme vestíbulo, por el que pasaban en una y otra dirección un pequeño número de personas, sin duda en importantes cometidos.

Un guardia sentado cerca de los ascensores hizo como si fuera a acercárseme para ver qué demonios quería, cuando bajó uno de los ascensores y de él salieron un grupo de hombres. Eran dos individuos, evidentemente agentes del Departamento de Estado, correctamente vestidos de gris, con trajes cruzados, a los que seguían otras tres personas. Estos tres me parecieron un tanto raros: llevaban largas capas negras, enormes sombreros de ala ancha calados hasta las cejas, y maletines. Eran idénticos a los espías de los chistes. Supongo que debían ser algún tipo de diplomáticos extranjeros y, como se estaban dirigiendo hacía mí, me quedé parado dispuesto a ver quienes eran.

El suelo era de mármol, y estaba muy encerado. Uno de los hombres que se me acercaba pareció perder repentinamente el equilibrio. Resbaló; perdió la estabilidad, y cayó. Su maletín se deslizó justamente hasta mis pies.

Siendo el que estaba más cerca, recogí el maletín y le ayudé a ponerse en pie. Cogiéndole por el brazo, lo levanté del suelo: parecía tener unas piernas terriblemente débiles; casi noté que estaba a punto de caer de nuevo. Sus compañeros parecían bastante desvalidos, con sus rostros totalmente inexpresivos. Y aunque el que yo había ayudado debió de haberse dado un buen golpe, su rostro tampoco reflejó la menor expresión.

Entonces se recuperaron los dos individuos del Departamento de Estado y, metiéndose entre mi y el individuo al que había ayudado, me apartaron bastante bruscamente, llevándose al grupo hacia la puerta.

Y lo que me preocupa no es la impresión que tuve de que el brazo que había bajo la manga que sujeté era curiosamente peludo, como si tuviera un forro de piel bajo la capa (¡y esto en el verano de Washington!), ni tampoco la impresión de que usaba una máscara (cuya banda elástica pude ver claramente entre el extraño cabello rojo de su cogote). No, no es esto en absoluto, pues todo podría haber sido falsas impresiones momentáneas por mi parte. Lo que me preocupa es la moneda que recogí del suelo donde había caído su maletín.

He rebuscado cuidadosamente por todos los catálogos de sellos y monedas que he conseguido hallar, y les he hecho preguntas a una docena de profesores y especialistas en idiomas, y nadie puede identificar aquella moneda ni las letras que la circundan.

Tiene el tamaño aproximado de un cuarto de dólar. Es plateada, muy ligera, pero también muy dura. Además de las letras, que ni siquiera la Sociedad Bíblica, que conoce un millar de lenguas y dialectos, puede descifrar, hay una imagen en un lado y un símbolo en el otro.

La imagen es el rostro de un hombre, pero un hombre con unas facciones muy lobunas: unos dientes aguzados, caninos, que forman lo que podría ser una sonrisa, una nariz achatada, ancha y bastante prominente, más parecida al hocico de un perro, unos ojos agudos y muy espaciados, perrunos, y unas orejas claramente aguzadas y peludas.

El símbolo en el otro lado es un círculo con líneas de latitud y longitud y, flanqueándolo, una a cada lado, dos lunas en cuarto creciente.

Realmente, me gustaría saber hasta dónde han llegado esos experimentos con cohetes de Nuevo Méjico.

© Donald A. Wollheim; 1947.
Titulo original: Top secret
Traducción; B. García Mutiño
Reproducido de Nueva Dimensión Extra N° 1

a la pagina principal
El arte de Vincent Di Fate
Los lenguajes de Pao
Fundación
Yo, robot
El efecto mariposa
De Supercholo a Teodosio
BitImagen

La mejor novela de
C-F según los resultados de nuestra encuesta.

Optimizado para 800x600