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Ciencia Ficción Peruana en Velero 25.
Creada: Julio 2003
Actualizada: Agosto 2004
Derechos Reservados: Ediciones Quinx
©
Quinx 2003
Lima - Perú 200
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Mundo Azul

Vinculado a la "La Faz de las Aguas" de Silverberg, a su vez el relato original: "King Kragen" remite a John Wyndham y su "Kraken ataca" en un interminable bucle de retroalimentación tan común en la CF y que no sugiere plagio sino deferencia. Mundo Azul transita hacia lo religioso, no es frecuente en la CF pero tampoco extraño que los seres humanos provenientes de culturas tecnológicas y profundamente civilizadas retomen temores y adoraciones de animales y hasta estructuren una religión en torno a sus costumbres y relaciones con la colonia tras fracasar su intento original de asentamiento ("El planeta de los dinosaurios" de Ann McCaffrey y "West of Eden" de Edgar Pangborn"). Los expatriados de Mundo Azul, arribados accidentalmente aun planeta oceánico donde las superficies emergidas no existen, quizás para congraciarse con el planeta que les ha dado cobijo y por recordar, pero no usufructuar, los favores de la high technology se decantan hacia un culto zoológico.

La molicie y la aparente felicidad que han reinado durante un cierto número de generaciones está a punto de quebrarse como un cristal por el aburrimiento y el descrédito de los valores que engendran y perpetúan esa misma placidez adormecedora y que no tardará en expresarse como cuestionamiento al status quo del trípode poder sustentado por el Intercesor (poder religioso), el Maestro Embaucador (poder comunicacional) y el Arbitro (poder político-comunal). Es entonces un discurso sobre la política y sus manifestaciones en la vida cotidiana de una sociedad organizada según criterios de sostenibilidad, muy sosegada y dentro de esos límites sensata, donde la violencia tiene prohibido expresarse y las personas son eminentemente razonables, supuestamente sin ambiciones y actuando para el bien común. Tras esa fachada tersa y tranquila Vance nos mostrara el volcán de ambiciones y odios que ocultaba, las acciones de los Intercesores y sus aliados empujarán el comportamiento de los pacíficos moradores de la cadena de islas vegetales a niveles horribles.

La sociedad creada por Vance resulta muy creíble, los sistemas de comunicación (recordar el descrito en "El Conde Montecristo"), de producción de artefactos y de recolección y crianza-cultivo de recursos se apoyan en los recursos renovables locales. Más no ocurre lo mismo con los sistemas de creencias, que brotan completamente artificiales, con lo cual traza una profunda separación con la religión, de lo cual terminará burlándose con saña. Ni con el sistema de organización social por gremios de oficio derivado de la usanza medieval pero laxo y sin sus barreras (por ejemplo, el servinacuy o matrimonio a prueba y las prestaciones sexuales sin compromiso son habituales y recomendadas). Los diálogos son brillantes y humorísticos, poseen la adecuada porción de cinismo para ser atrayentes y la suficiente dosis de crueldad para tornarse sarcásticos.

El océano omnipresente, la regularidad de los fenómenos atmosféricos que no requieren predicciones complejas, la seguridad del entorno ostentada en una sola especie peligrosa, la relativa riqueza de recursos combinada con la habilidad artesanal de los descendientes de los exilados (cuyo secreto reconocemos desde el inicio por los nombres de los gremios pero que se mantendrá oculto para ellos mismos hasta que redescubran en los viejos textos la impronta de su origen) permiten llamar a ese mundo "Paraíso".
La descripción de las hojas (formas vegetales que son auténticas unidades de vivienda y servicio que brindan beneficios increíbles a los colonizadores) es rica en detalles y tal arquitectura ligada a lo ecológico (reiteramos que todos los recursos son naturales) sobreviene en alternativa creíble. El largo cordón de islas-plantas permite las microculturas y las particularidades. Se origina una interpenetración muy exacta y rica entre las formas de lenguaje expresadas en los diálogos y la propia estructura social, que a pesar de tener jerarquías no las torna obligantes: lo cual establece amplias zonas de acción libre para someterse muy superficialmente a las mismas, que así parecen consensuadas sin haber pasado por la criba de la elección, invento político sugerente que los sandinistas trataron de articular en su modelo nunca puesto finalmente en práctica por la intervención USA, de subsistemas económicos correlacionados pero sin ninguno dominante.

Hay que recordar que para el '66 (fecha de publicación de la novela) empezaba a crecer el movimiento hippie, los Beatles estaban en alza y las ideas aurorales y rompedoras se abrían por doquier, por tanto las propuestas de Vance, a pesar de su apertura estaban superadas por otros planteamientos: Parece incluso sugerir que las utopías ecológicas adolecen de adormecimiento y que se requiere el impulso de la tecnología para que los seres humanos sean creativos y exploradores.
Además, existe una amoralidad manifiesta en Sklar Hast, quien justifica la muerte de sus conciudadanos aduciendo al "destino manifiesto de un líder, una situación, un pueblo", idea que no lo convierte indudablemente en un conductor democrático, es un rebelde protagonista de la historia a la manera de Carlyle, cae simpático, sus oponentes poseen la maldad demandada para resultar repulsivos y seductores simultáneamente y las mujeres son reivindicadas gracias a la deuteragonista, auténtica cornucopia de conceptos y emociones ante quien palidecen los demás interlocutores, con su usual socarronería Vance insinúa que es ella la revolucionaria. 

El aburrimiento generado por la estabilidad de una red social atrapada en el eterno vaivén marino y que podría mejorar pero no lo realiza, el inevitable hastío del conservadurismo del trípode de poder y la seguridad lograda tras relacionarse armónicamente con los recursos naturales de su ecosistema, podrían generar por si mismos mutantes (los rebeldes que quieren liquidar a King Kragen) o impulsar a esa sociedad a aceptar nuevos agentes con pautas diversas (en este caso los rebeldes en su faceta de reformadores tras las peripecias revolucionarias). Así, el aburrimiento larvado al amparo de la molicie y al cobijo de la voluptuosidad, bajo determinadas circunstancias y en determinadas redes, podría devenir en el primer paso del cambio, tal como propone Juan Urrutia en "Aburrimiento, rebeldía y ciberturbas".

La ironía, el agrado de contar y el poder y la pasión evocadoras de Vance tornan la narración de las peripecias en un transcurrir fluido pero intenso, y sino fuera por los momentos de placidez intercalados podríamos afirmar que es trepidante, que no puede ser abandonado una vez que iniciamos su lectura. Como valor agregado, las imágenes permanecen en nuestra mente por que han sido diseñadas con meticulosidad y potencia insinuante.
Si lo ligamos a los contingentes que empezaban a partir hacia la guerra de Viet-Nam con planteamientos diferentes y más próximos al movimiento antisistémico que sacudió al planeta por esa época, tendremos un argumento para develar el reaccionarismo de Vance, cuidadosamente oculto tras el deslumbrante espectáculo de la aventura. Equivalente a Anderson, con similares preocupaciones antropológicas, son de los más entretenidos autores de CF, pero al igual que Heinlein, cuando paladeamos sus páginas, con cierta frecuencia encontramos sabor a sudario de momia. 

Remarcaré que desde el ángulo de la ciencia y la tecnología no hay duda que la propuesta de la novela es absolutamente prometeica y demasiado optimista, no solo han alcanzado una especie de paraíso, sino que tras solucionar sus problemas con el trípode poder y reestructurarlo democratizándolo se lanzarán a conquistas aún mayores, las estrellas los esperan: hay entonces una confianza en la ciencia y la tecnología que tienden a convertirse en ceguera, y eso a pesar de la visión idílica y ecológica de la organización de la colonia . 


© Luis Bolaños; 29-11-03

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