Septiembre 2003

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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
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Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Nutrición

- ¡Es claro! – Y aquí el Viejo se puso de pie, y caminando, azotó el aire con el índice derecho para dar mayor énfasis a su afirmación – El amor, que se materializa en la pasión sexual, ha sido puesto en el hombre para fermentarlo: es el equivalente a la levadura del pan cotidiano: ¿no te das cuenta? Ellos necesitan de nuestras emociones, es decir, de nuestra energía emocional, pero difundida, procesada y decantada. Y la difusión es parapsíquica. ¿Recuerdas algo sobre la teoría del éter, que predominó en el campo científico hasta que se demostró que no existía y que las radio-ondas se pueden propagar en el vacío?
- Sí. Esa demostración fue un avance de la ciencia.
- De la ciencia oficial y oficiosa. De la ciencia tecnológica metálica y ávida que hoy agobia el planeta. Esa teoría era un rezago de un saber anterior, mucho más vasto. Existe un éter emocional, una finísima exhalación humoral, de sustrato erótico, que es el vehículo de la telepatía e interpenetra a todos los seres del universo. Observa que no me limito a los seres humanos, sino que me refiero a los seres en general, animales, plantas, minerales.

Aquí el Viejo volvió a sentarse y esperó la observación de Germán apartándose una lagaña con el anular. El joven estaba ya sumergido en la conversación. Aunque disoluto, era culto, curioso y audaz, cualidades que unidas llevan adelante a un librepensador en ciernes. Dijo:

- La sexualidad entonces sería el medio comunicante. Pero, ¿y la manera en que atraje a mi enamorada?
- Te parecías entonces a un tiburón nadando entre un cardumen de diminutos pececillos. Lanzaste el contenido dentro del continente. Tal vez tengas cualidades y puedas transmitir, con el debido entrenamiento, no sólo emociones primarias, que ello es demasiado sencillo, sino pensamientos elaborados. Y recibirlos también...

Germán suspiró:
- Tiene usted una opinión demasiado buena de mí.
- Sobre todo en relación a tu castidad. O a tu castracidad, cuando te castren por mujeriego. Pero, bromas aparte, sigamos adelante. Si la humoralidad sexual nos interpenetra, y todo ello dentro de un programa que no admite las coincidencias, y si los “señores” o arquitectos del universo requieren alimentarse de nuestras esencias emocionales, ¿crees que estarían conformes con la situación actual del mundo?
- Difícilmente, pues ya hemos hablado anteriormente de la contaminación del planeta, del debilitamiento del ozono protector, del “efecto invernadero” que a la larga ha de causar inundaciones y mortandad, de la sobrepoblación y del hambre tercermundista, del terrorismo, del narcotráfico, del sida...
- Entonces, ¿crees que los “señores” deben tomar algunas medidas radicales en cuanto a esta pequeña granja emocional llamada planeta Tierra?
- Sin duda que deberían hacerlo. ¿Y cuáles serían sus insecticidas contra las plagas?
- Una de ellas es el terrorismo internacional. Las tragedias en el programa espacial norteamericano, y la de Chernobyl, que fue uno de los preludios de la perestroika rusa, son parte del programa de advertencias sucesivas. Ya que el humano actual ha desarrollado una ciencia inconsciente, ella no debe ir mucho más lejos, durante un tiempo determinado.
- Pero, ¿por qué permitieron que apareciera? ¿No hubiera sido mejor que el mundo hubiera permanecido en una edad media de colectivismo, sin el desarrollo de la tecnología actual, que puede llegar a destruirlo?
- No lo sé aún, pero puede que, habiendo sido hace dos mil años la humanidad de este planeta su fábrica de sal y pimienta, luego lo que necesitaron fue el equivalente de un sazonador. Y en cuanto al colectivismo, me alegro de que toques el tema. ¿Por qué crees tú que los incas no desarrollaron ni la escritura ni la rueda?
- No lo sé. Supongo que no llegaron a descubrirlas...
- ¿Pero eran buenos astrónomos, excelentes ingenieros y portentosos arquitectos? ¡Vamos, hombre! Los jerarcas entre ellos no querían que se utilizara la rueda ni la escritura generalizada por que sumados ambos conocimientos inevitablemente dan origen a una civilización tecnológica: la rueda da lugar a un sin fin de mecanismos y la escritura los trasmite permitiendo su difusión y perfeccionamiento progresivo; luego la tecnología resultante depreda y desbarajusta el más bien lento ritmo de la naturaleza.
- ¿Quiere decir usted que desde Manco Cápac hasta Atahualpa, los incas mantuvieron oculto el conocimiento a su pueblo?
- La casta de los amautas pudo poseer, transmitida desde una antigüedad inmemorial, conocimientos técnicos que les permitían llevar adelante sus maravillosas obras de ingeniería. Pero el difundirlos no era compatible con la naturaleza conquistadora y colectivista de su sistema.
- Pero, volviendo a nuestro tiempo y si, según su fantástica teoría, las esencias emocionales de la humanidad sólo constituyen un sazonador de aquellos cósmicos personajes que construyen mundos, ¿cuál sería el plato fuerte de su dieta?
- Posiblemente otros mundos donde también seres orgánicos, y tal vez antropomorfos, han desarrollado una finísima espiritualidad. Las esencias que exhalan, entonces, serían lo suficientemente puras como para que los “señores” las utilicen para captar la energía de las estrellas y constituirla en su alimento proteico.

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Carlos Bancayán
Nació en 1943, en Chiclayo, y cultiva la poesía y la narrativa. Expositor y articulista.
Trabajó en la Municipalidad de Chiclayo, en el área de
cultura. Da clases de oratoria, ciencias matemáticas,
física y química.
Integra la Asociación de Escritores Lambayecanos ADEL, e integró el Consejo del INC - Departamental
Lambayeque (1997).

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